El agujero que regatea la ley y devalúa el escaparate
Cómo cambian de rápido las modas y nuestros juicios. En tiempos de la Quinta, se atizaba a Sanchís por lucir la camiseta por fuera del pantalón. Una extravagancia por la que se pedía cárcel. Y ahora, asumido que sólo Rodrigo pertenece al Clasicismo, algunos hacen la vista gorda con otros rituales que se expanden y son bastante más perjudiciales. Otra semana hablaremos de las vendas en manos sin lesiones, pero esta vez pongamos la lupa en los agujeros en las medias que, gracias a estrellas como Bale (ayer) y Bellingham (hoy), están haciendo saltar el decoro por los aires. La excusa es liberar los gemelos de presión. Como si el fútbol se hubiera inventado hace días y se confirmara que Roberto Carlos en realidad no era humano.
El colectivo arbitral, con el reglamento en la mano, es lógicamente quisquilloso respecto a anillos, colgantes, pulseras, esparadrapos y otros complementos. Sin embargo, no tiene a qué agarrarse para poner coto a este sentido tributo al queso Emmental (que no Gruyère). El Nuevo Testamento que rige sus vidas se encarga, por ejemplo, de dejar un minuto en la banda a un jugador arrollado, pero con esta devaluación del escaparate no termina de actuar. Al menos ellos no les copian. Igual la pasividad es porque no les parece tan grave como para redactar una circular. Y, total, pensarán, si LaLiga, obsesionada con la imagen, tampoco aprieta ni recoge nada en las 101 páginas de normas que contiene su reglamento audiovisual para la retransmisión televisiva... Una hoja de ruta, por cierto, que unificó la imagen del campeonato para comercializar un producto moderno y no uno caduco. “Solucionar esta realidad de los rotos, tan impopular como palmaria, sería dar otro paso. Y UEFA va pidiendo ser más férreos”, indican voces federativas. Este país no está tan mal como para mostrarnos al mundo así de deshilachados.
El libertinaje es tal, que se están violando las leyes sin disimulo y se está volviendo peligrosamente al pasado. Las medias no sólo se perforan. También se cortan a la altura del tobillo para incluir un calcetín diferente por dentro (normalmente de otro color), pese a que al artículo 4 de la IFAB, el reglamento oficial de la FIFA, prohíbe recortar o alterar las medias. Establece que “debe ser una prenda entera y continua”. Y hay futbolistas más recatados que directamente, para no destrozar el material prestado, se bajan directamente las medias como hacía Gordillo el siglo pasado. Porque esa es otra, las espinilleras que se están permitiendo utilizar, lejos de proteger la espinilla, no salvaguardan ni un grano. Da la sensación de que Pablo García, en el Racing, homenajea a Munitis y se pone ahí su tarjeta de visita.
Ante esta desazón es imposible no recurrir al experto arbitral de cabecera en busca de explicaciones. Iturralde González arroja luz: “Las reglas son las son las que son: no te dicen si las medias las puedes romper; lo único que te dicen es que tienen que cubrir las espinilleras, que por cierto no tienen que tener ninguna medida específica. Es increíble que la IFAB no ponga una medida mínima y veamos algunas que van contra la seguridad del jugador sin que los médicos no digan anda. Ahora, los árbitros tenemos que actuar según lo que imponen las reglas y no por lo que digan nuestros gustos. Todo esto es un poco por desidia. Cortan las medias por el pie y eso sí que el reglamento lo tiene prohibido. La media tiene que tener el mismo color de arriba abajo. Cuando ya es muy ostentoso, les hacen ponerse una cinta del mismo color que la media. Y pienso una cosa: es un desprestigio para la marca en cuestión. No sé cómo éstas dejan que se corten o hagan agujeros. En definitiva, el jugador está diciendo claramente que esas medias no sirven y que son una porquería porque les presionan mucho…”.
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En esas marcas más prestigiosas, al menos las consultadas, hay mezcla de disconformidad y comprensión. Y se ven obligadas a actuar a toda prisa. Con los cortes de la media para utilizar calcetines antideslizantes reaccionaron sobre la marcha para fabricarlas ya tubulares, sin el pie, y ofrecerlas sólo como una manga. Con esto de los agujeros en los gemelos, de momento han tenido que desplazar sus logos (y las iniciales del equipo en cuestión) de la parte de atrás a la delantera o la lateral de la pierna para no desaparecer con el tiroteo. El rediseño en el Real Madrid es un ejemplo. Hay quien ya las fabrica con rotos incluidos (HOLZ, Game Changer —con su línea Holey Socks— o Grassengine). Aunque una mayoría más reacia suplica que España copie a la Bundesliga, donde ya hay leyes y sanciones. En concreto, la normativa esperanzadora se encuentra en el Anexo IV de la Ordenanza de Licencias. Ahí, bajo las directrices sobre Uniformes y Equipamiento, destaca una frase: “Los calcetines interiores visibles y las medias no pueden contener agujeros”. Esto es de hoy y lo dice en Alemania la DFL; no de ayer por boca de Goebbels.
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