Donald Trump, en la Asamblea General de la ONU: "Aniquilaré Irán y Cuba caerá"

Donald Trump, en la Asamblea General de la ONU: "Aniquilaré Irán y Cuba caerá"

El filósofo Michel Foucault sostuvo célebremente que "el poder no se posee, se ejerce". No es algo físico ni estático, sino dinámico, cambiante, sometido constantemente a test de esfuerzo y resistencia. Algo que se manifiesta en y a través de las relaciones entre las personas, las leyes, las instituciones y desde luego los discursos. Por eso mismo hay pocos lugares mejores para estudiar el significado ambiguo del poder que los pasillos de la sede central de las Naciones Unidas, en Nueva York. Una institución conocida y ridiculizada por tener aspiraciones morales, autoridad jurídica y legitimidad internacional y poca capacidad material para hacer cumplir sus decisiones. Con auctoritas, sin potestas, pero por cuyos pasillos circulan esta semana la gran mayoría de los hombres y mujeres más poderosos del planeta, hablando de guerra y paz, crisis y cambio, vida y muerte.

Suele ser complicado escoger un sólo tema, un hilo claro, para sintetizar los infinitos debates y encuentros de los días de la Asamblea General de la ONU. No este año. Poder, poder, poder. Con el estadounidense Donald Trump de un lado y el resto buscando su lugar. Un pulso para rediseñar el orden internacional en la era de la incertidumbre y la Inteligencia Artificial.

"Las crisis a las que se enfrenta el mundo son esencialmente una cuestión de poder: ¿Quién tiene lo tiene? ¿A quién se le niega? ¿Cómo se usa? ¿Cómo está cambiando? Hoy le pregunto a los líderes mundiales su actuaremos para garantizar que el poder se rija por la ley o por la fuerza, por cooperación o coerción, por responsabilidad hacia los jóvenes y las generaciones futuras o indiferencia ante su destino. Porque los desafíos definitorios de nuestra era son expresiones del poder. Y ellos determinarán si el mundo se hunde más profundamente en la división e inestabilidad o avanza hacia la cooperación, la justicia y la seguridad colectiva (...) El poder militar por sí solo no garantiza la paz. El poder económico por sí solo no trae estabilidad. Un mundo multipolar interconectado puede crear las condiciones para una resolución de problemas globales más equilibrada y representativa", ha afirmado el secretario general saliente, Antonio Guterres, en su intervención ante el plenario, una de sus últimas en el puesto.

La delegación de Cuba abandona la Asamblea de la ONU durante el discurso de TrumpEL MUNDO (Vídeo)

La respuesta del estadounidense, minutos después, ha sido muy clara. En su discurso, Trump ha expuesto claramente cómo está utilizando el poder estadounidense para afrontar los principales desafíos a largo plazo y remodelar el mundo.... en beneficio de Estados Unidos. "Mientras otros hablaban, yo actuaba. Mientras otros hablaban de paz, yo la forjaba. Mientras otros ignoraban las amenazas, yo las enfrentaba. Mientras otros hablaban de valentía, Estados Unidos la demostraba. Mientras otros prometían fortaleza, yo la utilizaba para convertir a Estados Unidos en el país más poderoso del mundo", ha dicho el estadounidense. "Al vencedor le corresponde el botín", ha agregado sobre el petróleo de Venezuela diciendo a amigos y enemigos: "si es necesario, utilizaremos nuestro incomparable poderío militar para salvaguardar los intereses nacionales vitales de Estados Unidos".

El año pasado, en un discurso de una hora, Trump arremetió contra la institución y sobre todo los países europeos, diciendo que se estaban "yendo al infierno" y afirmando que las amenazas de verdad no venían de Rusia o de China, sino "de dentro". "La ONU tiene un potencial enorme, siempre lo he dicho. Tiene un potencial enorme, pero ni siquiera se acerca a alcanzarlo. Sólo escriben cartas muy contundentes y luego no le dan seguimiento. Son palabras vacías, y las palabras vacías no resuelven la guerra. Lo único que resuelve la guerra y las guerras es la acción", dijo entonces clamando contra las políticas contra el cambio climático, la inmigración, las agendas verdes y el multiculturalismo.

Este año, el eje de su intervención ha sido de nuevo la reivindicación de su poder, de su estilo, de su legado. "Con orgullo puedo afirmar que Estados Unidos ha resurgido y que hoy es más fuerte que nunca. Nuestra economía es la envidia del mundo. Nuestras fuerzas armadas son las más poderosas del planeta. Nuestra tecnología es insuperable y lideramos prácticamente en todo. Nuestra energía impulsa el planeta. Estados Unidos está en auge. Nuestra nación crece. Nuestro poder se expande. Nuestro país está mejor que nunca y nuestro futuro es muy prometedor", ha presumido.

