Penélope Cruz visibilizó la 'cara B' de la maternidad y esto opina la psicología: "Demuestran que la salud mental materna no entiende de éxito ni de estatus social"

Penélope Cruz visibilizó la 'cara B' de la maternidad y esto opina la psicología: "Demuestran que la salud mental materna no entiende de éxito ni de estatus social"

Muchas madres siguen viviendo sus dificultades emocionales en silencio. Todavía, hablar de salud mental materna sigue siendo difícil para muchas mujeres. Por eso, cuando alguien con proyección pública decide hablar de ello, ese silencio empieza a romperse. Penélope Cruz no dudó en sincerarse sobre la 'cara B' de la maternidad y la enorme presión que sintió tras dar a luz a su primer hijo, Leo. 

En una charla organizada hace unos años por Gwyneth Paltrow en el evento In Goop Health, la actriz española habló con total sinceridad sobre la presión y las expectativas que acabaron pasándole factura: "Me di cuenta de la cantidad de cuentos de hadas y mensajes de la sociedad que me habían llegado. La primera vez me obligué a mí misma a ser una supermujer: empeñada en tener un parto natural y salir del hospital doce horas después en tacones. ¿Quién te pidió que hicieras eso? ¿Quién te pidió que no delegaras, que sintieras que tenías que hacerlo todo por ti misma las 24 horas del día y te olvidaras de cuidarte?", se preguntaba la actriz.

Aquella primera experiencia marcó un antes y un después en su vida, mostrando una realidad muy diferente a la que vivió tres años más tarde con el nacimiento de su hija Luna. La ganadora del Oscar reivindicó la necesidad de romper con las expectativas irreales que pesan sobre las mujeres tras dar a luz: "Cuando dejé el hospital la primera vez y cuando lo dejé la segunda era dos mujeres diferentes. Hay etapas en la vida de una mujer que deben ser reconocidas, entendidas y llamadas por su nombre. Hay demasiados tabúes que rodean los cuerpos de las mujeres y eso equivale a una gran falta de respeto", afirmaba contundente, poniendo el foco en la necesidad de desmitificar la idea de la "madre perfecta".  ".

Sobre ese proceso tan íntimo habló también su marido Javier Bardem en una entrevista en 2025 con The New York Times, donde el actor aportó la mirada de la pareja ante la depresión posparto que atravesó la intérprete. "El embarazo no fue tan malo. Fue la depresión posterior", explicó el protagonista de Mar adentro, reconociendo la dificultad de acompañar un proceso del que apenas se hablaba abiertamente: "Hace 14 años ella se preguntaba: '¿Está bien compartir esto con mi esposo? ¿Está bien sentirme así cuando se supone que debo sentir lo contrario?'. Desafortunadamente, en ese momento no pude comprender la dimensión de lo que era, pero más tarde lo entendí. Es una mujer increíble, valiente, fuerte y hermosa por haber podido compartirlo".

Javier Bardem y Penélope Cruz, este martes en la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia© Getty Images
Javier Bardem y Penélope Cruz, este martes en la 83ª edición del Festival Internacional de Cine de Venecia

El testimonio cruzado de ambos intérpretes cobra un valor incalculable para miles de familias que se enfrentan a esta situación en la sombra. Que rostros de proyección internacional hablen abiertamente del colapso emocional, la culpa y la incomprensión que rodea a la depresión posparto ayuda a validar lo que sienten tantas mujeres y a visibilizar el papel del entorno en el proceso. Para profundizar en la importancia de identificar los síntomas a tiempo, pedir ayuda y saber cómo acompañar desde la pareja, conversamos a continuación con Esther Verdaguer, doctora en Psicología y coordinadora del centro de psicoterapia Itersia.

Esther Verdaguer, doctora en Psicología y coordinadora del centro de psicoterapia Itersia.© Cedida
Esther Verdaguer, doctora en Psicología y coordinadora del centro de psicoterapia Itersia.

A menudo se idealiza la maternidad, pero los datos muestran que 1 de cada 7 mujeres sufre un trastorno mental perinatal. ¿Qué barreras culturales o culpa impiden que las mujeres pidan ayuda a tiempo?

A menudo vivimos rodeadas del mito de la "maternidad idílica": la sociedad nos dice que el nacimiento de un hijo debe ser el momento más pleno y feliz en la vida de una mujer. Cuando la realidad interna no coincide con esa expectativa, aparece una grieta emocional profunda.

En ese momento aparecen sentimientos de culpa y vergüenza donde muchas madres sienten que reconocer su tristeza o malestar equivale a "no querer a su bebé" o ser "malas madres".

También la presión de tener que ser la 'supermujer' y sostener el mandato social de poder con todo (crianza, trabajo, casa y pareja) lleva al aislamiento y al silencio, así como a normalizar el agotamiento extremo como algo que 'va en el sueldo' de ser madre, invisibilizando verdaderos cuadros de ansiedad o depresión perinatal.

Pedir ayuda no es síntoma de debilidad ni de incapacidad; buscar apoyo psicológico es un acto de amor y protección hacia una misma y hacia el bebé.

La sociedad nos dice que el nacimiento de un hijo debe ser el momento más pleno y feliz en la vida de una mujer. Cuando la realidad interna no coincide con esa expectativa, aparece una grieta emocional profunda

Esther Verdaguer, doctora en Psicología y coordinadora del centro de psicoterapia Itersia

Cada vez más actrices, deportistas y figuras públicas comparten abiertamente que han vivido depresión posparto. ¿Qué impacto real tiene en la consulta y en la sociedad que rostros conocidos hablen de su salud mental en la maternidad?

