El gigante del Golfo no sabe frenar a los hutíes
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Arabia Saudí es una de las mayores potencias militares de la región y uno de los países que más dinero destina a armamento en todo el mundo. Frente a ella, un movimiento armado sin estatus de Estado, nacido en las montañas del norte de Yemen, ha puesto en jaque su seguridad, golpeando el aeropuerto de la capital saudí hasta en cuatro ocasiones en lo que va de mes. Los continuos ataques de los hutíes en territorio saudí han dejado 14 muertos y cientos de heridos, causando inquietud nacional por la inacción de las autoridades.
Desde mayo, las autoridades saudíes disponían de un sistema nacional de alertas que avisaba por móvil y redes sociales de posibles ataques, pero el último aviso previo a la ofensiva sobre la capital se emitió a finales de septiembre, antes de los grandes ataques del grupo insurgente. Una investigación de Reuters revela inquietud entre los diplomáticos que residen en el país, que se preguntan por este cambio en los sistemas de seguridad. Los avisos móviles se consideraban "demasiado perturbadores y muchos ciudadanos se habían quejado de que les despertaban de noche", señaló una fuente a la agencia. "El reino necesita responder a los hutíes, pero teme que eso altere la vida cotidiana", resume el antiguo embajador estadounidense en el país, Michael Ratney.
Un analista saudí cercano al Gobierno, Ali Shihabi, sostiene que el territorio es demasiado extenso y alberga demasiados aeropuertos, oleoductos e instalaciones petroleras para blindarlo por completo, y que el reino tiene una necesidad casi ilimitada de defensa antiaérea. Otros expertos recuerdan que ni siquiera los sistemas israelíes, de los más sofisticados del mundo, lograron interceptar el año pasado un misil balístico que cayó muy cerca del aeropuerto Ben Gurión. Por su parte, los hutíes mantienen sus capacidades militares casi intactas, a pesar de que fueron bombardeados por Estados Unidos y Reino Unido en 2024, cuando el grupo insurgente lanzó una serie de ataques contra buques en el mar Rojo en protesta por la ofensiva israelí en la Franja de Gaza.
Las personas tratan de ponerse a salvo en el momento en el que los hutíes atacaron el aeropuerto de Riad, el pasado sábado.
La ayuda iraní
Estas capacidades se aprecian en los vídeos que el grupo difunde desde principios de septiembre, con drones de precisión, lanzamientos de cohetes y muestras de artillería capturados a las fuerzas yemeníes respaldadas por Riad. Un panel de expertos de la ONU atribuye ese arsenal a una combinación de ayuda técnica extranjera y producción propia, y documenta un contrabando de armas generalizado a pesar del embargo saudí. Calcula que los hutíes cuentan con unos 350.000 combatientes, parte de ellos menores de edad. El entrenamiento que recibieron de Irán les ayudó a pasar de milicia a fuerza más organizada, según Baraa Shiban, del instituto londinense RUSI. Un análisis de 2025 del IISS concluyó que, pese a su progreso, siguen dependiendo de Teherán para las tecnologías clave, aunque Irán niega que ejerza algún tipo de influencia sobre el grupo.
Los hutíes se mantuvieron inicialmente al margen de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán, pero el mes pasado tomaron posiciones clave y lograron un control efectivo del estrecho de Bab el Mandeb en Yemen, el cuello de botella por donde pasa buena parte de las exportaciones de petróleo y gas hacia el mar Rojo. Las fuerzas gubernamentales yemeníes, apoyadas por Riad, lanzaron la semana pasada una contraofensiva para hacerles retroceder, aunque por el momento no han logrado grandes avances. Los hutíes rodearon el martes Taiz, la tercera ciudad del país, lo que dificulta el refuerzo y el abastecimiento de las fuerzas gubernamentales. Según las autoridades locales, al menos cinco civiles murieron por bombardeos hutíes en la provincia.
El martes Riad difundió un mapa en el que señalaba como objetivo la sede de la Compañía Petrolera Yemení en Saná, bajo control hutí, y pidió a los civiles que abandonaran el recinto para ponerse a salvo. Poco después, medios afines a los hutíes informaron de bombardeos de aviones respaldados por Riad contra una instalación petrolera en esa zona de la capital. La réplica hutí llegó casi de inmediato con el portavoz militar hutí, Yahya Saree, que declaró objetivo legítimo cualquier instalación de la petrolera estatal saudí Aramco y pidió a empleados y vecinos de las inmediaciones que las abandonaran cuanto antes.
En el Estrecho de Ormuz, Irán continúa atacando buques que intentan exportar petróleo transfiriendo el crudo a barcos cerca de la entrada de esta vía marítima. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Mohsen Rezaei, aseguró que sus fuerzas atacan cada noche a unas cinco embarcaciones pequeñas que realizan esas operaciones. La agencia británica UKMTO contabilizó seis buques atacados solo el domingo, la jornada con más ataques desde el inicio de la guerra según una investigación del Financial Times.
Las agresiones se producen cuando el tráfico marítimo registra las cifras más altas desde el inicio del conflicto, con el cruce de 477 buques en septiembre, impulsado en gran medida por estas transferencias barco a barco que se producen especialmente frente a la costa de Omán. Pese a todo, el régimen iraní sigue dando señales de un posible acercamiento diplomático con Estados Unidos. Teherán está examinando una propuesta entregada por Washington a través de intermediarios, aunque por el momento no se han filtrado detalles de las condiciones.
