Sensores en cadena de frío frenan pérdidas
La implementación de sensores para el monitoreo de temperaturas para productos y alimentos en la cadena de frío, reducen pérdidas monetarias por merma, evitan el desperdicio y aumentan la producción con los mismos recursos de las empresas.
En la logística agroalimentaria, una variación no planificada por 10 a 15 minutos en productos sensibles, como aves, carnes frías o pescados frescos, reduce las posibilidades de salvar la carga; en eventos críticos, una alteración por cuatro horas o más puede provocar la pérdida total del producto.
El monitoreo puede realizarse a partir de un servicio de punto a punto a través de dispositivos similares a un chip, que con tecnología de comunicación vía Bluetooth o LoRa, registra en tiempo real la temperatura y la humedad del alimento, para accionar protocolos que salvaguardan las cargas.
“Con la información se ve el comportamiento de equipos y alimentos; se toman decisiones de qué equipo de frío cambiar, renovar, o a cuál darle prioridad en la manutención, y eso permite una mejora continua y una eficiencia operativa”, dijo Francisco Cuevas, cofundador y country manager de la firma tecnológica UNK.
Los sensores están diseñados para mantener contacto directo o convivir en los mismos ambientes donde se transportan, procesan o almacenan las mercancías, para garantizar el estricto cumplimiento de las regulaciones de inocuidad y calidad en planta o traslado.
A mitad de año, los bloqueos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) afectaron el abasto de productos perecederos, con pérdidas diarias cercanas a 40 millones de pesos, según la Cámara de Comercio de la Ciudad de México.
En estos casos, la adopción de estas herramientas disminuye entre 60 y 70 por ciento la frecuencia de eventos críticos al año.
“Cualquier empresa puede tener entre dos y cuatro eventos al año en grandes volúmenes de carga. El servicio se paga con prácticamente evitar un evento durante el año”, indicó Cuevas.
A diferencia de termómetros análogos, el monitoreo de estos dispositivos permite el seguimiento a distancia en el transporte, además de eliminar las bitácoras manuales.
"Con los sensores construimos una película con la que a nuestro cliente le podemos decir cómo se encuentra la vida del alimento”, agregó.
En México, se pierden al año unos 20 millones de toneladas de alimento, de ahí que UNK inicie operaciones en el país en comedores industriales para abastecer plantillas de dos a siete mil comensales.
PAL