El Lamine más caliente se jugó el Clásico
Un Clásico estaba en juego. Raphinha, en la banda, le gritó para que acelerase su salida del césped de La Cartuja. Hansi Flick, que había tomado la decisión de sustituirlo por tercera vez esta temporada (sólo lo había dosificado contra Elche y Levante), lo cogió segundos después y le susurró algo al oído. Seguramente, le estaba explicando la razón del cambio. Por si no se acordaba, tenía tarjeta amarilla y se estaba jugando el partido contra el Madrid.
Justo después del 2-3 de Abde, Lamine se marchó hacia Fermín, que había caído en un salto previo con un rival, para interesarse por él. Valles llegó para que el onubense se levantase y no dar opción al VAR para que revisase la acción como había hecho con la mano del Cucho. Lamine apartó a Valles y, de pronto, apareció Facundo Bernal en escena con un empujón. El ‘10’ le respondió con la misma moneda. Su empujón tuvo más intensidad. Muy fogoso.
Rápidamente, tal vez dándose cuenta de que estaba al límite, levantó las manos. Ahí llegaron los dos golpeos de cabeza del futbolista de Montevideo. Qué hubiera pasado si Facundo se hubiese ido al suelo cuando fue empujado por el genio de Rocafonda, nadie lo sabe. Lo que sí puede afirmarse es que, por un momento, se jugó su presencia contra el Madrid.
Lamine tiene una apariencia tranquila. En ocasiones, hasta ausente en el campo. Transmite frialdad y control de los movimientos. Su cabeza es fría, pero su corazón, en ocasiones, se calienta. Como en el Sánchez Pizjuán hace apenas un mes, cuando la afición le recriminó una acción por supuestamente fingir, a La Cartuja no le gustó nada que se recrease en el 0-1. Un gol, por cierto, que pasa a la galería de arte junto al que le marcó al Inter en la ida de la semifinal de la Champions en 2025; o el que firmó en Múnich en la semifinal de la Eurocopa contra Francia.
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El beticismo no se lo tomó bien; y él comenzó una especia de batalla de gallos para demostrar que en el césped estaba uno de los mejores jugadores del mundo. Lamine coleccionó acciones brillantes durante el partido, especialmente un pase precioso a Adeyemi. También le regaló el 1-3 a Gabriel Jesús. Suma nueve goles y diez asistencias esta temporada. Es un prodigio increíble. Pero es humano. Y se calienta. Este sábado se jugó el Clásico.
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