En un encuentro electoral de Eisenkot, el 'anti Netanyahu' que "representa el nuevo rostro" de Israel: "Nos merecemos un líder auténtico, fiable y honesto"

En un encuentro electoral de Eisenkot, el 'anti Netanyahu' que "representa el nuevo rostro" de Israel: "Nos merecemos un líder auténtico, fiable y honesto"

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Mickey Berkowitz y Gadi Eisenkot no tienen muchas similitudes. Con más de 190 centímetros de altura, la leyenda israelí de origen ashkenazí hizo historia en las canchas de baloncesto, mientras que el líder del partido Yashar (Recto), de origen sefardí y 25 centímetros más bajo, dedicó 41 años al ejército. Su sorprendente nexo se llama Rafi Ginat. El speaker del pabellón La Mano de Elías en Tel Aviv, que con su poderosa voz presentaba a Berkowitz y al resto de jugadores del Maccabi Tel Aviv, anuncia hoy con la misma entonación a Eisenkot en sus encuentros electorales como "próximo primer ministro de Israel".

Así lo hizo en Petaj Tikva, cerca de Tel Aviv, para invitarlo al escenario. Fiel a su estilo mesurado, subió sin aspavientos y con una sonrisa tímida y aún incómoda ante los focos y unas 600 personas. "Tras todo lo que hemos pasado aquí en los últimos años, nos merecemos un líder auténtico, fiable y honesto. Nos merecemos a Gadi Eisenkot", comentó Ginat sobre el gran rival del primer ministro Benjamin Netanyahu en las elecciones del próximo 27 de octubre.

Con las "10 medidas para la prosperidad de Israel" escritas como fondo, la intervención de Eisenkot incluye acusaciones contra el primer ministro, pero sin la agresividad y los gestos propios del teatro electoral ni las frases cortas y atractivas para la televisión. Su imagen es la opuesta a la de Netanyahu en campaña. El veterano líder del Likud -que estudió cómo comportarse ante las cámaras en los años 90 en Estados Unidos- sabe cómo y cuándo mover las manos, elevar la voz y atacar al rival centrando la agenda y el dilema en "derecha o izquierda". El discurso de Eisenkot es más monótono, con un ideario situado en el centro pragmático y al frente de una lista que incluye también conocidos representantes de la derecha.

"Queremos traer un liderazgo que sepa decir la verdad, también cuando sea dura, que ofrezca visión y un programa y dé esperanza. Un liderazgo honesto que cese la cultura de la mentira y las manipulaciones que socavan los valores esenciales de la sociedad israelí", afirma Eisenkot, que acusa a la actual dirigencia de "corrupta" y "moralmente podrida".

La sala que recibe a Eisenkot suele albergar bodas. En esta ocasión, los invitados se dividen en dos grupos: los que vienen convencidos de casa y los que salen de casa en busca de una opción en las urnas. Como Riki que llega puntual. "He ido a varios actos para escuchar a los candidatos. Antes de votar, quiero conocer con más profundidad el programa de Eisenkot y conocerle como persona", comenta esta israelí que en el pasado eligió una vez la papeleta del Likud. "Aún no sé a quién votar, pero lo que tengo claro es que el actual Gobierno debe ser cambiado", apunta.

"Tras estos años de guerra, Gadi representa el nuevo rostro del país. Netanyahu, el tajman, no seguirá esta vez", dice Uri Nissan a EL MUNDO recurriendo a un famoso término en hebreo que expresa una mezcla de manipulación, trampa y astucia. Pese a que ningún sondeo lo proyecta, Nissan estima que su bloque formado por cuatro partidos (del centro izquierda a la derecha) recibirá más de los 61 escaños necesarios para gobernar. Lamenta que sus amigos del Likud "están adictos a la idea de que Bibi puede con todo. Pero ya no es así. Por desgracia, le votarán pase lo que pase, incluido el ataque del 7-O".

La mayoría de las encuestas, que no dan a ningún bloque la mayoría para gobernar, conceden la victoria al partido que Eisenkot creó el año pasado tras separarse de Benny Gantz. Con 57 o 58 escaños, Eisenkot podría intentar un Gobierno en minoría de transición con la abstención de un partido árabe para evitar que Netanyahu siga como primer ministro hasta las próximas elecciones en unos meses. "Yo haría todo lo que fuera para que Bibi se vaya. Sabemos que él pactaría con quien fuera para seguir en el poder. Si continúa tendremos un problema", avisa Efraim Shefler, que añade: "Eisenkot es una persona íntegra y muy por encima de los políticos de hoy que no tienen cabida ni siquiera en el cubo de basura. Allí es donde debe enviarse este Gobierno".

"Estamos en una encrucijada histórica con grandes retos externos e internos", avisa Eisenkot, que adelanta que, durante las dos primeras semanas de Gobierno, creará una comisión estatal que investigue el histórico fracaso ante el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023.

Dos datos de la biografía del que fuera jefe del Estado Mayor (2015-2019) sobrevuelan emocionalmente la sala y explican la simpatía generalizada que despierta independientemente de si le votan o no: sus orígenes humildes -nació hace 66 años en el seno de una familia mizrahi (sus padres emigraron de Marruecos)- y la muerte de su hijo Gal y de dos de sus sobrinos en la ofensiva militar tras el 7-O.

Según el Canal 12, el 18% de sus electores votaron al Likud hace cuatro años. Netanyahu intenta contrarrestar el efecto Eisenkot con el eslogan "Derecha o Palestina" y con el aviso de que depende del partido árabe Raam. Esta formación formó parte de la coalición de Naftali Bennett y Yair Lapid (2021-2022), pero hoy sería más impopular dado el giro a la derecha del país tras el ataque de Hamas.

En busca del voto conservador decepcionado con Netanyahu por el 7-O y la exención militar de los ultraortodoxos de los que depende su ejecutivo, Eisenkot responde que él nunca apoyó públicamente la creación de un Estado palestino "a diferencia de Netanyahu" y que formará coalición con "partidos sionistas con sentido de Estado" en una indirecta a los dos partidos jaredíes que forman el actual Gobierno.

Tras decir que busca la victoria basada en su bloque para llevar Israel "a un futuro mejor", asegura que cualquier partido puede sumarse si acepta cuatro principios: "Estado democrático, judío e igualitario; los valores de la Declaración de Independencia, obligación de reclutamiento para todos los ciudadanos, ya sea mediante el servicio militar o civil; y, lo que añadí tras el 7-O, que Hamas es un grupo terrorista cuya carta de fundación propugna destruir a Israel y crear un Estado islámico entre el río y el mar. Por eso, me comprometo a destruirlo o desmantelarlo".