Lourdes Montes, impecable con su traje mostaza de firma española: un 2 piezas que funciona igual de bien en primavera que en otoño
Lourdes Montes ha vuelto a poner el foco en uno de los conjuntos más reconocibles de su armario: un traje de chaqueta y pantalón en color mostaza que demuestra que la elegancia de invitada no tiene por qué depender del calendario. «Look y color que son tan primaverales como de otoño», ha escrito al compartir su look, una descripción que resume bien el atractivo de una propuesta pensada para funcionar durante buena parte del año. Diseñadora, esposa de Francisco Rivera y una de las figuras que más interés despiertan cuando se trata de vestir para una celebración, Lourdes Montes ha hecho de la sastrería femenina una de sus señas de identidad. Y este dos piezas, que ya había llevado en otra ocasión, encaja especialmente bien en esa manera de entender la moda: prendas versátiles, colores con personalidad y cortes elegantes.
El traje mostaza que ilumina el armario de invitada
El conjunto está formado por la chaqueta Macarena, de 169 euros, y el pantalón Emy Macarena, de 129 euros, dos piezas de la colaboración de Lourdes Montes con Bimani. Ambos están confeccionados en España en tejido de sarga y comparten un color que se aleja de los habituales tonos neutros del vestuario de invitada sin llegar a resultar estridente. El mostaza tiene la capacidad de aportar luz al conjunto y, al mismo tiempo, una calidez que permite llevarlo tanto en los primeros días de primavera como cuando el otoño empieza a instalarse.
La chaqueta es una de las claves del diseño. De largo medio y corte semientallado, incorpora un escote en pico que estiliza el torso y hombreras que dibujan los hombros sin endurecer la silueta. Los botones forrados mantienen la continuidad visual del tejido, mientras que la posibilidad de ajustar la cintura mediante una lazada introduce un matiz más femenino y suaviza la estructura de la sastrería.
Es una combinación de recursos que funciona porque no busca una silueta excesivamente rígida. Las hombreras aportan definición, pero el corte conserva movimiento; el escote alarga visualmente la parte superior y la cintura permite adaptar la chaqueta a distintas formas de llevarla. El resultado es una pieza que tiene la presencia de una americana clásica, aunque con una construcción pensada para acompañar el cuerpo.
El pantalón Emy Macarena sigue esa misma línea. De talle alto, corte recto y pernera ancha, incorpora pliegues decorativos en la cinturilla y bolsillos laterales. Su patrón alarga visualmente las piernas y aporta fluidez al conjunto, además de ofrecer una alternativa al pantalón más ajustado o al vestido que tradicionalmente domina los looks de invitada.
La colaboración que nació pensando en la Feria de Abril
Detrás del conjunto hay una idea compartida por dos mujeres que conocen bien las necesidades del vestuario de invitada. La colaboración Bimani x Lourdes Montes surgió de una coincidencia entre la diseñadora sevillana y Laura Corsini, fundadora de la firma española: ambas veían espacio para una alternativa al traje de flamenca durante la Feria de Abril.
Lourdes llevaba tiempo interesada en esa posibilidad. Quería ofrecer una opción a las mujeres que participan en las celebraciones sevillanas, pero prefieren no vestir de flamenca. Laura Corsini, por su parte, también había pensado en una colección que respondiera a esa necesidad. El encuentro permitió desarrollar una propuesta que parte de la tradición andaluza sin recurrir a sus referencias más evidentes.
La colección se apoya en colores cálidos, tejidos con cuerpo y patrones que dan importancia a la silueta. No necesita volantes, lunares ni bordados folclóricos para conectar con Andalucía: lo hace a través de una paleta que recuerda a sus paisajes y de prendas que se adaptan a una forma contemporánea de vestir para una celebración.
El traje mostaza es uno de los ejemplos más claros de esa filosofía.
Un traje que Lourdes Montes ya había lucido en primavera
La nueva aparición también permite recordar que Lourdes ya había confiado en este mismo conjunto en marzo de este año.
Aquí también cobra sentido el llamado «efecto Lourdes Montes». Su estilo no depende tanto de los grandes golpes de efecto como de una fórmula reconocible: sastrería femenina, patrones cuidados y colores que aportan personalidad sin complicar el conjunto. El mostaza, en este caso, hace buena parte del trabajo. Tiene fuerza suficiente para convertirse en el protagonista, pero admite una combinación relativamente sencilla de accesorios.
Su último look recuerda, además, que la ropa de invitada no tiene por qué quedar encerrada en una estación. Una buena chaqueta, un pantalón de corte favorecedor y un color elegido con intención pueden tener más recorrido que una prenda pensada para una sola ocasión. Lourdes Montes vuelve así a defender una elegancia práctica, personal y alejada de la necesidad de estrenar constantemente: la de invertir en diseños que siguen teniendo sentido mucho después de la primera puesta.


