Giorgia Meloni sale reforzada con la aprobación de la nueva Ley Electoral con la que Italia irá a las próximas elecciones generales
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El Parlamento de Italia dio luz verde este jueves a la cuando menos controvertida reforma electoral impulsada por el Ejecutivo de Giorgia Meloni, con la que el país transalpino celebrará las próximas elecciones generales, en 2027. Tras la votación en el Senado hace un par de semanas, la Cámara de los Diputados aprobó la nueva norma con 227 votos a favor y 164 en contra. La primera ministra había amenazado con romper la coalición de gobierno si decaía la reforma, tras el revés de julio. Y surtió efecto. Meloni presumió de "un centroderecha unido y compacto", con la vista puesta ya en esos comicios.
La mayor novedad de la nueva Ley Electoral, conocida periodísticamente como Stabilicum o Melonellum -es costumbre en el país que las leyes electorales tengan sobrenombres en latín-, es que favorece a las coaliciones -para entrar en el Parlamento, los partidos habrán de superar el 3% de los votos a nivel nacional y las coaliciones, el 10%.- y prevé un premio que otorga la mayoría para aquélla que logre el 42% de los votos en ambas cámaras, ya que se beneficiará de un extra de 70 escaños en la Cámara de Diputados -hasta un máximo de 220 de los 400-, y de otros 35 en el Senado -con un tope de 113 de los 200 con los que cuenta-.
Durante mucho tiempo, los politólogos describían a Italia como un país de ingobernabilidad crónica, ya que en los 70 años siguientes al final de la Segunda Guerra Mundial hubo hasta 63 gobiernos. Y, más recientemente, el país necesitó echarse en brazos incluso de un Ejecutivo tecnocrático. La situación ha cambiado mucho. De hecho, Meloni presume de liderar el Gobierno más longevo de la historia, que a principios de septiembre superó los 1.413 días consecutivos en el poder, el récord que ostentaba el segundo Ejecutivo de Berlusconi. Con todo, los promotores de esta reforma defienden la necesidad de aplicar un factor de corrección como el descrito a su sistema proporcional con el fin de facilitar la gobernabilidad.
Con este triunfo parlamentario, Meloni sale reforzada a nivel político interno para lo que le queda de mandato. Y también es presumible que encare de un modo más aventajado su objetivo de reelección. La oposición criticó con enorme dureza la nueva Ley Electoral, que llevarán ante los tribunales por considerarla un "traje a medida" inconstitucional para beneficiar a la derecha.
El líder del M5S, Giuseppe Conte, acusó al Ejecutivo de cambiar la norma por "miedo a perder" y para "perpetuar su poder". Por su parte, la líder del PD y principal figura de la oposición, Elly Schlein, tachó la reforma de "equivocada e inconstitucional" y criticó que el Gobierno "cambie las reglas del juego y las leyes con la partida ya iniciada".
Tras la votación, muchos parlamentarios de la oposición progresista mostraron su rechazo a la nueva Ley Electoral con carteles en los que se podía leer la frase Ley Fraude imprimida en folios blancos.
"La nueva norma han sido concebidas para favorecer la estabilidad y la coherencia parlamentaria de cualquier Gobierno, independientemente de su color político", defendió por su parte Meloni. "Quien gana las elecciones debe poder gobernar y quien es elegido tiene que responder a los electores que lo han elegido".
Si ninguna de las dos coaliciones lograra el 42% la repartición de escaños se llevará a cabo con un sistema proporcional puro, como el que hubo en el país durante casi cinco décadas hasta 1993. Desde entonces, Italia ha tenido hasta cinco leyes electorales: Mattarellum (1993), Porcellum (2005), Italicum (2015), Rosatellum (2017) y Stabilicum (2026).
Voto secreto
El hecho de que la reforma se sometiera al voto secreto en la Cámara de los Diputados había desatado preocupación en las filas gubernamentales en los últimos días, ante la posibilidad de lo que en Italia se conocen como francotiradores, parlamentarios rebeldes que podían votar en contra de Meloni sin seguir ninguna disciplina de partido y provocar así el adelanto de las elecciones generales que la primera ministra había prometido en el caso de una derrota.
Meloni tiene el camino despejado previsiblemente al menos hasta la primavera del año que viene, que es cuando parece más probable que se abran las urnas. Según un sondeo de YouTrend para Sky TG24, el 34% de los italianos quiere elecciones en otoño de 2027; el 27%, las prefiere en primavera; y el 25%, cuanto antes.
La República Italiana se ha caracterizado por sistemas electorales proporcionales, que obligan o incluso promueven las coaliciones. Los detractores del Stabilicum alertan de una distorsión de la representatividad y por ello, en las próximas semanas, es posible que el Tribunal Constitucional italiano se pronuncie acerca de la conformidad de la nueva norma.
Atendiendo a la última media de sondeos, si las elecciones se celebraran hoy, el partido de Giorgia Meloni, Hermanos de Italia (HDI), sería la primera formación del país, con un 27,3% de preferencias; seguido del socialdemócrata Partido Democrático (PD) de Elly Schlein, con el 20%; y del progresista Movimiento 5 Estrellas (M5E) de Giuseppe Conte, en tercer lugar, con el 12,8%. Futuro Nacional (FN), el nuevo partido ultraconservador que rivaliza a la derecha de Meloni y recién creado por el ex general Roberto Vannacci, hoy obtendría el 7,6% tras haber superado ampliamente, en las últimas semanas, a los dos socios de minoría de Meloni: a los populares de Forza Italia (FI) del vicepresidente de Exteriores, Antonio Tajani (7,3%) y a los también ultraderechistas de la Liga del vicepresidente de Infraestructuras, Matteo Salvini (5,6%).
Las dos coaliciones, en las encuestas, están muy igualadas en torno al 41%. Una eventual sangría de votos de la coalición de Meloni hacia el nuevo partido ultra de Vannacci podría implicar la posibilidad de que la premier tenga que contar con el apoyo de Futuro Nacional (FN) para garantizarse una mayoría sólida tras unas nuevas elecciones. Está por ver, estando la coalición derechista tan cerca del 42% en los sondeos, si el apoyo parlamentario de Vannacci será necesario en el futuro. Y cuál sería el precio político del ex general para que Meloni siga siendo la inquilina del Palacio Chigi en la próxima legislatura.