Recordamos el look de Sassa de Osma en la boda de Eugenia de York: "Se adelantó a la tendencia con el tocado que ahora llevan las invitadas más elegantes"
Siete meses después de dar el ‘sí, quiero’ en Lima, Sassa de Osma y Christian de Hannover acudieron a la boda de Eugenia de York y Jack Brooksbank en la Capilla de San Jorge del Castillo de Windsor. Ambas parejas escogieron 2018 para casarse, pero el hijo de Ernesto de Hannover se adelantó a la hija del expríncipe Andrés en la elección de la fecha (16 de marzo frente al 12 de octubre). No era de extrañar que se invitaran respectivamente a sus enlaces, pues los Hannover y los Windsor son familiares lejanos que han mantenido el contacto con el paso de los siglos. Fue precisamente en esta unión matrimonial en el corazón de Inglaterra donde la peruana deslumbró, una vez más, con su elección de estilo.
Un look acorde al protocolo
Si ya cosechó un buen puñado de piropos cuando pasó por el altar enfundada en un vestido de encaje inspirado por Grace Kelly (obra del español Jorge Vázquez), en este día de celebración para la familia real británica no fue menos. Con su elección de estilo, Alessandra de Osma demostró que es posible cumplir el protocolo sin caer en estilismos monótonos o previsibles. Además, para garantizar el éxito de su look, no arriesgó con firmas emergentes, sino que se decidió por el trabajo de un diseñador de gran reputación, elegido por aristócratas y celebrities.
El diseñador que la conocía creó su vestido de invitada
Desde 1995, Andrew GN, natural de Singapur, era todo un referente en moda que siempre supo fusionar la cultura occidental y la oriental. El creador afincado en París ideó para ella un diseño de color verde con flores moradas y granates, en relieve, espolvoreadas por la prenda, que contaba con mangas francesas acabadas en volante, silueta ajustada, escote lágrima, cuello pérkins y largo midi. La propuesta es más que acertada para una socialité que ya hace una década definía su estilo como “femenino, clásico y con un toque contemporáneo”.
Sassa de Osma, una maestra de la sofisticación
Sorprendió la elección del verde, un tono que después de esta jornada empezamos a verle con más asiduidad, pues su color favorito, confesaría a una revista, siempre fue el azul. La realidad es que supo hacer de una creación muy personal, una opción más que apropiada para una boda de la realeza. Es una habilidad que domina a la perfección, defiende la periodista de moda Cristina González. “Creo que la aristócrata tiene un don para conseguir que sus looks, por muy llamativos que parezcan, resulten siempre una opción elegante. Los colores vibrantes y los estampados forman parte de su día a día, y por supuesto, están presentes en su armario de invitada”, apunta.
La experta asegura que Sassa de Osma fue “una de las asistentes mejor vestidas gracias a este vestido firmado por Andrew GN”. Y es que la pieza lograba el equilibrio ideal para la ocasión, al combinar “una prenda verde musgo con un elegante corte que encajaba a la perfección en la estética de un enlace real, pero que a la vez, tenía un contrapunto divertido gracias a las coloridas aplicaciones florales que llevaba bordadas”. Sin duda, la apuesta del experimentado couturier le convenció, pues recurrió al mismo diseñador en otros enlaces reales y eventos posteriores.
El arte de vestir la cabeza
Sin tratar de caer en estridencias, pero cumpliendo la etiqueta que marca este tipo de festejos reales, fue tocada al enlace. “No hay mejor escenario que este para atreverse con un tocado y la peruana lo hizo con este diseño de Mimoki en color vino, con el que confirmaba una vez más su gusto por la moda made in Spain y con el que, además, se adelantaba al que es uno de los tonos estrella este otoño en las tendencias de invitadas”, recuerda Cristina González.
Su apuesta por un casquete con redecilla, una pieza que habitualmente copa los looks de Kate Middleton, fue un acierto adelantado a su tiempo. En 2018 no abundaban los tocados de este estilo en las bodas españolas y hoy los llevan algunas de las mujeres que más saben de moda en nuestro país. Podría decirse que sucumbió a la tendencia antes que nadie, con el tocado que ahora llevan las invitadas más elegantes y que, en muchos casos, sale del mismo taller, del que Ana María Chico de Guzmán tiene en Madrid.
Otros complementos que completaban el look fueron unos discretos pendientes largos, unos stilettos de charol y un clutch de terciopelo, todo en ese sobrio color granate. Junto a un maquillaje natural, la socialite y empresaria lució un moño bajo, con raya en un lateral, que despejaba su rostro. Un peinado de invitada que ha replicado en otras muchas ocasiones. Porque si algo demuestra la peruana es que son muchas las formas de sacarse partido sin renunciar a cumplir el protocolo.



