Del gazar al mikado: los tejidos favoritos de reinas y princesas para pasar por el altar

Del gazar al mikado: los tejidos favoritos de reinas y princesas para pasar por el altar

A la hora de idear un vestido de novia, la elección del tejido es uno de los grandes retos, pues de esta decisión dependerá el resultado y efecto a lograr. Lo explicaba a HOLA.com Cristina Valenzuela con estas palabras: “Es imprescindible que el tejido sea adecuado para el tipo de diseño que se va a realizar. No todos los tejidos sirven para un mismo patrón. Los tejidos reaccionan de forma diferente y el resultado no es el deseado en muchos casos”. 

Esta idea la tienen muy presente los diseñadores que confeccionan los looks nupciales de la realeza, pues son creaciones que terminan por pasar a la historia y en las que se posan incontables miradas. En esos estilismos nos fijamos hoy para desentrañar los textiles que los compusieron y que pueden inspirar a las futuras recién casadas. Spoiler: la mayoría cuentan con la seda como material base del tejido.

Grace Kelly y Rainiero en el día de su boda© GTRES

Encaje de Bruselas

Originarios de la capital belga, estos encajes surgidos en el siglo XV son famosos a nivel mundial por su nivel de artesanía y su altísima calidad. Están creados con el mejor hilo de lino y su complejidad reside en que cada oficial debe hacer una parte del tejido: el fondo, las flores, los detalles, los extremos... Por lo que exige muchas más manos que un encaje más común y, por tanto, muchas más horas. Por su valor, es habitual que sea escogido como textil principal o decorativo de los vestidos de novia de las mujeres de la realeza. Entre ellas, Grace Kelly llevó este encaje en el cuerpo de su diseño, junto a una falda en faya de seda.

Los reyes Felipe y Letizia, el día de su boda, el 22 de mayo de 2004 en Madrid© Getty Images

Faya de seda natural

La Reina Letizia llevó en su vestido de novia de Pertegaz precisamente el mismo tejido que Grace Kelly escogió para su falda nupcial. La faya de seda natural de la prenda fue un encargo exclusivo realizado a la firma textil valenciana Rafael Catalá, tramada con hilos de plata fina y de oro platinado, sobra la que se bordaron motivos heráldicos. Y es que la faya de seda es un costoso y muy exquisito tejido, firme y con cuerpo, de textura acanalada, reversible y con un elegante brillo. Una apuesta con personalidad, de lo más especial.

La princesa Beatriz de York el día de su boda, con el vestido de su abuela, la reina Isabel II.© Benjamin Wheeler

Organza de seda

En plena pandemia se casó, en una íntima boda, Beatriz de York con Edoardo Mapelli en la Capilla Real de Todos Los Santos. Aquel día no llevó un vestido de novia al uso, pero si una prenda con un tejido muy habitual entre las novias. Su elección fue el vestido de Norman Hartnell que su abuela le prestó, con brillantes engarzados en el cuerpo y la falda. Además del tafetán de seda que lo componía, destacaba la organza de las mangas, un tejido muy utilizado en las colas de novia. Se trata de un textil vistoso, con mucho cuerpo, perfecto para crear volúmenes de forma sofisticada, gracias a que, a pesar de ser semitransparente y ligero, cuenta con cierta rigidez. Es muy apreciado en alta costura, dado que se elabora con hilos de seda natural de alta torsión, lo cual consigue un bonito brillo natural. 

boda alessandra osma jorge vazquez 2a© Getty Images

Gazar de seda

En ocasiones confundido con la organza, el gazar de seda es un tejido semitransparente, de textura firme y algo más denso que la misma. Su historia tiene sello español, pues fue Cristóbal Balenciaga el responsable de su creación, dado que él lo encargó a y trabajó codo con codo con la firma suiza textil Abraham. Con ella buscaba esculpir volúmenes minimalistas y etéreos en sus vestidos de alta costura. Jorge Vázquez lo empleó (en su versión de seda doble italiana) al crear el look de novia de Sassa de Osma para su boda con Christian de Hannover. Este era el tejido de base sobre el que se colocó el encaje de Chantilly. Pero también lo hemos visto en detalles sutiles, como los botones del traje de novia de Kate Middleton.

Plano entero de Charlene y Alberto de Mónaco saliendo de la iglesia tras su boda© Getty Images

Seda duquesa

Charlene de Mónaco se enfundó en un diseño de Armani Privé para dar el 'sí, quiero' a Alberto de Mónaco y el vestido, compuesto por un escote Bardot y por bordados manuales de pedrería y madreperlas, estaba confeccionado con 50 metros de seda duquesa. Pero, ¿qué características tiene este tejido? Se trata de una tela, también conocida como satén duquesa, que es firme y mucho más densa que un satén corriente. Su grosor permite toda clase de formas y su caída es escultural (se aprecia a la perfección en el diseño elegido por la exnadadora), a lo que se suma que su brillo es opaco, por lo que refleja la luz de una forma muy refinada. 

