Lula, en problemas: reduce distancias con Bolsonaro pero una denuncia contra él y su hijo estalla en la recta final de la campaña
El empate técnico que exhibieron algunas recientes encuestas de cara a las elecciones brasileñas de este 25 de octubre podría verse afectado por una denuncia de corrupción contra el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su hijo, Fabio Luis Lula da Silva, residente en Madrid y conocido como "Lulinha".
"No voy a perdonar a nadie, porque lo que está en juego es la verdad, por mucho que duela. No voy a perdonar al hijo del presidente, ni al propio presidente", dijo en la noche de este sábado Roberta Luchsinger, lobbysta y la mejor amiga de "Lulinha", durante una explosiva entrevista con CNN Brasil.
La campaña del miedo contra Flávio Bolsonaro, ganador de la primera vuelta del 4 de octubre, y un Lula mucho más conectado con los problemas reales de los brasileños habían comenzado a surtir efecto, pero la aparición de Luchsinger podría influir en la decisión de no pocos brasileños en la recta final hacia la elección, consideran expertos locales.
Luchsinger está siendo investigada junto con "Lulinha" en tres procesos judiciales por sospecha de corrupción y tráfico de influencias, y en la entrevista reveló que se acogerá al beneficio de la delación premiada: contar todo lo que sabe para obtener una moderación de su posible condena.
Según una investigación de 'Folha de Sao Paulo', que accedió a documentos de la Policía Federal (PF), "la lobbysta ordenó a su chófer que realizara pagos a miembros de la cúpula del Ministerio de Desarrollo Social", además de guardar "dinero en efectivo en maletas en su domicilio".
"Las investigaciones que involucran a 'Lulinha', Luchsinger y también al ex jefe de gabinete de la Presidencia, Marco Aurélio Ribeiro, conocido como Marcola, son una de las principales fuentes de desgaste para la campaña de reelección del presidente Lula", añadió el periódico.
Esas tres investigaciones que involucran a "Lulinha" y Luchsinger se tramitan en el Supremo Tribunal Federal (STF) y "se iniciaron a partir de pruebas halladas en los registros y levantamientos de secreto bancario de la Operación 'Sem Desconto', sobre los fraudes en el INSS (Instituto Nacional del Seguro Social)".
Se sospecha que Luchsinger y "Lulinha" mantuvieron una sociedad oculta en sus negocios, aunque la lobbysta lo negó durante la entrevista.
"No tengo ninguna relación profesional con 'Lulinha'. De eso hablan mucho los medios, o se ha creado a mi alrededor esta historia".
Luchsinger aseguró que ella y el hijo del presidente se reunían con ministros para darles indicaciones de gestión, al tiempo que se encargaban de facilitarles el acceso al presidente, difícil de por sí en un gobierno con casi 40 ministerios.
"Es público, es notorio que Fábio Luis se reunió en innumerables ocasiones con ministros, e incluso viajó a la casa de un ministro, la del ministro Camilo, en Ceará. Así que Lula es un gran mentiroso cuando dice: 'Ella es una sinvergüenza, pero mi hijo no. Mi hijo nunca se sentó con ningún ministro'. Su hijo se reunía semanalmente con un ministro, ya fuera para charlar o para mantener cualquier otro tipo de conversación. Yo me reunía con ministros para debatir temas relacionados con las políticas públicas".
"Lulinha" reside hace ya meses en Madrid, donde montó una empresa fantasma. El hijo mayor del presidente está investigado por tráfico de influencias y corrupción en una trama de venta de cannabis medicinal al Ministerio de Salud.
"Lulinha" operaba en colaboración con Luchsinger y Antunes. La solicitud de apertura de la investigación también menciona contactos entre los investigados y funcionarios públicos, incluidos miembros del gabinete de Lula. Se sospecha que el tráfico de influencias se habría ejercido ante el Ministerio de Sanidad y el gabinete de la Presidencia, según informaciones de la Policía Federal.
Según los investigadores, una de las líneas de investigación apunta a que "Lulinha" habría actuado junto a Luchsinger en el mercado del cannabidiol a favor de la empresa World Cannabis.
Se presume que el esquema de corrupción sustrajo unos 6.300 millones de reales (algo más de mil millones de euros al cambio actual) a los beneficiarios del INSS entre 2019 y 2024, mediante descuentos no autorizados en las jubilaciones y pensiones.
Esos descuentos comenzaron en el gobierno de Jair Bolsonaro, "pero alcanzaron niveles de miles de millones a partir de 2022, disparándose durante el gobierno de Lula", señala "Folha de Sao Paulo".
"Lulinha" es investigado para determinar si se benefició del dinero que el INSS quitaba indebidamente a sus afiliados. Información de la PF remitida a la Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) señala que, en cuatro años, "Lulinha" recibió 9,7 millones de reales en sus cuentas y transfirió una cantidad equivalente, un total de 19,5 millones de reales (unos 1,7 millones de euros).
Las últimas encuestas mostraron una diferencia de dos puntos a favor de Bolsonaro para las elecciones de dentro de una semana, lo que es considerado por los expertos un empate técnico.
El presidente, que busca un cuarto mandato para gobernar de los 81 a los 85 años, y su rival de derechas, hijo del ex presidente Jair Bolsonaro, se medirán en la noche de este domingo en un esperado debate en los estudios de la cadena Band.
Flávio Bolsonaro ganó la primera vuelta de las elecciones por 47 a 45 por ciento, y promete que su primera medida, en caso de ganar, será amnistiar a su padre, que cumple una condena a 27 años y tres meses de prisión por liderar un fallido intento de golpe de Estado entre 2022 y 2023.