Los tiempos regios de definiciones
En Nuevo León, la mesa está casi puesta para la próxima elección de gobernador o gobernadora. Pero los comensales, en este caso los electores, se van a encontrar un menú muy parecido a lo que se les ofreció en 2021.
Con la designación de Clara Luz Flores como la futura candidata de Morena, los partidos contrarios se frotaron las manos: les resulta una rival conocida, de la cual conocen sus desventajas y negativos, a la que además, le han surgido problemas de los contendientes y aliados que no quedaron contentos.
Tatiana Clouthier, la más obradorista de todos y la más conocida a nivel nacional, demostró desde el primer día estar inconforme con el nombramiento, pero ha llevado su presión a nivel de calificarlo de “traición”. Convocó a un movimiento para recoger el descontento, aunque la dirigencia nacional de Morena la ha llamado a sumarse en lugar de dividir. A esto, se han sumado amagos del Partido del Trabajo y del Partido Verde con tener sus propios candidatos. En los bunkers morenistas los ven como intentos naturales de conseguir un premio de consolación.
Del lado del PRIAN se afianzaron los apetitos aliancistas para ungir a Adrián de la Garza como su candidato. La convocatoria en su informe no deja dudas que a las dirigencias nacionales les anima a avanzar en una candidatura conjunta, pero el problema son los liderazgos locales. Y una primera aduana es negociar quién sería el candidato a la capital, Monterrey. Tanto el PRI como el PAN tienen sus aspirantes y designar a un solo candidato sacará chispas.
Que Clara Luz repita como candidata de Morena impulsó los deseos del gobernador Samuel García Sepúlveda para que la candidata de Movimiento Ciudadano sea su esposa Mariana Rodríguez. Él y su equipo consideran que tienen lo necesario para ganar una elección en la que ya conocen a los competidores, donde además tienen elementos con los que no contaban hace cinco años, como dinero, estructura y todo el aparato del poder estatal. No por nada, el gobernador aprovecha la publicidad con motivo de su Quinto Informe de Gobierno para rematar diciendo “valió la pena confiar en lo nuevo”, dando a entender que la continuidad beneficiará a los habitantes del estado.
La aduana para los deseos de Samuel se llama Dante Delgado. El mandamás de MC no ve con buenos ojos una eventual candidatura de Mariana Rodríguez, ya que justo lo considera contrario a la idea de la “nueva política” con la que se vendieron. Delgado tiene a sus propios aspirantes, no todos del círculo cercano a García. Para evitar un choque de trenes y no dejar que Morena y el PRIAN se les adelanten de más, estarán midiendo a Mariana, además de los alfiles del mandatario con las fichas que presente Dante Delgado y a partir de ahí tomarán la decisión.
El tiempo corre y la presión crecerá.
Al elector de Nuevo León no le quedará de otra más que escoger entre tres sopas que ya conocen, recalentadas y como un menú nuevo. ¿Quién aprovechará la ocasión?
POR CARLOS ZÚÑIGA PÉREZ
COLABORADOR
@CARLOSZUP
MAAZ