Mestre alza los guantes

Mestre alza los guantes

En lugar de alzar la voz, mejor los guantes. Es la filosofía de Sergio Mestre. Que le ha llevado a recoger el testigo de Fran González (lugarteniente de Vlachodimos en Sevilla) en el Castilla y a sostenerlo con firmeza. Con solvencia y reflejos desde sus 194 centímetros, ha sido una de las constantes de un filial blanco que no lo ha sido tanto. Y en ocasiones también clavo ardiendo. Lo fue en el último empate en Ibiza (1-1), donde sostuvo a La Fábrica hasta que Carvajal materializó el despertar. También decisivo en ese derbi que hizo a Valdebebas reinar en la capital (3-2). La suya es una historia de paciencia. De esperar la oportunidad hasta que ha aparecido. De aprovecharla cuando lo ha hecho.

Si la temporada pasada la arrancó como lugarteniente de Fran mientras aglutinaba convocatorias con el primer equipo, en esta combina ambas, pero con un rol más principal de manera continua. Con minutos, algo que para un portero es más que fundamental. Ha sido los guantes de López de Lerma en seis (seis goles en contra) de las siete jornadas y el tercer portero de Mourinho en cuatro de los nueve encuentros adultos. Un dato, este último, que no es baladí. Porque a Mou y a Nuno Santos, relevo de Llopis como preparador del primer equipo, le gustan tanto la actitud como las aptitudes del madrileño. Por eso le quieren cerca.

Mestre alza los guantes
Sergio Mestre, en el derbi entre el Castilla y el Atlético Madrileño.Instagram

Valoran que es un portero moderno, maduro y con altura, algo muy valorado por el técnico de Setúbal, pero sin desdeñar capacidad de reacción bajo palos. Amén de un buen trato de balón que Sergio ha trabajado con mucha hora extra en academias de tecnificación durante su crecimiento. Un cóctel que hasta este curso había aparecido de manera más esporádica en La Fábrica desde que llegó en 2024 procedente del Atleti, pero que ahora está pudiendo agitar con mucha más continuidad. Y en Valdebebas está muy satisfechos con el rendimiento.

Evolución

La progresión de Mestre desde su aterrizaje ha ido in crescendo. Prueba de que, a edades tempranas, es mejor pisar con firmeza que con rapidez. Si en la 2024-25 su hábitat más habitual fue el Real Madrid C (13 partidos, 14 goles encajados y primeras convocatorias adultas), en la 2025-26 exprimió la Premier League International Cup (finalista) y los tramos donde Fran González fue lugarteniente de Lunin para rendir con el Castilla en la ruta al playoff (en total, 15 encuentros, 15 goles encajados). Y ahora, en esa pugna feroz y sana con un Javi Navarro que asciende tras ser el héroe de Juvenil A con aquella Youth para enmarcar y en quien también se tienen puestas muchas esperanzas, los guantes del filial están siendo para él.

Un derbi muy especial

Pero de todos los encuentros, el más especial para Mestre fue el derbi. Por su pasado. Porque fue durante 12 años promesa en la Academia. Hasta ser internacional Sub-17 y recibir la llamada de Simeone hasta en seis convocatorias. Muchos le veían como el relevo natural de Oblak, pero las oportunidades se apagaron. Ni Fernando Torres, entonces en el Juvenil A, ni Tevenet, en el filial, le brindaron minutos y ahí aparecieron muchos equipos. Algunos tocaron la puerta con más intensidad que otros (Brentford y Watford quienes más insistieron), pero al aparecer el Madrid todo quedó resuelto. Viaje a La Fábrica y ahí, con la paciencia por bandera, sin necesidad de alzar la voz, comienza a alzar los guantes.

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