Edmundo Kronfle, CEO de la cadena Oro Verde: ‘Hemos buscado la expansión porque creemos en el país’
Edmundo Kronfle, CEO de la cadena hotelera Oro Verde, lidera una expansión que duplicó el número de hoteles en la última década: de cinco a diez, con un undécimo proyecto en marcha. Con 45 años de historia, la compañía apuesta por crecer en Ecuador con nuevos proyectos en Samborondón, Santo Domingo y Ambato, mira la posibilidad de volver a Quito y busca internacionalizarse. A su estrategia se suma el reconocimiento del Hotel del Parque, en Guayaquil, afiliado a Relais & Châteaux y distinguido con una llave Michelin.
La historia de Oro Verde comenzó en Guayaquil, cuando una pareja de hoteleros suizos decidió invertir en el país y encontró en empresarios locales a sus primeros aliados. Hoy, Kronfle reivindica esa identidad ecuatoriana y defiende el potencial del turismo más allá de Galápagos. En esta entrevista para REFERENTES, segmento de EL UNIVERSO, habla de los planes de expansión, la seguridad como desafío para atraer visitantes e inversionistas, el impacto de sectores como la minería y la pesca en la ocupación hotelera y la confianza como condición para seguir apostando por el país.
¿Cómo fue su llegada a la industria hotelera y qué papel tuvo su familia en el nacimiento de Oro Verde?
La historia empieza hace 45 años con el Hotel Oro Verde de Guayaquil. Una pareja de suizos, hoteleros de profesión, vino a Ecuador y una noche no encontró un lugar decente donde hospedarse. Decidió invertir en el país y montar un hotel. Buscaron inversionistas locales y nuestra familia entró a invertir en el primer hotel de la cadena, ubicado en la avenida 9 de Octubre. Fue un hotel de gran impacto, con 240 habitaciones que no existían en ese entonces. Ese fue el comienzo de lo que hoy son diez hoteles.
¿Cómo encontró su vocación en la hotelería?
La hotelería no es la profesión que estudié inicialmente. Estudié Finanzas, pero la industria me cautivó. Cuando empecé a trabajar, me resultó fascinante ofrecer algo diferente a nuestros huéspedes día a día y plasmarlo en la estadía de cada uno. Decidí que esa era la vocación que quería seguir. Después hice una maestría y eso me ha llevado a tener 20 años liderando esta empresa, creciendo y creyendo en nuestro país. Mi abuelo, José Antón Díaz, fue uno de los visionarios que arrancaron la empresa hotelera Oro Verde, junto con los socios suizos y otros empresarios del país. Fue un referente para mí.
Tuve que aprender a la fuerza a limpiar cuartos y trabajar en amanecidas. La vieja escuela me hizo pasar por todas las áreas, empezando desde abajo, hasta sentirme apto para liderar la empresa. Eso me ayudó a entender a los trabajadores, lo que viven, piensan y sienten.
¿Cómo logró la cadena crecer sin perder su identidad?
Definitivamente, con constancia. Es algo que nos caracteriza y que trato de transmitir siempre al personal: mantener el estándar de servicio.
Estamos en la industria de la hospitalidad. Lo que ofrecemos son experiencias. Una cama, un vaso de agua o un café te los pueden ofrecer en cualquier lado, pero nosotros transmitimos la esencia de donde estamos. Tratamos de enviar mensajes a nuestros huéspedes a través de esas experiencias. Me encanta sorprenderlos.
Es una linda profesión, pero requiere constancia, mucha disciplina y mantener siempre los estándares. Esa es la clave del éxito.
¿Qué diferencia a Oro Verde de otras opciones hoteleras?
Somos una cadena con 45 años de experiencia y estamos empezando nuestro hotel número 11. A través de los años hemos construido nuestros estándares mediante una curva de aprendizaje: desde las cosas que no nos salieron bien al inicio hasta establecer una forma de trabajar.
Ahora, por ejemplo, el Hotel del Parque forma parte de Relais & Châteaux y cuenta con una llave Michelin. Nosotros buscamos la excelencia y esos estándares forman parte de nuestro ADN. Rescatamos lo mejor de la experiencia acumulada durante 45 años en distintas ciudades. Eso nos permite mantener estándares, superar expectativas y crear experiencias inolvidables.