Trump mantiene cierto respeto hacia la idea de Naciones Unidas, al menos en la parte que respecta a las operaciones de mantenimiento de la paz. Pero en sus primeros 18 meses en esta segunda legislatura en la Casa Blanca ha lanzado una especie de 'plan' para ningunear a la institución, para reemplazarla incluso, imponiendo una filosofía completamente opuesta y rediseñando la arquitectura internacional. No es sólo que haya recortado brutalmente la aportación económica de su país, forzando miles de despidos y la extinción de programas (adeuda más de 4.000 millones de sus compromisos ahora mismo. O que haya sacado a EEUU de agencias. Es el afán por sustituir la diplomacia de los últimos 80 años por algo diferente, empezando por su Junta para la Paz, con él al frente como monarca absoluto.

Su agenda de esta semana es la mejor forma de entenderlo. Tras su discurso, Trump ha acudido a la firma del acuerdo trilateral con los líderes de Dinamarca y Groenlandia, un pacto tras más de un año de amenazas de anexión. Se verá con socios históricos como Reino Unido o Japón. Recibirá al ucraniano Zelenski mientras sueña con una cumbre entre ambos y Putin en Miami a final de año. Hoy albergará igualmente un evento del Escudo de las Américas, con sus aliados ideológicos en su continente. Mantendrá un encuentro con el Consejo de Cooperación del Golfo, sus aliados del mundo árabe. Y se verá cara a casa en persona con la venezolana Delcy Rodríguez. Su administración no descarta incluso que haya una bilateral con la delegación iraní presente en Nueva York, 48 horas antes de recibir a Xi Jingpin en la Casa Blanca.

Poder duro, poder clásico, poder claro. "Tengo una gran decisión que tomar. ¿Un acuerdo con Irán que les permita reconstruir y crear un país mucho más grande de lo que nunca fue antes, o aniquilo la República Islámica y lo hago rápidamente, sin darles la oportunidad de matar y destruir personas y países de nuevo? ¿Los conduzco al infierno sin posibilidad de supervivencia y sin esperanza de grandeza futura o generaciones? Creo que haremos un acuerdo justo después de las elecciones", ha frivolizado durante su largo discurso mientras los delegados de Teherán abandonaban la sala. Cuando habló de acabar con una civilización hace seis meses fue un escándalo mayúsculo. Ahora repite la idea, desde la tribuna de la ONU, y es algo anecdótico que no impide la ronda de aplausos final de muchas delegaciones.

También ha señalado directamente a Cuba: "Cuba caerá", sin precisar cómo. Tras esas palabras, la delegación cubana se ha levantado. "El régimen comunista está sometido a una fuerte presión, la mayor que jamás haya conocido. Va a caer", ha declarado, añadiendo que Washington estaba llevando a cabo negociaciones con La Habana y vaticinando: "La libertad llegará a Cuba". Antes, había amenazado con usar la fuerza militar en Latinoamérica si ve amenazados los intereses de su país. "Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra el país se afiancen en ningún lugar del continente americano. Y, si es necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los intereses nacionales de Estados Unidos", ha advertido.

En su intervención previa, Guterres había advertido de que "las líneas de fractura en nuestro mundo se están ensanchando. Las grietas se han convertido en cañones. Las divisiones geopolíticas se han abierto y las desigualdades se han intensificado". Trump ha replicado cargando contra "la institución fuera de control conocida como la Corte Penal Internacional" avisando de que jamás permitirá que miembros de las fuerzas armadas estadounidenses "ni nadie más sea investigado o sometido a juicios farsa por un tribunal antiestadounidense sin jurisdicción sobre nosotros. Son un grupo de personas malvadas. Hago un llamamiento a todas las naciones miembros de la CPI para que renuncien oficialmente a esta institución deshonesta de inmediato. Es igualmente inaceptable que, con todas las atrocidades reales que existen en el mundo, los altos funcionarios de derechos humanos de la ONU dediquen su tiempo a criticar a Estados Unidos por proteger a nuestros hijos de la explotación y la locura transgénero, y por hacer cumplir nuestras leyes de inmigración. Los hipócritas cobardes del Consejo de Derechos Humanos tienen poco que decir sobre la persecución de los cristianos", ha cargado.