Paco Miller, el ventrílocuo guayaquileño que conquistó México

Paco Miller, el ventrílocuo guayaquileño que conquistó México

Mario Moreno ‘Cantinflas’, Pedro Infante, Germán Valdés Tin Tan, Jorge Negrete son algunos nombres que alcanzaron el firmamento del entretenimiento, y todos ellos compartieron escenario con uno de los guayaquileños que más alto han llegado en el mundo artístico: Edmundo Jijón Serrano, más conocido por su nombre artístico de Paco Miller.

De niño vio un show de ventriloquismo y decidió aprenderlo, alcanzando el éxito con personajes como Don Roque.

La primera vez que escuché su nombre fue en una reunión familiar siendo muy niño, pero como le tenía miedo a su mayor arte, el ventriloquismo (por filmes y series de terror gringas), no quise saber mucho de él y su muñeco: Don Roque. Pero volví a escuchar su nombre en una charla sobre personas de mi ciudad que destacaron en el siglo XX en el mundo artístico internacional y ya me dio por conocer bien quién fue. La sorpresa fue muy grata: un guayaquileño había tenido éxito como prestidigador, ventrílocuo, artista y empresario del entretenimiento, y no solo en Ecuador sino en uno de los países más influyentes del entretenimiento y la cultura de la región, codeándose con los pesos pesados de su época.

Paco Miller ya mayor junto a su inseparable Don Roque. Foto: Archivo

Incluso puedo decir que hasta trabajamos para la misma empresa, pues me cuenta su hijo, Edmundo Miller, que entre sus habilidades estuvo el ser caricaturista de este Diario a inicios en la década de 1930. Su historia es muy extensa, así que vamos a tratar de resumirla con la ayuda de Edmundo, quien heredó su gusto por los escenarios como ventrílocuo (con el Abuelo Cárcamo) y mago. Él es claro al decir que pese al éxito, su padre nunca olvidó de donde venía, razón por la que le enseñó a comer la comida típica ecuatoriana, que se hacía cada semana en su casa.

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Sus inicios en Ecuador

Paco Miller nació en Guayaquil el 13 de junio de 1908 (murió el 9 de diciembre de 1997), hijo de un trabajador del ferrocarril, y a temprana edad quedó maravillado de un ventrílocuo que llegó a la ciudad. “Mi padre tenía 14-15 años cuando vio llegar a Guayaquil un espectáculo de ventroloquía. El ventrílocuo se anunciaba como Navarro. Le llamó la atención y se metió a hurtadillas al teatro, vio a este hombre en el escenario y se quedó tan impactado que –luego– agarraba las muñecas de sus hermanas y les cortaba la boca para intentar hacer lo que ese hombre hacía con los muñecos”, cuenta Edmundo.

Añade que cuando este personaje regresó a Guayaquil un par de años después, su padre consiguió trabajo como mozo en el teatro y así conoció y ayudó al tal Navarro. Un día limpiando el camerino, terminó manipulando uno de sus muñecos, Navarro lo encontró, no lo retó sino que platicaron de este arte y le regaló su primer muñeco tras ver el potencial que tenía. Ese primer muñeco de Paco se llamó Chonguito.

Su nombre artístico inicial fue variando hasta encontrar en una noticia trágica el apellido Miller, le gustó y se puso el Profesor Miller. Terminando luego como Paco Miller.

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Poco a poco fue teniendo más éxito y comenzó a viajar a otros países. En su rutina llegó a tener cuatro personajes (marionetas): Chonguito, un loro, Don Roque (primero llamado Crispulo y luego rebautizado en Bolivia como Don Roque) y la calavera Doña Marraqueta.

Tras los buenos resultados puso sus ojos en México, país en el que su hermano materno –y luego manager– Jorge Maulmer tenía un cargo diplomático. Con ese apoyo llegó en barco en enero de 1940.

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Marcó el entretenimiento en México

Paco Miller junto a María Felix. Cortesía de Edmundo Miller.