¿Qué oportunidades encuentra hoy en el mercado turístico ecuatoriano?
Ecuador tiene una posición privilegiada por las islas Galápagos, que son un destino muy especial, codiciado y bien visto en el mundo. Diría que son la joya turística del país. Pero hay mucho más que ofrecer.
Hay destinos en todo el país, en la Sierra, la Amazonía y la Costa. Impulsar el turismo continental significa conocer Ecuador más allá de Galápagos. Hay una oportunidad enorme para seguir creciendo. Galápagos atrae, pero creo que el continente es lo que termina de enamorarte del Ecuador.
Tenemos tanta biodiversidad que es posible desayunar en la Amazonía, almorzar en la Sierra y cenar en la Costa. Eso solamente es posible en Ecuador.
¿Cómo ha cambiado el comportamiento de los huéspedes y qué servicios generan ingresos para la cadena?
La tecnología ha tomado muchos aspectos del mundo empresarial, pero en la hotelería la hospitalidad solo te la pueden dar las personas. Somos personas haciendo sentir bien a nuestros huéspedes, sacándoles sonrisas. Hacerlos sentir como en casa es algo que ni la inteligencia artificial ni la tecnología van a reemplazar.
Además, los clientes no vienen solamente a hospedarse. Más del 50 % de la facturación de la cadena Oro Verde corresponde a alimentos y bebidas. Una parte importante de lo que hacemos es atender eventos en restaurantes, bares y otros espacios. No solamente una cama atrae a un hotel, sino todos los servicios que ofrecemos.
¿Qué actividades económicas impulsan la demanda hotelera?
A veces pensamos que la hotelería está relacionada únicamente con el turismo, pero no es así. Recibimos a muchas personas cuyo movimiento depende directamente de cómo evolucionan las industrias.
En Machala, por ejemplo, la minería aporta mucho al desarrollo de la provincia de El Oro y, por ende, a nuestros hoteles en el sur del Ecuador. También influyen la construcción, la pesca y otras actividades. Toda industria que hace que la gente tenga que desplazarse, visitar una ciudad y trabajar alimenta directamente a la hotelería.
Si el país se mueve, hay plazas de empleo e inversión; nosotros vamos de la mano con ese crecimiento. Es importante que aumente la inversión local y extranjera, porque eso nos beneficia y nos permite crecer junto con la industria.
¿Qué factores analiza Oro Verde antes de invertir en una ciudad?
Buscamos ciudades donde hay una alta ocupación, porque eso puede significar que falta oferta. También observamos los lugares donde se realizan inversiones importantes en infraestructura o se desarrollan industrias como la pesca, la minería o la construcción.
Cuando vemos que un destino se va a desarrollar a partir de una inversión particular, se vuelve atractiva la necesidad de un hotel. Buscamos ciudades donde hay poca oferta y una demanda alta.
Eso pasó en Manta, cuando comenzó el auge de la pesca y no había un hotel de cinco estrellas. Lo mismo ocurrió en Machala hace más de 20 años. Hemos sido pioneros en las ciudades donde operamos. Conocemos este país, lo queremos y buscamos lugares en los que podamos creer y apostar.
¿Cuáles son los próximos proyectos y hacia dónde apunta la expansión?
Actualmente abrimos en Portoviejo. Tenemos un proyecto importante en Samborondón, donde se prevé crear un hotel ejecutivo de 154 habitaciones, con salones, residencias y áreas comerciales. Es un proyecto integrado de residencias, comercio y hotel.
Además, buscamos oportunidades en ciudades como Santo Domingo, donde ya estamos en conversaciones y tenemos terreno para comenzar un proyecto, y en Ambato. También buscamos volver a Quito, donde Oro Verde estuvo anteriormente.
Tener cobertura a nivel nacional es lo más importante para nosotros. Esas son algunas de las próximas ciudades que tenemos en la mira, mientras buscamos la internacionalización de la cadena.
En los últimos diez años le hemos puesto el acelerador al crecimiento. Hemos pasado de cinco a diez hoteles y estamos empezando el número 11. Ha habido una ola, un nuevo amanecer para la cadena, porque claramente creemos en el país.
¿Qué representa para la cadena el reconocimiento internacional del Hotel del Parque?
