Dos mundos antagónicos batallan por el liderazgo de Brasil
La política brasileña está al rojo vivo. La primera vuelta de la elección presidencial de este domingo en Brasil será tan disputada como incierta. Esta campaña, que ha enfrentado los dos mundos antagónicos de Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, ha tenido todo tipo de ingredientes, pero la escasa distancia en votos entre ambos candidatos y las casi imposibles oportunidades del resto de aspirantes, dibujan una escena común en la región: la polarización. Se repite una ecuación que ya se ha visto en Colombia o Perú. El resultado de las urnas no sólo determinará el futuro del gigante latinoamericano, también su relación con Donald Trump.
Entre cruces de acusaciones entre los dos candidatos favoritos y muchas fake news se están desarrollando los días previos a la cita electoral, en la cual también se renovará la Cámara de los Diputados, dos tercios del Senado y se elegirá a los 27 gobernadores regionales. Según los últimos sondeos, Lula avanza en intención de voto. La firma Quaest le da un 39% y a Bolsonaro el 34%. Esta proyección augura un empate al 42% para la segunda vuelta. El resto de cabezas de lista están casi desaparecidos. En la primera vuelta, ninguno supera el 4 % de intención de voto. Las cifras bailan en otras empresas de encuestas para la primera vuelta; en cambio, todas apuntan a un empate casi absoluto en la segunda ronda.
Una aparición mariana ha sido lo último que le faltaba a una campaña en la hubo desde los dramas familiares de los Bolsonaro hasta el intento de glorificación de la figura de Luiz Inácio Lula da Silva, pasando por el colapso del principal tribunal de Justicia, el mercado de apuestas y la supuesta muerte del fútbol como insumos de los candidatos.
"Mientras mis piernas caminen, mi cabeza piense y mi boca siga hablando, no voy a permitir que esos bandidos bolsonaristas vuelvan a gobernar este país", declaró un enfático Lula en la recta final hacia la primera vuelta de las elecciones presidenciales de este domingo. El problema del líder de izquierdas, que pretende una cuarta Presidencia para gobernar de los 81 a los 85 años, es que no se trata de lo que él permita, sino de lo que los votantes decidan. Y esos votantes son más inescrutables que nunca.
Cuatro años atrás, Lula ganó la elección en segunda vuelta con un estrechísimo 50,9% frente al 49,1% de Jair Bolsonaro, que venía de un tramo final de mandato bastante negativo. Cuatro años más tarde, Bolsonaro padre está en prisión por liderar un intento de golpe de Estado y el candidato es el senador Flávio Bolsonaro, su hijo mayor, que contra la idea instalada en el país hasta hace un puñado de meses, sacó adelante una campaña sólida y, según las encuestas, tiene posibilidades ciertas de imponerse a Lula en la segunda vuelta del 25 de octubre.
Hoy está previsto un debate presidencial en TV Globo, aunque buena parte de sus asesores recomiendan a Lula no ir y reservarse el cara a cara con Bolsonaro para la segunda vuelta.
El candidato de la derecha dura brasileña, que representa al Partido Liberal (PL), lleva días provocando al presidente ante la posibilidad de que se ausente del debate: "Mi único adversario en esta campaña es Lula. Es con él que quiero debatir en Globo. Voy a ir a ese debate sólo para desenmascarar a ese mentiroso, a ese asesino de la esperanza de Brasil".
Lula, eje de una campaña en la que es presentado como un semidiós, les dice "bandidos" a los bolsonaristas y estos les responden con "asesino de la esperanza". Ese es el tono de la campaña: bronco, áspero, por momentos desagradable.
Que en medio de la disputa la Virgen María haya tomado protagonismo es todo un símbolo de los increíbles giros que es capaz de ofrecer la política del país continente, novena economía mundial y pulmón del planeta con la interminable y siempre amenazada Amazonía.
El presidente y candidato a la reelección de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva.
