Una casa contemporánea puede tener grandes superficies de vidrio, materiales premiumy una arquitectura de líneas limpias sin convertirse por ello en un espacio frío. El proyecto Samaría lo demuestra en pleno centro de Madrid.
Esta vivienda está diseñada para la vida de una familia de cuatro personas y en su distribución se ha potenciado la luz natural y se han combinado vegetación, materiales cálidos y soluciones flexibles. El objetivo era conseguir algo cada vez más buscado en interiorismo: sofisticación sin rigidez y minimalismo sin perder sensación de hogar.
Una casa de diseño que no quiere parecer un escaparate
El estudio de interiorismo de lujo y mobiliario de diseño exclusivo ICONNO se incorporó a este proyecto cuando la vivienda ya estaba en fase de obra y definición. El reto, por tanto, no consistió en empezar desde cero, sino en dar coherencia a distribución, recorridos, iluminación, materiales, almacenamiento y mobiliario.
Con su trabajo, todo el recorrido de la casa responde a un mismo lenguaje a través del uso de elementos como la madera, la vegetación, los textiles, la piel y la presencia del exterior. Javier Castillo López, director comercial del estudio, lo resume como la búsqueda de una “sofisticación discreta y atemporal”.
El salón es probablemente el mejor ejemplo de ese equilibrio. Las líneas son limpias y el número de piezas está medido, pero nada resulta frío o impersonal. Los grandes sofás, las tapicerías claras, la piel en tonos cuero, las mesas bajas, los libros y las plantas introducen distintas capas de texturay hacen que el espacio se sienta vivido.
El mobiliario de Poltrona Frau aporta precisamente esa dimensión más táctil y confortable: piezas elegidas para sumar carácter y sofisticación “sin romper la serenidad del conjunto”.
La vegetación como parte de la decoración y de la arquitectura
No es casualidad que el verde se vea en prácticamente todas las perspectivas del espacio de día, formado por zona de estar, cocina abierta con comedor, rincón de lectura y despacho. Y es que desde el principio, esta vivienda tenía desde el principio una relación privilegiada con la vegetación exterior –que se cuela por los ventanales– y el proyecto decidió potenciarla en lugar de competir con ella.
A través del uso de plantas de interior se prolonga las vistas en los distintos ambientes. “La luz natural actúa como un material más del proyecto: amplía visualmente los espacios, modifica sus matices a lo largo del día y refuerza la continuidad entre las distintas áreas”, explica Castillo.
Un despacho que aparece y desaparece según el momento
Ya hemos visto que el concepto de espacio flexible está presente en este proyecto. Estas dos imágenes muestran cómo el despacho puede integrarse visualmente en el salón o ganar privacidad gracias a los paneles correderos Daimon de Rimadesio. Cuando están abiertos, comparten luz, vistas y profundidad con la zona social; al cerrarse, crean una zona de despacho más reservada sin quedar aislada por completo.
Junto a la librería, este ambiente se integra en la zona de día pero queda visualmente definido mediante grandes paneles de vidrio ahumado. Una solución que permite crear un ámbito más recogido sin cerrarlo por completo, manteniendo la luz, las vistas y la sensación de profundidad.
Salón y cocina comparten espacio sin perder su identidad
La zona de día se entiende como una sucesión de ambientes en la que cada uno conserva su función y su carácter. Aquí resulta especialmente importante la continuidad del suelo y de la paleta de materiales utilizados. Con la madera se crea una base cálida y clara que permite que los elementos oscuros, el vidrio y los perfiles metálicos tengan más presencia y sumen contraste.
Madera y negro: el contraste que da carácter a la cocina
La cocina –con un marcado estilo contemporáneo– cuenta con una isla y un frente de trabajo adosado a la pared, con muebles bajos y en columna. Pero además, suma una mesa adosada a la isla como espacio de comedor. La madera envuelve los muebles bajos y las columnas, mientras el negro aparece en encimera, frente de trabajo, grifería e iluminación.
En la 'suite', el vidrio vuelve a sustituir a los tabiques
Los conceptos de continuididad y flexibilidad también se aplican a la distribución del dormitorio principal. Un ambiente con área de descanso, vestidor y baño, que se organiza como una secuencia continua, evitando interrupciones bruscas y permitiendo que la luz llegue de un ambiente a otro. Para lograrlo, el gran cerramiento de vidrio ahumado separa cama y baño sin bloquear.
Al lado contrario del baño, aprovechando la luz natural y vistas que entran por la ventana del dormitorio, se ha instalado una bañera exenta, rodeada de vegetación. La cama queda delimitada por un cabecero tapizado en el mismo tono piedra de la ropa de cama.
En el baño principal, la piedra Taj Mahal recubre las paredes y un cómodo banco y aporta las variaciones, vetas y matices. La iluminación indirecta enfatiza esos cambios naturales del material, consiguiendo que el baño se sienta envolvente. Castillo define el resultado como “un lujo sereno que se percibe en la calidad de cada detalle”.