Ha sido un trabajo importante y largo construir un nombre reconocido, no solo a nivel local, sino también internacional. El Hotel del Parque forma parte de Relais & Châteaux y ha sido distinguido con una llave Michelin. Es un reconocimiento muy importante que pone a Ecuador en el ojo del mundo.
La cadena Oro Verde y todo lo que se ha hecho están brillando internacionalmente. Eso nos alienta a seguir invirtiendo y creyendo, porque sabemos que el trabajo realizado está bien visto y es apreciado por nuestros huéspedes.
¿Qué percepción existe de Ecuador como destino para hacer negocios y turismo?
Guayaquil es una puerta de entrada hacia Galápagos, al igual que Quito. Sin embargo, tenemos que lograr que los visitantes extranjeros que vienen buscando ese destino también conozcan todo lo que ofrece Ecuador.
Tenemos desafíos. El tema de la seguridad puede asustar a ciertos viajeros, pero se están viendo mejoras; es cuestión de generar confianza en el viajero, tanto en quien viene a invertir como en el turista que llega a conocer el país.
¿Qué indicadores permiten saber si hay condiciones para invertir en hotelería?
El número de visitantes es el indicador más palpable para la industria del turismo. También el consumo en el país, que está subiendo, alimentado por un incremento de visitantes o turistas cuando hay desarrollos e industrias que están invirtiendo. Todo eso genera consumo y beneficia a la hotelería. Nuevamente, creo que el indicador más importante es la confianza. Cuando Ecuador genera confianza, todo va bien.
También necesitamos conectar mejor las diferentes ciudades. Eso va de la mano con las conexiones aéreas, que pueden alimentar la llegada de visitantes. Al mismo tiempo, hacen falta infraestructura turística, hoteles y restaurantes. Todo se complementa.
¿Qué les enseñó la pandemia sobre la forma de enfrentar una crisis?
La industria hotelera sufrió duro. Fue una época en la que muchos hoteles del mundo cerraron, muchísimos, más de la mitad. Para nosotros fue muy importante no cerrar las puertas y no dejar a nuestros colaboradores sin trabajo.
Sostenernos durante esos años tan difíciles se refleja hoy en el aprendizaje y en la fidelidad que creamos con nuestros clientes y colaboradores. Haber podido superar esa época nos hizo más fuertes y nos enseñó a ser resilientes.
Ahí se fortaleció mi compromiso con la cadena y el de la cadena con Ecuador. Se fortaleció el compromiso de seguir creciendo. Si salimos de esa, no hay límite.
¿Qué papel debe desempeñar el sector privado en el desarrollo del país?
El sector privado debe creer más en atraer inversión y turistas a Ecuador, así como en promocionar el destino. Creo firmemente que la industria del turismo y de la hospitalidad está creciendo a un ritmo más rápido a nivel mundial que en Ecuador. Tenemos un destino que todavía se puede aprovechar mucho más. Con promoción y visión se puede lograr inversión.
Como empresario, ¿dónde busca información para entender qué ocurre en Ecuador?
Las redes sociales son una de las fuentes donde más se informa la gente. Sin embargo, yo soy un poco a la antigua y me gustan los medios tradicionales. Me guío por la experiencia del medio. Busco diarios como EL UNIVERSO. Para mí, la experiencia, la tradición y la credibilidad son lo más importante.
Recuerdo que, desde chico, me levantaba los fines de semana a leer el periódico y a buscar los marcadores de los partidos en Europa. A nivel corporativo, EL UNIVERSO siempre ha cubierto lo que pasaba en la cadena Oro Verde: festivales, aperturas de nuevos hoteles y tantas otras cosas.
Pero hay algo que no olvido: la portada cuando Ecuador clasificó por primera vez al Mundial, en la que aparece Iván Kaviedes. Todavía tengo ese periódico guardado en mi casa.
Después de haber visto cambiar el país en diferentes momentos, ¿qué le hace seguir apostando por Ecuador?
Su gente. Trabajar con y para los ecuatorianos realmente es un placer. Somos una empresa de servicios y tenemos mucha gente comprometida con su país. En la industria de la hospitalidad, eso nos puede ayudar a potenciar aún más lo que hacemos.
Cuando tenemos un huésped extranjero, la persona que le sirve el café es el embajador del país. Si tenemos gente valiosa, se puede lograr cualquier cosa. Definitivamente, lo que rescataría es trabajar con los ecuatorianos.
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