Toques de queda en París, Lille, Lyon o Niza, mientras Lecornu se muestra partidario de decretar el estado de emergencia
Las primeras ciudades francesas han impuesto desde el lunes toques de queda para hacer frente a la oleada de violencia y saqueos que sacude el país tras las manifestaciones del 17 de octubre que se saldaron con más de 2.300 detenciones, unos 3.000 comercios vandalizados y casi un millar de policías heridos. La excepcional medida fue recibida con escepticismo por las fuerzas políticas como un reconocimiento tácito del "fallo de la autoridad del Estado".
París, Lille, Douai, Wattignies, Denain, Niza y Lyon han sido las primeras en anunciar la restricción de la libre circulación de personas por la noche y hasta las 6 de la mañana en varios puntos de sus ciudades. Marsella, donde se contabilizaron hasta 30.000 actos de pillaje, dio un paso aún más allá y anticipó la prohibición de manifestaciones entre las 12.00 y las 20.00 horas.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, dio carta blanca este lunes a los prefectos para la imposición de toques de queda "parciales y localizados" en todo el hexágono. En París, la prefectura local llegó a un acuerdo con el ayuntamiento para la aplicación de la medida en una amplia zona alrededor de la plaza de la República y en el barrio de Les Halles, donde se produjeron más de 30 pillajes el domingo por la noche.
Lecornu aprovechó su breve intervención ante la prensa para acusar "al movimiento e ultraizquierda de organizar un desorden profundo del país hasta las elecciones presidenciales" de abril y mayo del 2027. "Existe toda una nebulosa de organizaciones que puede activarse para cuestionar el calendario e incluso la celebración de la cita electoral", advirtió.
En un nuevo desafío al Gobierno, los chalecos amarillos convocaron una nueva manifestación en París para el próximo 24 de octubre. Las central sindical CGT criticó "la estrategia del caos desplegada por el Gobierno ante la grave situación del país" e hizo un llamamiento a "todos los trabajadores y trabajadoras para seguir movilizándose pacíficamente".
Bloqueo del Louvre
Los estudiantes de secundaria volvieron por su parte el lunes a la acción con el bloqueo del Museo del Louvre, bajo la consigna "Cultura en Lucha". "Con los institutos cerrados durante dos semanas por vacaciones, nuestro objetivo ha cambiado", declaró un estudiante que se identificó con Barthol. "A lo largo de la semana veremos posiblemente disrupciones en las instituciones culturales hasta que nuestras demandas sean finalmente escuchadas".
Emmanuel Macron partió entre tanto a una gira por Oriente Próximo entre duras críticas por la tibieza de su mensaje a la nación y por su nueva ausencia en medio de la situación explosiva que vive el país. Antes de partir, el presidente rechazó la dimisión del ministro de Interior, Laurent Nuñez, que asumió la "total responsabilidad" de los fallos para contener la ola de incendios, destrucciones y saqueos que ha sacudido el país.
Macron decidió mantener a Nuñez en su puesto ante la necesidad de "un mando continuo de las fuerzas de seguridad en el contexto actual". "Presenté mi dimisión porque soy responsable de todo lo ocurrido", admitió el propio Laurent Nuñez el lunes en declaraciones a France Inter. "La cuestión que se plantea ahora es cómo garantizar que esto no vuelva a suceder".
"Nuestra previsión sobre la participación en las manifestaciones (que llegó al final a 550.00 personas) fue dos veces y media inferiores a la realidad", reconoció el ministro de Interior. "El dispositivo resultó desproporcionado con respecto al volumen de participantes. Pero también el número de alborotadores, saqueadores y militantes de extrema izquierda que provocó que las situaciones degeneraran.
Nuñez, que tenía previsto visitar Marsella el lunes, admitió "la pérdida de control de la Policía en algunas ciudades" y asumió la responsabilidad por "la falta de previsión en cuanto a las fuerzas disponibles". La Asamblea Nacional abrirá por su parte una investigación sobre los fallos en la cadena de mando y en el despliegue de fuerzas policiales el 17 de octubre.
El alcalde de París pide "una respuesta urgente"
El alcalde socialista de París, Emmanuel Grégoire, reclamó por su parte "una urgente respuesta política" durante las concentraciones de apoyo de los ciudadanos celebradas el lunes en varias ciudades francesas. "No hay ninguna perspectiva política de una salida constructiva a un movimiento que se ha enquistado", declaró Grégoire. "Hay que dar prioridad al diálogo por encima de la violencia".
"Si hay alborotadores es porque existen movimientos sociales, y lo que estamos viendo es una degradación de dicho movimiento, facilitada por la actitud del Gobierno", agregó Grégorie. "Cuando oigo al primer ministro decir que el movimiento estudiantil de secundaria es obra de La Francia Insumisa, me parece un insulto hacia ese movimiento. No han sido ellos quienes han causado los destrozos: hay que trazar una línea muy clara entre quienes se manifestaron de manera pacífica el 17 de octubre y quienes llegaron con el propósito de causar destrozos".
"Lo que ocurrió en París el pasado fin de semana pone de manifiesto el gran fallo del Estado", precisó el alcalde, que visitó el lunes algunos de los 30 comercios saqueados en la noche del domingo en París y prometió la creación de un fondo de compensación para los damnificados.
"Lo que está claro sin embargo es que estamos en una situación crítica por muchos factores, de la precariedad de la educación pública al precio de los carburantes y el coste de la vida", concluyó Grégoire. "Por eso creo que es necesario crear una plataforma política para que el primer ministro se comprometa negociar con todas las partes".
La Asociación de Alcaldes de Francia (AMF) emitió el lunes un comunicado condenado "los actos peligrosos, armados y premeditados" desde el 17 de octubre y reclamando "un cambio en la doctrina de intervención de las fuerzas del orden". "Estamos ante un ataque contra lo más valioso que tenemos: la paz civil y las libertades públicas fundamentales", recalcaron los alcaldes. "Hoy nos sentimos indignados".