Ponen a prueba la amistad sobre el escenario
Hay amistades que parecen funcionar porque sus integrantes aprendieron a conocerse de memoria, pero basta cambiar el escenario, pasar varios días juntos o dejar de lado las rutinas para descubrir que también entre amigos hay cosas que no siempre se dicen, ese es el punto de partida de la obra de teatro Lo peor de mis amigos.
El proyecto llegó a Los Abraham, productora de la que Ernesto M. Agraz forma parte, hace alrededor de dos o tres años. Al leer el texto de Nando López encontraron una historia que hablaba de la amistad y de aquello que realmente sostiene un vínculo con el paso del tiempo.
“Llevamos produciendo cerca de 10 años y, continuamente, estamos buscando textos para producir o para proponer. Y éste nos llegó hace como dos, tres años y cuando lo leímos nos gustó, pensamos que era un texto divertido que hablaba sobre algo muy chido que es la amistad”, cuenta Ernesto M. Agraz, productor y actor del montaje.
Agraz, quien interpreta a Pablo, uno de cuatro amigos que emprenden un viaje por Europa y terminan enfrentándose con las diferencias que existen entre ellos, propuso a Artús Chávez Novelo como director. La elección tenía que ver con la relación de Chávez con la comedia y el clown.
“Arthus es un es un máster, es un maestro en la comedia, es increíble, está formado dentro del clown y no se me ocurría a alguien mejor que él. Le mandé la obra y le gustó”, cuenta Ernesto.
Los cuatro amigos son Susana, Guillermo, Thais y Pablo, que es el recién llegado. Los tres primero tienen una relación de amistad mucho más antigua entre ellos, diferencia que hace que Pablo intente encontrar su lugar en una dinámica que ya estaba construida antes de su llegada.
“Siento que es algo como muy común cuando intentas llegar a un nuevo círculo de amigos o intentas socializar y de repente te das cuenta que existen estas diferencias que de repente te permiten no conectar o que podrían ayudarte también a llevar al grupo, a la gente con la que intentas conectar a otros lugares”, afirma el actor.
El proceso también significó para Ernesto enfrentarse por primera vez a la comedia como actor. Venía de interpretar otros registros y acababa de terminar otra temporada en mayo. Pasar de una obra a otra implicó encontrar otra manera de estar sobre el escenario.
“Creo que como actor nunca me había propuesto hacer comedia, nunca, y considero que ha sido muy gratificante ver el nivel de demanda que requiere hacer comedia y cómo es que me tengo que adaptar y qué es lo que tengo que hacer para llegar a ello”, dice.
Aurelio Palomino fue el encargado de diseñar la escenografía que está compuesta por dos carros que cambian de función para convertirse en los distintos lugares del viaje, desde un hotel en París, un tren rumbo a Londres, un teatro o hasta un aeropuerto. En lugar de reproducir cada sitio de manera literal, la puesta trabaja con la iluminación y el sonido para transformar el espacio.
PAL