Amenaza a los católicos
En los últimos días comenzó a expandirse por las redes sociales una historia en torno a Nuestra Señora de Aparecida, la advocación de la Virgen María en Brasil y patrona del país desde 1929, a instancias del Papa Pío XI. Las (falsas) informaciones aseguraban que Bolsonaro tiene entre sus planes que Nuestra Señora de Aparecida deje de ser la patrona de Brasil, el país con más católicos del mundo. En Aparecida, una ciudad en el estado de Sao Paulo, se ubica el segundo templo católico más grande del mundo.
El asunto es algo muy serio en Brasil y un golpe por debajo de la cintura para el senador, que como cualquier político brasileño debe cortejar al poder evangélico, pero no puede ignorar a los católicos. Hace ocho años, en los festejos por la victoria de Bolsonaro padre, sus fieles cantaban "¡Facebook, Facebook, WhatsApp, WhatsApp!", en referencia a las dos plataformas que habían servido para esparcir incontables fake news que horadaron al Partido de los Trabajadores (PT), que tuvo como candidato aquella vez a Fernando Haddad. Esta vez, el que grita "¡fake news!", indignado, es Bolsonaro hijo, que exigió al Supremo Tribunal Federal (STF) que diera de baja todas las publicaciones sobre el tema en redes sociales. André Mendonça, un juez cercano al bolsonarismo, cumplió con ese pedido, y ordenó, como miembro del Tribunal Supremo Electoral (TSE), aunque lo es también del STF, retirar de las redes los contenidos "manifiestamente falsos". Dos días más tarde, un domingo, entró en acción Flavio Dino, ex ministro de Justicia de Lula y miembro del STF, y ordenó dar marcha atrás con la medida, argumentando que no existía "un grado de certeza de ilicitud que justificara imponer consecuencias tan severas contra la libertad de expresión y, en última instancia, contra la propia libertad religiosa".
El asunto incendió la política brasileña, con un potente cruce de acusaciones entre el PT y el PL, los dos partidos que todo indica que llegarán a la segunda vuelta ante la manifiesta impotencia de las "terceras opciones" de convertirse en rivales de peso. El lunes, Bolsonaro mostró a un grupo de periodistas una muñeca que representaba a la Virgen de Aparecida y acusó a la Conferencia Episcopal Brasileña de haber contribuido a esparcir estas fake news.
El principal candidato opositor en las elecciones de Brasil, Flávio Bolsonaro.
Prohibición de apuestas
Dios y la Virgen entraron de lleno en la campaña días después de que Lula la sacudiera con la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos online, que drenan la economía de cientos de miles de familias en todo el país. Bolsonaro acusó a Lula de "estafa electoral" por ilegalizar lo que había legalizado años atrás.
"Esto es como el cáncer: o extirpamos el tumor o nos matará", graficó Lula, mientras clubes como el Flamengo, el más popular del país, denunciaban que la prohibición de las casas de apuestas los desfinancia y, por ende, "mata al fútbol".
Renan Santos, uno de los candidatos que disputa el tercer puesto, cree que Lula hizo una jugada maestra que se refleja en su recuperación en las encuestas en los últimos días: "Aunque esto caerá, porque el Congreso está comprado por las casas de apuestas, esta es una medida electoralista de Lula. Es muy simple, los principales usuarios de las apuestas son los hombres, que están gastando mucho dinero y haciéndose adictos. Sus mujeres, tanto sus madres como sus esposas, están hartas, y votarán a Lula".
Janja, la omnipresente esposa de Lula, le dio la razón a Santos y apareció en un acto electoral del presidente provocando por partida doble: vestía una camiseta del Flamengo mientras acariciaba una medalla de la Virgen de Aparecida.
Cuestiones internas que hacen pasar desapercibido el panorama latinoamericano. Hoy la marea azul, es decir gobiernos de derecha, impera en el continente y cada vez más países se unen al Escudo de las Américas, la iniciativa de Estados Unidos para combatir el narcotráfico. Históricamente, Lula ha preferido que la región libre la batalla por su cuenta, mientras que los Bolsonaro son conocidamente próximos a Trump. El propio Flávio ya ha anticipado que se unirá al Escudo si gana las elecciones.
Una lucha de derecha e izquierda con mucha lectura internacional, con la Doctrina Donroe planeando por el vasto territorio brasileño.

