Vinicius no es Vinicius

Vinicius no es Vinicius

Dos pitadas cortas y esporádicas... pero significativas. La primera muy pronto, en el 23’, cuando apenas había tocado un par de balones, al precipitar un pase en una contra. La segunda, cuando Mourinho decidió quitarlo del campo en el 70’, extrañamente, pues arrastra una sanción aún de tres partidos en Liga. Con 20 minutos por delante y el partido roto y con espacios, la situación era ideal para su reconciliación con un público del Bernabéu que le espera de uñas desde hace ya demasiado tiempo.

Vini aceptó sin rechistar la decisión de su técnico y esperó ya el cambio pegado a la cal, de manera inteligente, para evitar que su paseíllo hacia el banquillo se convirtiera en otro plebiscito sobre su figura. Todo, después de que hubiera pasado de puntillas por el partido. Un simple aprobado para él. Visiblemente afectado por un miedo escénico repentino, el brasileño se fue al vestuario sin ni siquiera haber intentado encarar. Cero regates. Algo difícil de explicar en un jugador tan explosivo como él. Algo que, también, confirma una tendencia, pues el último partido jugado por Vini antes del Leipzig, frente a la Roma, fue el primero en sus 310 como titular en el Madrid en el que terminó sin intentar remate alguno y sin disparar a puerta.

Ante el Leipzig si remató tres veces, las dos primeras con mucho peligro, desarmando al menos cualquier atisbo de continuidad de aquella temprana pitada, algo que no se produjo ya hasta que fue sustituido por Diomande quien, hurgando más en la herida del brasileño, enganchó un voleón estratosférico para poner el cuarto.

Vinicius no es Vinicius
JESUS ALVAREZ ORIHUELA

Más que transmitir rebeldía, Vini destiló tristeza. Y sobre eso fue preguntado Mbappé y Mourinho: “Está bien que esté triste. Eso significa que quiere dar mucho al equipo y a la gente. Tiene que estar tranquilo, estar orgulloso de quien es, porque es un gran jugador. Todo llegará porque la calidad la tiene”, señaló la estrella francesa. Una defensa a la que, por supuesto, se unió el técnico: “Vini ha hecho un partido bueno tácticamente para su entrenador. Ha cerrado muy bien. Pudo hacer un grandísimo gol (en su segundo disparo a puerta) y el portero le hizo una gran parada. Solo él puede explicar si se siente triste, pero su entrenador está contento”.

La sanción de cuatro partidos a Vinicius se vio en el seno del Madrid más como una solución que como un problema. Una oportunidad para que el jugador ponga en orden las cosas que esta temporada están fallando en él para no ser el de siempre. Una oportunidad, también, para que despegue Diomande, el fichaje de los 125 millones de euros. Y una oportunidad, en definitiva, para que Mou pueda dar continuidad a un equipo con equilibrio con Diomande en la izquierda y Valverde volando por la derecha, haciendo sitio así a Güler junto a Tchouameni. En el Clásico se verá si esa es la idea que cristaliza en el Madrid. Y si lo hace, será sin Vini.

Tras el encuentro Vinicius dejó un mensaje en sus redes sociales, algo que no hacía desde su expulsión ante el Villarreal. Y no fue un mensaje cualquiera, pese a su corta longitud está cargado de significado y deja bien claro que su estado de ánimo no es óptimo. “Viviendo cada momento. Todo pasa”, escribió, acompañado del emoticono de la cara guiñando un ojo. El brasileño no esconde que las cosas no terminan de funcionar pero se muestra de este modo esperanzado en que su trabajo finalmente dará frutos y se verá una versión mejor de él en el campo.

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