El despilfarro del gobierno de Morena
En materia de infraestructura, la promesa de Morena de transformar a México se ha traducido en la construcción de “obras faraónicas” que terminaron representando verdaderos monumentos a la opacidad, el despilfarro, la corrupción y la ineficiencia.
Los datos no mienten y la evidencia de este fracaso rotundo es demoledora. Diversos análisis reportan que el sobrecosto del AIFA, Dos Bocas y el Tren Maya supera los 673 mil millones de pesos. Para dimensionar el desastre de planeación, tan sólo el Tren Maya registró un sobrecosto estimado en 176% por encima de lo que prometió López Obrador. Por su parte, la refinería de Dos Bocas, que a estas alturas sigue operando parcialmente, prácticamente duplicó el presupuesto que en un inicio se le había asignado.
Estas obras no son rentables; son un agujero negro fiscal que condena al país a subsidiarlas indefinidamente. Cuatro de las principales obras impulsadas en el sexenio pasado acumulan, entre 2024 y 2026, más de 223 mil millones de pesos en subsidios.
Por si fuera poco, en el proyecto de Presupuesto para 2027, el gobierno federal contempla destinar más de 21 mil 214 millones de pesos adicionales para mantener vivas estas obras. Estamos hablando de un daño acumulado de más de 244 mil millones de pesos que salen directamente de nuestros impuestos sólo en subsidios.
Es indispensable que los mexicanos nos preguntemos: ¿Qué se podría haber hecho con esos recursos? Esos 244 mil millones de pesos de subsidios perdidos superan todo el presupuesto estimado para el desarrollo de autopistas prioritarias y la modernización de nuestras carreteras. Con esos recursos se podrían haber equipado hospitales, financiado verdaderos programas de rescate agropecuario, fortalecido a las policías municipales para regresar la paz a nuestras calles o invertido en una educación de calidad para nuestras infancias.
En lugar de atender lo verdaderamente importante, los gobiernos de Morena han decidido empeñar el presente y el futuro de México para no admitir que sus obras han sido un fracaso.
Desde el PRI, somos categóricos frente a esta traición a la nación. No podemos, ni debemos, seguir dilapidando nuestros impuestos en las fantasías de quienes prometieron austeridad, pero entregaron opacidad, sobrecostos y endeudamiento. Esos recursos pertenecen a los mexicanos; debieron destinarse a vacunas, escuelas de tiempo completo y a la seguridad de nuestras familias, no a obras sin pies ni cabeza que hoy gastan más de lo que producen.
México merece un gobierno con capacidad, visión de Estado y experiencia probada; uno que invierta en el futuro de su gente, no en las ruinas subsidiadas de un proyecto fallido.
POR ALEJANDRO MORENO CÁRDENAS
PRESIDENTE DEL PRI
@ALITOMORENOC
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