La ópera Adriana Mater llega por primera vez a Latinoamérica para mostrar los estragos de la guerra
Adriana decide tener a su hijo después de ser víctima de una violación durante una guerra; años más tarde, Yonas crece con la pregunta de cuánto de aquello que ocurrió antes de su nacimiento forma parte de él y cuánto puede decidir por sí mismo.
Con esa relación entre maternidad, violencia y herencia, Adriana Mater, segunda ópera de Kaija Saariaho con libreto de Amin Maalouf, llega por primera vez a Latinoamérica bajo la dirección concertadora de José Areán, quien encontró en la obra preguntas clave.
“¿Podemos ser otros que los que la genética nos ha dado? ¿Podemos ser otros de aquella persona que tiene esa sangre, esa genética, esa herencia? ¿Podemos ser también, digamos, libres en ese sentido? Y ese es el gran tema filosófico de este maravilloso libreto”, cuenta el director, en entrevista.
Esta producción reúne al Estudio de Ópera de Bellas Artes y a la Orquesta Juvenil Universitaria Eduardo Mata (OJUEM), dos agrupaciones cuyos integrantes se encuentran en formación y que, a través de este proyecto multianual, tienen la posibilidad de encontrarse en producciones escénicas de gran exigencia.
Para Areán, esa coincidencia entre jóvenes músicos y cantantes fue, precisamente, el punto de partida para continuar un proyecto que comenzó el año pasado con Breaking the Waves, de Missy Mazzoli, y que ahora suma la segunda ópera de Saariaho, una compositora cuya música ya había dirigido en 2019 con el estreno latinoamericano de L’amour de loin.
UNA OBRA ABSOLUTAMENTE UNIVERSAL
El encuentro entre la guerra y la maternidad también está en el origen de Adriana Mater, pues Maalouf llegó al libreto desde sus vivencias como corresponsal de guerra, mientras Saariaho partió de una experiencia íntima relacionada con el embarazo y la conciencia de llevar dentro de sí a un ser cuyo corazón tiene un ritmo diferente. Ambas inquietudes terminaron formando una historia en la que la violencia no desaparece cuando termina el enfrentamiento armado, sino que puede permanecer en los cuerpos y en las relaciones familiares.
“Es una obra absolutamente universal, porque trata de la guerra, sí, de la guerra y de la violencia que se ocasiona en la guerra, de la violencia contra las mujeres, del uso de la violación misma de un hombre contra una mujer; es decir, también trata de la violencia contra la mujer y de las decisiones que toma cada quien en su vida, con la posibilidad, digamos, de que al final del camino quede un aspecto de libre albedrío y podamos trascender nuestros orígenes”, explica el director.
Esa construcción dramática coloca a los personajes frente a decisiones que no tienen una respuesta sencilla, pero también exige de los intérpretes una aproximación particular a una música que Areán considera especialmente compleja para los cantantes por su dificultad de memorización.
“Pienso que este libreto es uno de los mejores libretos escritos jamás para ópera, no estoy hablando sólo del siglo XXI. Es decir, es un libreto de un poderío dramático y de una poesía, y con una temática que además desarrollaron ambos en muchas conversaciones, en donde, digamos, que un poco de las obsesiones personales de cada uno de ellos la pudieron verter en este maravilloso libreto y en la música que lo acompaña”, asegura.
UNA ORQUESTA ENTUSIASTA Y EN FORMACIÓN
El trabajo con la OJUEM ocurre en paralelo con un proceso de crecimiento de la propia agrupación, que durante el último año ha aumentado el número de becas y de integrantes, además de incorporar nuevas experiencias para que sus músicos desarrollen capacidades que van más allá de la ejecución instrumental.
Los conciertos de cámara organizados por los propios jóvenes, las actividades relacionadas con el cuidado físico y mental, un curso teatral y la participación en proyectos de ballet y ópera forman parte de una formación que busca ampliar la manera en que los integrantes se relacionan con la música y con el escenario.
“Estamos abriendo mucho la panorámica que queremos ofrecerles a ellos y me parece que se sienten motivados y, bueno, hacer música escénica como lo estamos haciendo ahora, ópera, incluso ballet como lo hicimos a principios de este año junto con el Taller Coreográfico de la UNAM; es decir, ser también capaces de estar en un foso y de desarrollar ese trabajo de acompañamiento típico en la escena me parece que es muy estimulante”, opina.
El estreno latinoamericano será en el Teatro del Bosque Julio Castillo, del Centro Cultural del Bosque, el sábado 3 de octubre, a las 19:00 horas, y el domingo 4, a las 18:00 horas, mientras que la producción llegará posteriormente al Teatro Juárez de Guanajuato, donde tendrá funciones el 7 y 8 de octubre, a las 20:30 horas, como parte del Cervantino.
“La gente que venga a ver esta ópera se va a dar cuenta de que la ópera no es algo del pasado, no es un objeto de museo, sino que está viva, se sigue componiendo hoy en día, siguen habiendo obras maestras y siguen hablándonos acerca de lo que hoy en día somos, del tipo de humanos que somos y no solamente de los que fuimos en otros siglos”, finaliza.
MAAZ