El ex ministro venezolano Alex Saab, principal testaferro de Maduro, se declara en EEUU culpable de lavado de dinero

El ex ministro venezolano Alex Saab, principal testaferro de Maduro, se declara en EEUU culpable de lavado de dinero

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Sin sorpresa en Miami. El magnate colombiano Alex Saab, principal testaferro de la familia presidencial de Nicolás Maduro según las investigaciones de la Fiscalía venezolana, cambió este martes su declaración inicial para declararse culpable ante la corte federal de Florida que le juzga por lavado de dinero, por transacciones financieras ilícitas y por desviar fondos de contratos millonarios con el régimen de Venezuela.

Quien también fuera ministro estrella del gabinete del dictador chavista se ha comprometido a devolver 195 millones de dólares, un porcentaje muy pequeño de los miles de millones que se embolsó tras participar en los principales esquemas de corrupción de la revolución bolivariana y tras convertirse en el principal operador financiero del chavismo para eludir las sanciones de Estados Unidos.

De esta forma se canceló el juicio, previsto para dentro de dos meses, con sentencia pública en enero. Estos cargos soportan una pena máxima de 20 años, aunque tras el acuerdo la Fiscalía pedirá una condena más baja, que dependerá de la información que aporte.

El principal interrogante que subyace tras este acuerdo entre defensa y Fiscalía es si Saab participará como testigo en la causa que se sigue en Nueva York contra Maduro y contra su mujer, Cilia Flores.

"Alex Saab se disfrazó de diplomático después de hacer fortuna con el hambre, las viviendas que nunca se construyeron y el petróleo de los venezolanos. Hoy algunos de sus antiguos aliados reniegan de él. Pero no importa; Venezuela sabe quién fue y para quién trabajó. Que pague por lo que hizo. Y que sus cómplices sepan que también les llegará la justicia", denunció el líder opositor Juan Pablo Guanipa.

Es imposible entender lo sucedido durante el mandato de Maduro, que asumió el poder en 2013 tras la muerte de Hugo Chávez y que prolongó su poder tiránico hasta la operación militar estadounidense del 3 de enero, sin descifrar el papel asignado a Alex Saab. Un modesto empresario de Barranquilla, que regalaba llaveros del Todo a 100 a sus clientes, accedió al poder bolivariano gracias al padrinazgo de la senadora izquierdista colombiana Piedad Córdoba, muy cercana a Chávez y al propio Maduro. Gracias a esas relaciones, Saab se enriqueció con viviendas nunca construidas, con la venta clandestina de petróleo, con las bolsas de comida de mala calidad con las que el chavismo se beneficiaba del hambre del pueblo y con otros negocios a la sombra del control cambiario. Tanto fue su poder que Saab conformó su propio grupo parlamentario, tras comprar a varios diputados opositores que hoy forman parte del sector colaboracionista.

Situado ya en la cúspide de la revolución, el FBI lo atrapó en 2020 en Cabo Verde, en donde comenzó un proceso de extradición a Estados Unidos, en el que contó como abogado con el ex juez Baltasar Garzón, el favorito entre los mandamases chavistas. Pese a la intervención del español, Saab fue enviado a una cárcel de Florida convertido ya en un supuesto héroe del chavismo, que incluso le concedió la nacionalidad venezolana de forma fraudulenta para hacerle pasar por diplomático.

El Estado venezolano se gastó cientos de millones en la campaña #FreeAlexSaab, en la que también tuvieron papeles estelares la actual presidenta, Delcy Rodríguez, y su hermano, el jefe legislativo Jorge Rodríguez.

A finales de 2023 Maduro se anotó un éxito personal al culminar el trueque de varios rehenes estadounidenses, presos en una cárcel chavista, por el indultado Saab, recibido como gloria nacional en Caracas y convertido al momento en ministro de Industrias y Producción Nacional, con cancha abierta para encabezar nuevas corruptelas.

El nuevo capítulo de Saab en Venezuela duró algo más de dos años, porque el ex ministro fue detenido justo un mes después de la caída de su gran defensor Maduro. Era la constatación de que nuevos vientos corrían a toda velocidad en Venezuela. Tras varias semanas en el Helicoide, incluso protegido por el director de la siniestra cárcel en su despacho, Saab acabó en un avión con destino a su mazmorra en Florida.