Ana Paula y Nerio David: aprendiendo a vivir sin Ana Buljubasich

Ana Paula y Nerio David: aprendiendo a vivir sin Ana Buljubasich

Volver a encontrar a Nerio David y Ana Paula después de la partida de Ana Buljubasich (presentadora, productora y animadora) produce una sensación difícil de explicar. Los conocí –como al resto de la familia– a través de ella, aunque cada uno tiene una trayectoria artística forjada en la música, la actuación, el arte y la televisión.

El trío dinámico, siempre juntos. Ahora están frente a mí los dos. Y Anita aparece, aunque no esté. Aparece en las anécdotas que cambian de tono la conversación y nos obliga a hacer pausas, en las risas que se les escapan al hablar de ella, en las enseñanzas que aprendieron a su lado y que hoy forman parte de su manera de mirar la vida.

Su ausencia está, solo físicamente, porque la mujer alegre, inquieta y vital que dejó una huella profunda en su familia, permanece. Los acompaña y en esta entrevista y espacio donde se desarrolla también. Su fotografía es parte del muro de ingreso en el nuevo local del restaurante Quino (Plaza Navona), que dirige el chef Byron Real, junto con un socio y en el que también participa su esposa, Gabriela Nath, hija de Buljubasich.

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Nerio y Ana Paula han vuelto a compartir una parte de sus vidas bajo el mismo techo. En esta nueva realidad se acompañan mientras cada uno sigue con sus propios proyectos: él desde su mundo creativo y ella entre Ecuador y Argentina, fortaleciendo su camino como actriz y cantante.

El abrazo es inevitable. Los escucho hablar y vuelvo a reconocer en ellos la alegría innata de Anita. Solo que ahora esas sonrisas tienen otra historia detrás.

Retorno a casa

En Guayaquil, Ohana es la compañía inseparable de Nerio y la ‘hija perruna’ de Ana Paula. Es la consentida en la casa y la que aparece en videollamadas entre ambos, cuando ella está fuera del país. Este reencuentro en convivencia, además, significa una nueva etapa de aprendizaje para ambos. “Nos está haciendo bien porque nos estamos conociendo desde un lugar de duelo, siempre fuimos los tres y mi mamá siempre fue una pieza fundamental para que esa base sea fuerte”, afirma la exparticipante de MasterChef Celebrity Ecuador. Antes que termine, Nerio completa la frase: “Ella era el alma de la familia, el corazón de la familia”.

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En esta etapa, confiesa Ana Paula, la resiliencia ha sido vital para adaptarse a su ausencia. “Creo que Dios, al quitárnosla, tuvo su propósito. Ella nos dejó a todos, no importa la edad o el parentesco, nos dejó a todos, porque fue nuestra gran maestra de vida, herramientas para afrontar su ausencia. A todos nos desorientó, es volver a reconstruirse enteros. Venir acá es conocer a mi papá en duelo, a una hija en duelo”, dice antes que la emoción le gane.

“No lo hablamos mucho y no porque no queremos recordarla sino porque no sabemos cómo indagar en un tema que es tan doloroso. Estamos los dos, andando rengos por la vida y también conociéndonos desde ese lugar”, agrega.

Para la más pequeña del clan (sus hermanos Marcelo y Gabriela Nath son mayores), su progenitora era el motor para su papá. “A veces lo veo a él tristón, y trato de ponerme la camiseta de mi mamá, no tengo la misma energía, ella era mucho más inteligente para manejar sus emociones, pero estoy ahí incentivándolo”.

Padre e hija se parecen también en pequeños detalles: son despistados o ‘recolgados’ como dicen ambos con su acento argentino. Pero hay una excepción: cuando están lejos, ninguno pierde de vista al otro. Se llaman, se preguntan cómo y dónde están, siguen de cerca lo que ocurre con el otro.

Y tratan –indica– de mantener actividades que compartían. “A ella le encantaba jugar a las cartas, y jugamos. Estamos viendo una serie y nos ponemos a hacer canguil. Inconscientemente, tratamos que los planes que a ella le gustaban no se pierdan”.