Mikado de seda© Anadolu Agency via Getty Images

Mikado de seda

Perfecto para una boda real por su majestuosidad y alejado de las tendencias actuales de las novias que apuestan por lo fluido y vaporoso, el mikado es un tejido con peso y presencia. Esta tela gruesa, que cuenta con grandes adeptos en la alta costura, permite crear formas arquitectónicas y no se apelmaza. No es tan brillante como otros textiles, por lo que se acabado es más sobrio. Ejemplo de ello fue el vestido de novia que Rebecca Bettarini, actual gran duquesa Victoria Romanovna, llevó en su gran día en San Petersburgo, firmado por  Reem Acra.

Ramos de novia lirio del valle muguet Diana de Gales© Getty Images

Tafetán de seda

¿Quién no ha oído hablar del tafetán de seda? Ese tejido de ligamento sencillo que resulta muy firme, fino y muy tupido y que se emplea en diseños con cuerpo, pues mantiene muy bien las formas. Posiblemente por su superficie suave, crujiente y muy llamativa es habitualmente empleado en los vestidos de novia de corte princesa. Se lo pudimos ver a Diana de Gales en su boda con el príncipe Carlos, en un diseño que mezclaba esta tela con encaje y con bordados a mano, lentejuelas y 10.000 perlas.

Magdalena de Suecia vestido de novia© Chris Jackson / Getty Images

Encaje de Chantilly

Sassa de Osma en su enlace con Christian de Hannover, Chrysi Vardinogiannis al casarse con Nicolás de Grecia o Magdalena de Suecia en su gran día son algunas de las royals que recurrieron al fabuloso encaje de Chantilly. A esta ciudad francesa le debe el nombre este encaje de bolillos, desde que se iniciara su tradición en el siglo XVII. Se trata de un tejido muy laborioso de crear, ligero y de una malla extremadamente fina, que se compone de motivos vegetales. Es una tela calada que conforma una sutil estructura hexagonal, que puede utilizarse en vestidos de novia durante las cuatro estaciones del año.

Dos novias con un mismo destino: las primeras bodas de Carolina y Carlota de Mónaco y sus vestidos bohemios© Félix Dol-Maillot

Tul bordado

Habitualmente empleado en el velo de novia (Doña Sofía lo lució en el manto que llevó en su boda con el rey Juan Carlos), el tul bordado también ha triunfado como parte protagonista del vestido nupcial. Este tejido transparente, ligero y con estructura de red sobre el que se incorporan bordados a mano con diferentes materiales (de hilos metalizados a pedrería), es capaz de construir piezas de aire romántico. Quizá por eso era la opción más apropiada en el look de novia que Carlota Casiraghi llevó en 2019 en su enlace religioso con Dimitri Rassam, ideado por Giambattista Valli.

Boda Eugenia de York© Getty Images

Seda jacquard

Especialmente creado para ella con motivos como el cardo de Escocia (que reconoce la afición de la pareja por Balmoral), el trébol de Irlanda (país originario de la familia Ferguson) o la rosa de York, el tejido elegido para el look del 'sí, quiero' de Eugenia de York no pasó desapercibido. En su enlace con Jack Brooksbank en 2018, se decantó por un jacquard de seda que estuvo presente en todo su vestido de novia, creado por Peter Pilotto y Christopher De Vos. Para la creación de los mejores jacquard se necesita un telar especial, que consigue el característico acabado de este textil: brillo, aspecto delicado, resistencia y una elegante caída.

La reina Camilla, una novia real que rompió las reglas: los detalles del enlace más singular de la Casa Windsor© Getty Images

Damasco

No es tan común en las bodas, pero resulta muy espectacular cuando se recurre al mismo. Nos referimos al damasco, un tejido realizado a partir de seda pura en su origen, que hoy es posible encontrar en mezcla de algodón o con lino. Debe su nombre a la ciudad en la que surgió en la Edad Media, que ganó popularidad gracias a la ruta de la seda. Para su creación, los motivos florales o geométricos se construyen poco a poco en la urdimbre y la trama, por lo que no se trata de un estampado o bordado. Se lo vimos a Camilla Parker Bowles, ahora reina consorte, cuando en abril de 2005 se casó con el entonces príncipe Carlos con un abrigo de damasco azul y dorado, realizado por Anna Valentine.