Adiós a los vestidos de alfombra roja: Penélope Cruz sorprende en Londres con un look de hace 14 años que se desmarca de sus elecciones habituales
No hay casa, oficina o bar en el que no se haya hablado las últimas semanas de La bola negra, la película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, los Javis, que está triunfando en taquilla de todo el mundo y promete arrasar en la próxima temporada de premios. Sus protagonistas continúan de gira promocional, y Penélope Cruz, una de sus protagonistas más internacionales, viajó ayer hasta Londres para presentar el proyecto junto a los directores y el resto del reparto en el marco del BFI London Film Festival. Allí, posó ante los fotógrafos en el Royal Festival Hall con un look que no ha pasado inadvertido: un traje negro de Ralph Lauren, una boina a juego y una combinación de estampados que aporta personalidad a un estilismo de inspiración masculina. Propuesta que, además, se desmarca de sus señas de identidad sobre la alfombra roja.
La intérprete volvió a apostar por el negro, el color que ha acompañado buena parte de sus apariciones durante la gira de promoción de la película y guiño a su título, pero esta vez lo hizo a través de una silueta muy diferente. Lejos de los vestidos de noche con los que suele acaparar miradas en las grandes citas cinematográficas, Penélope encontró en la sastrería una alternativa ideal, en la que los detalles marcan la diferencia. El resultado es un look elegante, aunque menos solemne de lo que cabría esperar de un traje clásico, gracias a los complementos y a detalles muy especiales que marcan la diferencia.
Un traje de hace 14 años
La actriz recuperó una propuesta de archivo, un conjunto de Ralph Lauren Collection que se presentó sobre pasarela como parte de la colección primavera-verano 2014. El look está formado por una americana negra clásica y unos pantalones que caen hasta el suelo. La blazer, de corte entallado, marca la cintura y dibuja la silueta, aunque Penélope la llevó abierta, dejando que la combinación de prendas que hay debajo adquiera protagonismo.
Aunque, a priori, se puede tratar de un conjunto clásico, la madrileña le da un golpe de efecto con maestría. Siguiendo la propuesta del desfile, combinó su traje con una camisa de cuadros, y dejó los puños por fuera para aportar modernidad. Además, le añadió una corbata, también de cuadros pero en un patrón distinto que creaba una mezcla original, moderna y llamativa. y la dejó abierta colocada sobre el cuello, sencillo gesto que resta rigidez a la propuesta.
Para rematar el estilismo, eligió una boina negra, un accesorio que acentúa la inspiración británica de la propuesta y encaja con el ambiente otoñal de Londres. Las joyas de diamantes introducen el contrapunto sofisticado y aportan pequeños destellos de luz a un conjunto dominado por los tonos oscuros.
En cuanto al look de belleza, optó por llevar el pelo suelto, con ondas suaves y un acabado poco marcado, además del flequillo abierto que enmarcaba su rostro. Una elección que suaviza las líneas estructuradas de la americana y acompaña el carácter relajado del estilismo, manteniendo la elegancia con estilo effortless.
A lo largo de los años, la actriz madrileña ha hecho de los vestidos de princesa, con cuerpo entallado y falda voluminosa, su gran seña de identidad. Además, la firma más repetida de su armario es siempre Chanel, casa con la que mantiene una estrecha relación, por lo que este conjunto resulta una sorpresa en varios sentidos. Con esta aparición en el festival londinense, Penélope vuelve a demostrar que el negro puede ofrecer muchas posibilidades más allá del vestido de noche.




