Iñigo, sin miedo a los cambios
Tras este arranque de campeonato, ha quedado claro que Iñigo Pérez no es ni mucho menos un técnico encerrado en una idea, un sistema o una única forma de jugar. Una diversidad de ideas y propuestas que también ha trasladado a sus futbolistas y a sus funciones en el campo, utilizándoles en diversas posiciones.
En el aspecto táctico, el Villarreal de Íñigo ha jugado de inicio con un 1-4-4-2 con el que le costó arrancar, por lo que cambió a un 1-4-2-3-1 que le llevó a las primeras victorias, mientras que también ha utilizado un 1-4-3-3 en partidos en los que reforzó el centro del campo como en el Bernabéu.
Una alternancia de ideas y apuestas que también ha trasladado a sus jugadores, con los que ya ha apostado por alinearlos en posiciones diferentes a las que se pensaba de inicio. El primer cambio fue el de Alberto Moleiro, que pasó de caer la banda izquierda a colocarse como mediapunta por detrás del delantero, siendo clave para la reacción del equipo en esa posición.

El siguiente cambio fue el de trasladar de banda a Tajon Buchanan, que ha pasado de ser extremo derecho a jugar en la banda izquierda. Aunque, uno de los casos más reseñables es el de Nathan Saliba, al que ya hemos visto como un comodín en todo el centro del campo. Ha actuado como mediocentro en un doble pivote más natural, como volante avanzado en Dortmund y, como centrocampista caído a banda derecha ante el Nápoles.
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Algo parecido sucede con Juan Foyth, al que ha empezado a utilizar como pivote fijo en el centro del campo, como ya hizo en el Bernabéu y en la segunda parte ante Nápoles. Además, ya hemos visto varias veces a los laterales Freeman, Cardona o Romero, actuar como extremos en un doble lateral.
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