Sully Sullenberger, piloto del ‘Milagro del Hudson’, ingresa al Salón de la Fama de la Aviación
El capitán Chesley ‘Sully’ Sullenberger, el piloto que en 2009 realizó un aterrizaje de emergencia en el río Hudson y salvó a las 155 personas a bordo, ingresó al Salón Nacional de la Fama de la Aviación de Estados Unidos, dos meses después de revelar que fue diagnosticado con la enfermedad de Alzheimer.
Sullenberger, de 75 años, recibió el reconocimiento durante una ceremonia celebrada el jueves en Washington D.C., en la que participó por videoconferencia. El piloto fue incorporado junto con otros seis homenajeados de la promoción de 2026, entre ellos astronautas de la NASA e investigadores de aviación.
En su intervención, Sullenberger agradeció el reconocimiento y señaló que el vuelo 1549 de US Airways, conocido como el “Milagro del Hudson”, fue determinante para su incorporación al Salón de la Fama. “Mi carrera fue mucho más que un solo vuelo”, afirmó.
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Sullenberger pilotaba el vuelo 1549 el 15 de enero de 2009, cuando el Airbus A320 despegó del aeropuerto La Guardia de Nueva York con destino a Charlotte, Carolina del Norte. Poco después del despegue, el avión chocó contra una bandada de aves y perdió la potencia de sus dos motores.
Al comprobar que no podía regresar a La Guardia, Sullenberger decidió amerizar en el río Hudson. Los 150 pasajeros y cinco tripulantes sobrevivieron al aterrizaje de emergencia, que posteriormente fue llevado al cine en una película protagonizada por Tom Hanks.
Exmiembro de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, Sullenberger dijo durante la ceremonia que desde joven quiso ser piloto y que tuvo la oportunidad de dedicar su vida laboral a la aviación. Su trayectoria también estuvo vinculada a la seguridad aérea y al servicio público.
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En julio, Sullenberger hizo público su diagnóstico de alzhéimer y dijo que la enfermedad le había llevado a replantearse el significado del servicio a los demás.
En una entrevista con ABC, describió su reacción inicial como una mezcla de “conmoción” e ira. Su esposa, Lorrie Sullenberger, pidió una conversación más abierta sobre la enfermedad y afirmó: “Esto es una enfermedad, no un defecto de carácter”. (I)
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