¿Quién cuida a quién?

Ana Paula: Yo le rompo las pelotas (molesto). Si no tiene mucho apetito, igual tiene que comer. Soy una hija estricta. Él me dice: no tengo hambre. Igual le hago la comida y come. Mi papá solo come en Quino, entonces tiene un paladar refinado. Cuando recién llegué, la primera semana me salió todo salado, porque acá la sal tiene un sabor más fuerte. Ya le hago lo que a él le gusta. No quiero que se acostumbre a la chef, pero quiero que se cocine.

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Nerio David: Yo aprendí a cocinar, pero ya dejé de hacerlo. Cuando uno es hombre, se hace un sánduche.

Hablar de felicidad parece imposible luego de una pérdida. Y antes de una respuesta, los recuerdos y los sentimientos se convierten en lágrimas que aparecen sin que se puedan evitar. “Por eso digo que nos estamos conociendo a partir de este dolor, porque somos dos personas perdidas que no tienen ese soporte. Porque no puedo serlo y él lo intenta ser”, expresa la intérprete.

El cantautor y compositor cordobés, radicado en Ecuador desde 1981, rememora sus días junto a su esposa. “Yo agradezco a Dios haberla tenido con nosotros, lo que vivimos juntos no se puede olvidar. Cuando ella entraba a un sitio, sabías que había entrado. Esa alegría y capacidad innata de quedarse con lo bueno, la convirtió también en la figura que era”.

¿Qué desea para su hija?

Primero, y lo principal, es que sea feliz. Ser feliz también es una actitud porque hay razones muy fuertes para no serlo, pero eso es inevitable. La vida te va a golpear, pero si tienes la capacidad e inteligencia puede superarlo.

Creando en Ecuador

“Había terminado la gira en la que estaba en teatros con la obra Cortocircuito y tenía dos meses que estaba en espera y en ese tiempo yo estaba en modo decoradora, poniéndole amor a mi casa. Estuve de gira, la alquilé, pasó lo de mamá, fueron muchas cosas”, comparte la también presentadora, quien ha radicado en Argentina durante seis años.

Este regreso al país viene con diversas misiones, tanto en lo personal como en lo profesional. “Me vine porque tengo varios proyectos, tengo canciones que quiero lanzar acá, quiero de alguna forma volver a lanzar mi carrera (musical)”, dice sobre su próximo estreno, un tema que contará la historia de una mujer que mantiene una relación con un hombre que le miente.

“Estamos aún definiendo el título de la canción, la escribí yo, el coro me ayudó a hacer mi productor musical en Argentina, Sebastián Mellino. Yo estoy firmada en su productora”, agrega.

La música no será la única propuesta a desarrollar en esta temporada que estará en Ecuador. Su faceta emprendedora también se reactiva.

“Hace muchos años tenía una marca de bikinis que le iba superbién, me quedó ese bichito. No sé si volveré a los bikinis, pero quiero que sea otro producto, eso sí (...) Lo que sí sé, es que debo ponerme el chip Ana, eso me aconsejaba ella cuando sentía nervios o miedo antes de hacer un nuevo proyecto. Tienes que ser chispa”.

A la par de estos planes, en los que también se fortalece como creadora de contenido, se desempeña como community manager de las redes del restaurante Quino.

Retomando el arte

A sus 71 años, el también poeta está inmerso en la escritura de un nuevo libro de cuentos infantiles titulado El viaje del miedo. Aún, dice, está por confirmarse la editorial con la que será publicado. Mientras este se concreta, sigue en producción de un libro de aforismos (frases breves para expresar una idea compleja de forma concisa).

Con estas dos publicaciones, Nerio David –quien también ha ejerció la docencia– tendría seis obras en total.

“Por ahora estoy escribiendo y dedicándome a los libros. Sigo tocando la guitarra para mantener la habilidad evidentemente. En algún momento pienso hacer un concierto, con parte de mis canciones”.

Admite que su celular ahora está lleno de notas con las frases que aparecen y guarda para no olvidarlas. (I)