Robert Schlienz, el ídolo de Stuttgart que, sin un brazo, impresionó a Di Stéfano
Será muy difícil volver a ver una historia como la de Robert Schlienz (1924-1995), aunque esta da para película. El alemán jugó 425 partidos, marcó 146 goles y conquistó dos Ligas con el Stuttgart, pero lo que le hace tan especial es que desarrolló gran parte de su carrera con un solo brazo. Un caso de superación impactante en el deporte de élite y del que se enorgullecen enormemente en la ciudad. El ídolo manco que despertó la admiración de todos. Incluso del mismo Di Stéfano.
Schlienz jugó en el Stuttgart entre 1945, tras la Segunda Guerra Mundial en la que le tocó combatir, y 1960. Y el trágico momento que le cambió la carrera y la vida llegó en agosto de 1948. El equipo tenía partido de Copa en Aalen, pero él no pudo viajar con el resto del grupo por el fallecimiento de su madre, y tuvo que hacerlo por su cuenta. Le pidió el coche a un amigo y por el camino sufrió un grave accidente. El futbolista llevaba el brazo por fuera de la ventanilla y se le quedó destrozado. Los médicos le amputaron el antebrazo izquierdo. Ese debía ser también el fin de su prometedora carrera. O eso pensaban todos. Nada más lejos.

Georg Wurzer, míster del Stuttgart, fue el primero en animarle a intentarlo. El técnico trabajó horas y horas con él y entendió que era necesario reubicarlo en el campo: de delantero a centrocampista, para evitarle choques en el área. Le tocaba aprender muchas cosas, a correr, a saltar, incluso a caer. Y en diciembre, menos de cuatro meses después de la operación, Schlienz reapareció sobre el césped. Era otro futbolista, con la manga anudada bajo el muñón, pero igual de bueno o mejor. Capitaneó al Stuttgart que se proclamó dos veces campeón de Alemania (1950 y 1952) y conquistó dos Copas (1954 y 1958). No solo era un ejemplo de superación, es que era un crack. Pese a los dudas y los debates, llegó incluso a jugar con la selección alemana.
El ídolo del Stuttgart sentía la admiración de todos. En el club suabo todavía sacan pecho de cómo Schlienz impresionó incluso a Alfredo Di Stéfano. Fue en un amistoso que preparó la Selección española contra el Stuttgart en el viejo Metropolitano, en 1957. “El mejor jugador en el campo fue el manco. Lo que vi de él me resultaba inimaginable hasta ahora”, dijo el internacional español.

La leyenda de Schlienz se agigantaba, pero antes del accidente ya era un futbolista reputado. Y la vida ya le había puesto a prueba una vez. En 1942, con 18 años, el entonces delantero del Zuffenhausen fue reclutado para luchar en la Guerra Mundial. En el frente oriental, sufrió un disparo en la mandíbula de un combatiente ruso que le mandó al hospital y le dejó fuera de combate, por lo que Robert regresó a casa.
Tras su recuperación, Schlienz volvió a calzarse las botas. Empezó a jugar con el Stuttgart como invitado (las numerosas bajas en el campo de batalla permitían esas breves cesiones) y, al terminar la Guerra, se incorporó formalmente porque su club de origen, el Zuffenhausen, había perdido a gran parte de sus futbolistas y no podía competir ya. En la 1945-46, en su estreno en la Oberliga Süd, consiguió 42 goles en 30 partidos con el Stuttgart. Un delantero voraz hasta aquel verano de 1948 que le cambió la vida, pero él aprovechó la oportunidad. Robert colgó las botas en 1961 y pasó a ser aficionado y socio del Stuttgart hasta que falleció en 1995. El club suabo le homenajeó poniendo su nombre al campo donde juega el segundo equipo, junto al MHP Arena.
Noticias relacionadas
¡Lleva el deporte contigo! Descarga la App de AS para recibir alertas al instante y configura en MiZona qué quieres leer, sigue a tus equipos y consulta sus partidos. Descárgala aquí.
¿Además buscas licenciar contenido? Haz clic aquí