Tras su arribo comenzó a presentarse en teatros y carpas, escenarios populares en los que se presentaban grupos y compañías de artistas, físicamente parecidos a las carpas de circo, pero rectangulares, imitando cómo se colocan público y escenario en un teatro.

Paco Miller y Pedro Infante manipulando a Don Roque.
Paco Miller y Don Roque con Cantinflas. Cortesía de Edmundo Miller.

Poco a poco fue adaptando su trabajo a la cultura mexicana y fue aumentando el éxito, llegando a tener una compañía con artistas invitados como Cantinflas y descubriendo a otros como María Victoria, una de las principales actrices de los 50 en México.

‘Bautizó’ a Tin Tan

Paco Miller llevó al escenario a Germán Valdés Tin Tan y lo puso junto a Marcelo Chávez. Cortesía de Edmundo Miller. Corte de una revista del 'Excelsior' de los 40.

Miller y Maulmer tuvieron una de las compañías de variedades más exitosas de esa época, de hasta 120 personas trabajando. Pasando por ella como parte del coro de artistas o invitados varias figuras del momento. Llegando en un momento a tener a Tin Tan en la primera parte del show y a Cantinflas en la segunda. Otras veces a Pedro Infante, Agustín Lara y Toña la Negra. Todos personajes exitosos de la época de oro del cine mexicano, que llegó a mí en esos fines de semana en que la TV ecuatoriana se llenaba de sus filmes cuando era niño.

Pero sin dudas su mayor acierto fue que en 1943, luego de quedarse sin actor cómico en Ciudad Juárez, en su búsqueda por reemplazarlo le recomendaron a un locutor de radio que hacia parodias –incluso a él mismo con Don Roque–. A este joven y creativo locutor le decían la Chiva y su nombre de pila era Germán Valdez, quien luego se convertiría en una de las máximas figuras del cine mexicano y en uno de sus grandes cómicos y artistas más completos.

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Valdez se unió al grupo en 1943 con el nombre del Pachuco Topillo Tapas y pidió un patiño (ayudante para los actos cómicos) y Miller le puso de compañero a Marcelo Chávez, formando, sin saberlo, uno de los dúos cómicos más memorables y exitosos.

Incluso Miller fue quien lo bautizó como Tin Tan, apodo que le puso recordando a un artista de sus inicios que hacía sonidos con vasos, pues no le gustaba mucho el que tenía.

Además, el primer registro cinematográfico de Tin Tan lo hizo Miller al filmar un corto de cine mudo llamada El que la traga la paga (1943).

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Un paseo por Disney

Miller con Walt Disney y un muñeco de Panchito Pistolas.

Su éxito lo llevó a tener buenas conexiones, incluyendo en sus viajes a EE. UU., lo que le permitió ser escogido para darle vida al gallo Panchito Pistolas, uno de los personajes (junto al Pato Donald y el loro José Carioca) de la película Los tres caballeros.

“Mi papá va para allá y se entrevista con Walt Disney y mi papá le dice que no habla bien el inglés y este le contesta que eso es lo que quiere porque es un gallo mexicano que no tiene por qué hablar bien el inglés, está viniendo de visita. Y mi papá graba la película Los tres caballeros”, cuenta Edmundo. Su voz fue seleccionada originalmente para el personaje y fue importante para su desarrollo, dándole su carácter animado, pero no consta en los créditos porque la voz final la hizo Joaquín Garay, quien como cantante le aportó ese rango ranchero.

Miller también participó en películas en México como Canto a las Américas y La liga de las canciones.

Aún se pueden observar recortes y fotos de periódicos sobre sus logros y sus programas artísticos.

Paco Miller llegó a ser muy conocido en el mundo del espectáculo de México. Pero nunca se nacionalizó, siempre fue ecuatoriano con residencia permanente, afirma su hijo. (O)

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Fe de erratas:

En la edición impresa de LA REVISTA (18/10/2026) se menciona que el patiño de Tin Tan era el actor Marcelo Rivas, lo que es incorrecto. El nombre correcto es Marcelo Chávez. El autor pide disculpas a los lectores por el error. (I)