Valerie Campos convierte el sonido en materia en el Seminario de Cultura Mexicana
Los ruidos que Valerie Campos ha recopilado mientras trabajaba entre Nueva York y la Ciudad de México comenzaron a entrar en su pintura como una manera de organizar formas, movimientos y composiciones, hasta convertirse en una investigación sobre las posibilidades de trasladar aquello que escucha a un lenguaje visual, un proceso desarrollado durante seis años que ahora reúne en Synæsthesia.
La exposición, que podrá visitarse del 3 de octubre al 15 de noviembre en la Galería 526 del Seminario de Cultura Mexicana, presenta cerca de 30 obras realizadas entre 2020 y 2026, entre pinturas, dibujos y ensamblajes que permiten seguir una búsqueda en la que Campos ha incorporado la escucha a su manera de trabajar con la materia y que, por primera vez, la lleva también hacia piezas tridimensionales.
“Llevo unos años investigando el sonido y explorándolo como una herramienta que me permite llevar a cabo mi trabajo; es decir, la escucha, el movimiento y la materia, y cómo esto se puede trasladar a un lenguaje visual, ha sido una cosa que me interesa mucho”, explica la artista.
Más que intentar representar gráficamente aquello que escucha, Campos utiliza el sonido para pensar la manera en que distribuye los elementos de una obra, pues, como ella misma explica, “el sonido es un modelo de composición, que me permite organizar elementos en la tela”, una relación desde la cual también piensa conceptos como armonía, contrastes, texturas, pausas y silencio durante el proceso de creación.
Esa investigación abandona ahora el plano con los primeros ensamblajes tridimensionales de su producción, entre ellos “White Echo”, una pieza construida en cartón que surgió mientras buscaba trasladar al volumen ideas que hasta, entonces, había desarrollado principalmente sobre superficies y que terminó convirtiéndose en una bocina capaz de responder a la presencia del espectador.

“Es una bocina de cartón que tiene una composición musical, bueno, no es musical, es una composición muy compleja experimental en donde se combinan voces, respiraciones, sonidos que vienen del trabajo, del material per se, de la construcción de la pieza, pero también se sintetizaron ahí otros sonidos ya muy a manera intencional que vienen de las bombas en Gaza, de toda la guerra del narcotráfico”, explica.
Dentro de esa composición, dichos sonidos aparecen de manera casi imperceptible y se activan cuando una persona se aproxima a un metro de la obra, donde un sensor de movimiento pone en funcionamiento la pieza y deja en manos de quien la escucha reconocer, o no, aquello que fue incorporado, una posibilidad que Campos prefiere mantener sin una interpretación previamente establecida.
“Me gustaría dejar abierta la lectura, a ver cómo dialoga la pieza con el espectador. Es una obra que a mí misma me impresiona, que apenas estamos montando”, finaliza.
Curada por Erik Castillo, Synæsthesia permanecerá abierta hasta el 15 de noviembre, de martes a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, con entrada gratuita.
CITA
“Soy un artista al que no le gusta la catalogación y la etiqueta, no me gusta encontrarme en un lugar seguro con mi trabajo. Más bien creo que el trabajo se mueve y se adapta a lo que yo misma voy experimentando con mi vida”
Por José Pablo Espíndola
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