Carmen “luchará” por su libertad en Guanajuato
Carmen fue más que solo una historia de amor para el bailarín y coreógrafo Antonio Gades, por eso, junto al cineasta y fotógrafo Carlos Saura, la convirtió en una obra dancística que también representara la lucha de una mujer por conservar su libertad frente a las convenciones sociales.
Décadas después de su estreno, Stella Arauzo, directora artística de la Compañía Antonio Gades, considera que esa lucha sigue presente. Con ese compromiso llegan a la edición 54 del Festival Internacional Cervantino (FIC).
“La mujer sigue en esa misma lucha. Hubo unos años, alrededor de los 70, 80, que se consiguieron avances, pero estamos en un retroceso. Con la sexualización de la mujer, la violencia de género, y las imposiciones en ciertos países”, dice.
Stella llegó a la compañía siendo muy joven, trabajó directamente con Gades y durante años interpretó a Carmen. Ahora, desde la dirección artística, tiene también la responsabilidad de conservar una obra que forma parte del repertorio de la agrupación y transmitirla a nuevas generaciones. La Carmen de Gades y Saura buscó alejarse de la imagen construida desde una mirada extranjera, por ello la combinación de la música de Georges Bizet con el flamenco, el vestuario sencillo y una puesta en escena sin artificios fueron parte de esa intención de recuperar una identidad española para el personaje.
“Para mi la Carmen de Gades y Saura es muy diferente al concepto que se tiene sobre este personaje. La unión de la música culta y el flamenco, la sencillez en el vestuario, sin artificios y dejando la esencia de mujer que es Carmen. Para españolizarla nada mejor que a través del flamenco”.

La propuesta, que se presentará el sábado 10 de octubre, a las 19:00 horas en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas, mostrará la mirada teatral de Gades con el lenguaje cinematográfico de Carlos Saura, ahí la danza, el sonido de la guitarra, el cante y las luces jugarán sobre el escenario para que la magia suceda. “En Carmen, de Gades, y en todos sus espectáculos, lo importante es el conjunto, el equipo. Todos fundamentales, pero ninguno pisa a ninguno, conviven perfectamente”.
Gades también buscó que el flamenco pudiera contar historias y no quedara reducido al virtuosismo. Para Arauzo, su propósito estaba relacionado con encontrar en ese lenguaje una expresión profunda de la cultura popular y llevarla al escenario desde el respeto: “Buscaba la verdad del pueblo, la hondura de los gitanos y del flamenco. En su sentir más visceral y bello para llevarlo a los escenarios, intelectualizándolo y plasmándolo con el respeto más absoluto para que el público lo sintiera”, describe Stella.
Esa manera de entender la danza fue también una de las enseñanzas que Arauzo conservó de sus años junto al coreógrafo, por lo que dice que más allá de una técnica específica, recuerda una exigencia sobre la verdad de lo que ocurría en escena.
Ahora esa enseñanza adquiere otra dimensión como directora artística; es decir, Arauzo ya no tiene la presión de salir al escenario como intérprete, pero sí la responsabilidad de mantener una obra que debe ser asumida por bailarines de nuevas generaciones.
“Siento mucha responsabilidad de conservar este legado, de guiar y enamorar a tantos artistas que han pasado por mis manos y con mucho orgullo y alegría de poder transmitir la pasión de mi vida”, finaliza.
Se presenta en la Explanada de la Alhóndiga de Granaditas, el 10 de octubre. En la CDMX se verá en Bellas Artes el 17 de octubre.
Por José Pablo Espíndola
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