Turquía redobla la presión contra medios opositores e interviene uno de los canales más vistos en plena emisión

Turquía redobla la presión contra medios opositores e interviene uno de los canales más vistos en plena emisión

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La policía turca ha irrumpido este miércoles en la sede de Halk TV, uno de los canales de televisión opositores más vistos del país, ha cortado su emisión en directo y puesto la emisora en manos de un administrador judicial designado por el Gobierno. El canal se convierte así en el quinto gran medio de Turquía en ser administrado por un interventor en lo que va de año, tras haber tomado Flash TV, Ekotürk, Habertürk y Tele1. Periodistas, dirigentes opositores y organizaciones de derechos humanos han condenado la decisión judicial, calificándola de "censura" y describiéndola como un paso más hacia el autoritarismo en el país.

La cadena estaba emitiendo una noticia sobre un escándalo de fondos de inversión que ha salpicado a altos cargos del Gobierno, cuando la señal pasó, sin transición, a una película turca clásica de los años 70. "Cientos de policías y vehículos han bloqueado las carreteras", señaló en X la reportera Gamze Altuna, que denunció que la plantilla del canal no podía acceder al edificio mientras los agentes lo estaban registrando. Decenas de ciudadanos se concentraron frente a las oficinas intervenidas para condenar la medida.

La operación se produce tras una investigación judicial contra el presidente de la cadena, Cafer Mahiroglu, a quien se acusa de soborno, manipulación de licitaciones y blanqueo de capitales. La policía ha detenido a 11 personas y se han dictado órdenes de arresto contra 17, aunque Mahiroglu no ha sido preso porque se encuentra fuera del país. Según él, que niega los cargos, entre los detenidos hay siete familiares suyos, incluido su hermano de 70 años. Mahiroglu calificó la jornada de "día oscuro para Turquía" y aseguró que se está vulnerando por motivos políticos el derecho de la ciudadanía a estar informada. "Usar la justicia como arma es el mayor daño que se puede hacer a Turquía", escribió en sus redes sociales.

El director general del canal, Suat Toktas, y la plantilla emitieron un comunicado en el que lamentaban que una cadena con casi 20 años de historia hubiera sido "confiscada", en lo que tildaron de la "nueva normalidad" de Turquía. Esther Major, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Europa, recordó que la redada tuvo lugar el mismo día en que el exalcalde de Estambul, Ekrem mamoglu, considerado el principal rival político de Recep Tayyip Erdogan, declaró hoy en el juicio que se sigue contra él, un proceso que Halk TV habría cubierto con detalle.

Desde Bruselas, el eurodiputado Nacho Sánchez Amor, ponente del Parlamento Europeo para Turquía, advirtió de que la libertad de prensa y de expresión "corre el riesgo de quedar relegada a un recuerdo" en un contexto de detenciones de periodistas y censura generalizada en Turquía. Por su parte, el analista político Berk Esen sostiene que "el Gobierno intensifica la represión día tras día precisamente porque la oposición no se ha desmoronado".

En los últimos años, las autoridades turcas han intervenido municipios gobernados por la oposición, primeros de los partido prokurdos en el sureste y, más recientemente, grandes ayuntamientos controlados por la formación socialdemócrata CHP, como el de Estambul y varios de sus distritos. La oleada de operaciones se extiende también a empresas vinculadas a partidos opositores, acusadas de supuestas irregularidades, operaciones que se enmarcan en una creciente presión contra sectores críticos con el Gobierno.

En el último mes, más de 1.200 cuentas de redes sociales han sido bloqueadas, entre ellas Amnistía Internacional de Turquía, así como diarios de izquierda como Evrensel; una asociación médica que atiende a personas con VIH e incluso periodistas extranjeros críticos con Erdogan. Defensores de derechos LGBTI denuncian además redadas y detenciones, con más de 80 personas en prisión preventiva acusadas de "obscenidad", "prostitución" y "vínculos financieros en el extranjero", entre ellos abogados y periodistas.