El impacto es profundamente terapéutico y normalizador. Cuando actrices, deportistas o figuras públicas comparten su vulnerabilidad, rompen de golpe con el estigma.

Desmontan la idea de que la depresión posparto le ocurre solo a quien carece de recursos o red. Demuestran que la salud mental materna no entiende de éxito ni de estatus social.

Y en la consulta de psicología actúa como un puente directo. Muchas mujeres llegan diciendo: "Leí lo que le pasó a esta persona y me identifiqué; me di cuenta de que a mí también me ocurre algo y que puedo pedir ayuda". Que un rostro conocido ponga palabras al sufrimiento valida el dolor de miles de madres y las autoriza a consultar sin miedo.

Es común escuchar el término baby blues para restar importancia al malestar emocional tras el nacimiento. ¿Cómo se distinguen esa tristeza leve transitoria de un trastorno que requiere intervención profesional?

Es fundamental diferenciar ambas realidades para no patologizar las emociones normales, pero tampoco desatender un cuadro clínico.

  • El baby blues (tristeza posparto leve): Es una reacción adaptativa y transitoria debida al brusco reajuste hormonal y al impacto del cambio de vida. Afecta a un porcentaje muy elevado de madres, aparece en los primeros días tras el parto y suele remitir de forma espontánea en unos 10 o 14 días sin necesidad de tratamiento. Se manifiesta con llanto fácil, labilidad emocional e irritabilidad leve. 
  • Trastornos perinatales (como la depresión posparto o la depresión mayor): No ceden espontáneamente y se prolongan en el tiempo. Se caracterizan por una tristeza profunda o anhedonia (incapacidad para sentir placer), ansiedad intensa, ataques de pánico, insomnio grave (que persiste incluso cuando el bebé duerme), sentimientos devoradores de inutilidad o culpa, e ideas de incapacidad para cuidar al recién nacido. 
Penélope Cruz en Londres en febrero de 2026© Getty Images
Penélope Cruz en Londres en febrero de 2026

En España se estima una prevalencia del 15% en el primer año, pero se alerta de la falta de criterios homogéneos de evaluación. ¿Faltan protocolos de cribado sistemáticos en la sanidad pública para detectar estos casos a tiempo?

Sí, rotundamente. Aunque la prevalencia ronda el 15% durante el primer año tras el parto y los estudios internacionales señalan que 1 de cada 15 mujeres puede sufrir depresión mayor en este periodo, la detección precoz sigue siendo una asignatura pendiente.

Actualmente existe una falta de criterios homogéneos de evaluación y tratamiento en el sistema sanitario, sería necesario disponer de:

  • Cribados sistemáticos y protocolizados: Integrar cuestionarios validados de salud mental en las visitas clave con la matrona, el obstetra y el pediatra.
  • Formación continuada: Capacitar a los profesionales de atención primaria para identificar factores de vulnerabilidad (como antecedentes de ansiedad/depresión, falta de apoyo social o situaciones de estrés).
  • Atención integrada: Dotar al sistema público de unidades especializadas en Psicología Perinatal que garanticen una prevención y acompañamiento ágil. 

Aunque la prevalencia ronda el 15% durante el primer año tras el parto y los estudios internacionales señalan que 1 de cada 15 mujeres puede sufrir depresión mayor en este periodo, la detección precoz sigue siendo una asignatura pendiente.

Esther Verdaguer, doctora en Psicología y coordinadora del centro de psicoterapia Itersia

¿De qué manera afecta la depresión posparto no tratada al vínculo temprano con el recién nacido?

El vínculo afectivo (apego) se construye mediante la sintonía emocional y la disponibilidad de la madre hacia las señales del bebé.

Cuando una madre atraviesa una depresión no tratada, sus recursos emocionales están agotados por el sufrimiento. Esto puede derivar en:

  • Dificultad para interpretar o responder con agilidad al llanto, las miradas y las demandas del bebé.
  • Distanciamiento o hipervigilancia: Puede manifestarse como una desconexión afectiva o, por el contrario, como una ansiedad paralizante que impide disfrutar del contacto.
  • Efectos en el desarrollo infantil: La evidencia científica demuestra que la falta de abordaje a tiempo puede repercutir en el desarrollo emocional, cognitivo y relacional del niño a medio y largo plazo. 

Acompañar y sanar a la madre es la vía más directa para proteger la salud y el desarrollo del bebé. 

El sufrimiento perinatal salpica a todo el entorno familiar. ¿Qué rol debe jugar la pareja o la red cercana durante el proceso de recuperación y cómo pueden detectar las señales de alerta?

El sufrimiento perinatal salpica a toda la familia, pero la red de apoyo es el principal factor protector. Aportan:

  • Apoyo y contención en lo logístico y emocional: Asumir de forma corresponsable la crianza y el cuidado de la casa para permitir el descanso real de la madre.
  • Un espacio de validación y descanso: Escuchar sin juzgar, evitando frases simplistas como "tienes un bebé sano, deberías estar feliz".
  • Puente hacia la ayuda profesional: Acompañar amorosamente a la madre a consultar con un especialista en salud mental. 

Señales de alerta clave para el entorno:

  • Llanto frecuente, desconsolado o sensación de desconexión emocional.
  • Verbalizaciones de inutilidad o culpa excesiva ("el bebé estaría mejor sin mí", "no valgo para esto"). 
  • Alteraciones graves del sueño (incapacidad para dormir aunque el bebé esté descansando) o de la alimentación. 
  • Rechazo al contacto con el recién nacido o, por el contrario, un miedo extremo y paralizante a quedarse a solas con él.
  • Abandono del autocuidado y aislamiento social prolongado.