Lola Dinamita González y Lady Apache han contribuido a abrir camino a más mujeres en el mundo de la lucha libre mexicana
Con la ratificación del 21 de septiembre como el Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional Mexicano, la cual fue hecha en abril de 2019 por la Cámara de Diputados, cada año esta fecha tiene como objetivo reconocer este deporte, así como a las luchadoras y luchadores profesionales que se desarrollan en él.
En este sentido, en este deporte las mujeres han desarrollado un papel importante, pasando de ser censuradas a convertirse en pilares fundamentales de protagonismo y empoderamiento dentro del cuadrilátero.

“Luego de 40 años de trayectoria, me siento muy honrada cuando estoy arriba del ring, por cumplir mis propias expectativas y las de mi familia. En este tiempo fui campeona del Distrito Federal, en ese entonces campeonato metropolitano, luego campeona nacional y más tarde logré coronarme como campeona mundial del Consejo Mundial de Lucha Libre, además también gané torneos en Japón junto a grandes exponentes”, presumió Sandra González Calderón, mejor conocida como Lady Apache, quien comenzó en el deporte a los nueve años, mientras aprendía técnicas de defensa personal.
Para María Dolores, que inició en la lucha a los 14 años y a quien muchas y muchos han aclamado como Lola Dinamita González, la predestinación la llevó a este deporte, pues la primera vez que vio a dos mujeres luchando no le gustó en lo absoluto, hasta que una amiga la invitó a una convocatoria en la que jóvenes estaban probando su talento físico y fortaleza en el ring, y al ser felicitada por su habilidad innata, se dio cuenta de que le gustaba lo que estaba haciendo, “más tarde, cuando debuté profesionalmente, me di cuenta de que había sido entrenada por los mejores”, destacó la exponente e ídola de luchadoras actuales, luego de más de medio siglo de carrera y 25 países visitados, con campeonatos en todos.

“Yo sí creo que es tiempo de mujeres, y aunque tangiblemente nos queda mucho, todas estamos alzando la voz. Ahora me toca estar en otra trinchera, llevo siete años dando clases en el Centro Cultural Universitario de la UNAM, y desde la lucha libre aporto mis conocimientos y técnicas que he aprendido viajando a otros lugares, comparto de manera oral y también práctica. Representa esperanza, y para mí ese es el futuro, tanto de las actuales como de las futuras generaciones”, dijo Lola sobre el panorama que se está abriendo en el país para que más mujeres se involucren en la lucha libre.
Respecto a mantener unión y compañerismo dentro de su generación para impulsar a nuevos talentos que buscan referentes de inspiración, Lady Apache comentó que “debemos ser eslabones desde diferentes sitios, aprender a apoyarnos a pesar de las rivalidades que se originaron en nuestras carreras, pero el público no dimensiona lo que nosotras sacrificamos. No solo fue darlo todo por un lugar en el ring, sino también abajo, la gente espera mucho de ti cuando te dan su cariño y más si seguimos en la vida pública aunque no estemos en una exhibición. Por eso no debemos criticarlas a ellas (las jóvenes) por cualquier cosa, si lo hacemos que sea fundamentado, porque hemos aprendido, pero no por su desempeño cuando hay respeto a la profesión de por medio”.
Ser parte de la cartelera de la lucha libre mexicana impulsó a Dinamita González a dar lo mejor de sí y ser una contrincante invencible para las demás, sin embargo, admitió que durante su consagración como leyenda mexicana de esta disciplina, era muy dura consigo misma: no existía excusa para no entrenar, ni la familia, ni la enfermedad, las dietas estrictas y nunca sentirse conforme con lo que era ella era su rutina de vida. “La dureza hacia mi cuerpo hablaba de la mala relación que tenía con él, hoy en día puedo decir que he creado conciencia y no es falta de capacidades, es transitar hacia otro ciclo”.
Este 21 de septiembre, haciendo el reconocimiento del día del Luchador y luchadora profesional y de este deporte como Patrimonio de la Humanidad intangible, Lady Apache y Lola Dinamita agradecen ser parte del legado que implica la lucha libre, pero también exigen el reconocimiento necesario por una trayectoria destacada, con garantías que exigen como resultado del impacto cultural en la sociedad: “ Hemos abierto espacios en donde pensábamos que jamás íbamos a llegar. Es un honor inspirar en fechas como esta, pero me gustaría que tomaran más peso los derechos que también debemos de tener. Como este nombramiento que no sea nada más como un adorno, sino realmente que si el Estado nos nombra, que el Estado nos apoye”, finalizó María Dolores.
PAL