El metro de Quito enfrentó sus primeras inundaciones con un protocolo que se deberá repetir si el clima no da tregua
Durante aproximadamente una hora, siete estaciones del metro de Quito suspendieron el servicio debido a la fuerte lluvia y granizada que cayó en la capital este 7 de octubre de 2026. Y es que las condiciones climáticas superaron cualquier pronóstico, porque la cantidad de granizo acumulado no tuvo precedentes: 552 metros cúbicos se retiraron de las zonas afectadas.
En el caso del sistema de transporte, en sus casi tres años de operación es la primera vez que sus instalaciones subterráneas sufren inundaciones. La primera fue el domingo 4 de octubre en El Labrador; la segunda fue el miércoles, cuando se aplicaron los protocolos preventivos en caso de emergencias.
Desde la empresa municipal se reconoce que los eventos de este tipo no se pueden evitar, pues las consecuencias del clima son impredecibles. “Nosotros tenemos los protocolos preparados, pero nos ha tomado un poco por sorpresa”, explicó Matías Paredes, director de supervisión técnica de Metro de Quito, pero también resaltó que el esquema de seguridad del usuario que se aplicó es un atributo trabajado a nivel administrativo.
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Aun así, lo que marcó la diferencia este año fue el material acumulado en los sumideros. “Nuestros sistemas están completamente preparados para desfogar la gran cantidad de volumen de agua (...). El reto sí está frente a cómo el clima se presenta”, rescató Paredes y añadió que la limitación de los desagües en superficie sí puede representar un problema para las estaciones. De todos modos, insiste en que, además de la red de alcantarillado urbano, el metro tiene su propio sistema.
Todo el sector de La Mariscal y parte de Iñaquito tuvieron complicaciones por la acumulación de agua y granizo, que llegó en algunas calles a los 80 centímetros de altura.
En el caso del metro, las operaciones se suspendieron desde El Ejido hasta El Labrador, casi todo el trayecto desde el centro hasta el norte de la ciudad.
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Según el director de supervisión técnica, los pozos de bombeo del sistema tienen la capacidad para procesar 550.000 metros cúbicos de agua por hora. Dentro de sus once protocolos de contingencia cuentan con uno para casos de inundaciones.
Cómo actúa el metro ante fuertes lluvias
El primer paso del protocolo consiste en priorizar la seguridad de las personas. Bajo este estándar se toman decisiones inmediatas, como por ejemplo la evacuación de la estación afectada.
Luego se evalúan las condiciones operativas del sistema para determinar los siguientes pasos a seguir. Si todo está funcional, continúa. Pero, si es necesario realizar una pausa temporal, se la ejecuta hasta solventar la eventualidad.
Finalmente, una vez que ha pasado el evento meteorológico, se realiza un diagnóstico o inspección integral de todos los elementos. Esto abarca tareas de inspección, evaluación, diagnóstico, limpieza y la corroboración de que todo funcione para restablecer la operación de manera segura.
Paredes concluye que las inundaciones no se pueden prever, pero tampoco han generado daños ni afectaciones a lo ya planificado por la administración, tampoco a los subsistemas del metro.
El miércoles, desde las 17:00 hasta las 18:00, se cerraron El Labrador, Jipijapa, Iñaquito, La Carolina, Pradera, Universidad Central y Ejido. Cada vez que ocurran situaciones similares se suspenderá el ingreso. Aun así, desde la noche hasta la tarde de este jueves el transporte opera con normalidad. (I)
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