Joaquín Trujillo fotografía su memoria familiar
Las flores estuvieron en la vida de Joaquín Trujillo mucho antes de llegar a sus fotografías, ya que las apreciaba en las casas de su madre y sus hermanas, en el jardín de su tía Alisa y en los rituales familiares que acompañaron su infancia.
Años después, el fotógrafo volvió a ellas para construir BIUTIFUL, una exposición que también funciona como un homenaje a esas mujeres de su familia y que se presenta en la Galería Claroscuro como parte de Fotoseptiembre 2026.
La memoria es el punto de partida para Trujillo, quien reconoce en sus imágenes aquellos recuerdos que permanecen incompletos y que, con la fotografía, intenta volver a mirar. En BIUTIFUL, esa búsqueda se divide entre Los niños y Las flores, dos elementos que tienen una relación directa con su historia familiar.
“Mucho de mi trabajo se trata de la memoria. Yo siento como cuando tenemos esos huequitos en nuestra memoria y mis imágenes los rellenan. Entonces, en sí, el trabajo de Los niños y Las flores, que en conjunto hacen BIUTIFUL, comienza, digamos, como esta foto que mi mamá me pedía o nos pedía a mis hermanos de cumpleaños, que nos llevaba al estudio, ahí en Jerez, Zacatecas”, platica Trujillo.
El fotógrafo recuerda cómo su madre lo llevaba a él y a sus hermanos a estudios fotográficos a retratarse y él se quedaba fascinado con las luces, las cortinas y las cámaras. Un mundo que con los años se hizo suyo.
Con el tiempo, aquellas imágenes familiares se transformaron en un proyecto que comenzó en el año 2000 y que el fotógrafo trabajó hasta 2017. Para realizarlas, confeccionó los atuendos, construyó los sets y eligió los materiales, colores y texturas antes de colocar a los niños frente a la cámara.
“Trabajo color sobre color, textura sobre textura y luz sobre luz. Soy una persona que no le tiene miedo al color, a las texturas, y me fascina eso, pero es por crecer en un pueblo como la Ermita de Guadalupe, que es tan hermoso, y estas casas que se atrevieron a poner dos colores que no tenían sentido, que no tienen que ir uno con el otro, pero van”, explica.
Sobre los niños que trabajaron con él, dice, intentó involucrarlos completamente en el proceso y sumergirlos en la experiencia que él tuvo de niño, para luego captar ese momento, ese suspiro o esa miradita tan única.
“Era como, ya todo lo demás está y nada es por accidente, todo está calculadamente puesto. Mi textura, mi color, mi luz, todo, todo está ahí, pero eso es fácil para mí de hacer, pero captar ese momento, ese segundo, no tiene precio”, confiesa.
Así, mientras la parte de Los niños lo llevan a las fotografías que su madre quería conservar, Las flores lo regresan a las mujeres que forman parte de su historia, como “Lágrimas de Madre”, una pieza que Trujillo dedica a su mamá y que nació cuando roció con agua un arreglo floral y, después de revelarlo, descubrió una gota cayendo. Detalle que terminó resignificando la imagen.
“Soy el once de la familia, mi madre tuvo doce hijos, yo soy el bebé, el último; por lo que ‘Lágrimas de Madre’ es muy importante para mí en la exhibición, especialmente en el momento que me encuentro”, comparte el artista.
La reacción de quienes han visto las fotografías también regresa a la memoria familiar. Algunos espectadores relacionan las imágenes con fotografías de sus propias abuelas o madres; otros imaginan a sus hijos dentro de esos retratos. Para Trujillo, esa identificación forma parte de lo que busca cuando muestra su trabajo.
“Les fascina mucho la luz, las expresiones de los niños. Muchos me dicen, ‘ay, ojalá me tomaras una foto así. Entonces, de alguna manera se reflejan en ello, de su familia del pasado, o quieren reflejar a sus hijos en el presente y me gusta mucho eso, porque es de donde viene, digamos, todo este proyecto, de la familia, de la infancia, de la memoria”, enfatiza el creador.
DESTACADO
BIUTIFUL se presenta en la Galería Claroscuro, ubicada en Tecoyotitla 122, colonia La Florida, Ciudad de México, hasta al 24 de septiembre de 2026
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