>. Así que no tomé más y me fui a dormir”. Y agrega: “Fue todo muy rápido. Ellos habían venido a llevarse al Nene Cubillas. Pero esa tarde jugamos Municipal contra Alianza Lima y ganó Muni 2-0 con dos goles míos”. Cubillas había sido una figura enorme en el Mundial del 70 y declarado mejor futbolista de América de 1972. Pero Rinus vio la impresionante gambeta corta del Cholo, su toque de bola, los dos goles y dijo: “Cubillas no, este”.
Hay algunas frases de moda en el fútbol: “Sí, ¿pero contra quién jugó…?” o “Esa liga es de cuarta”. Pareciera que desacreditar da diploma de sabiduría, genera prestigio. En la reciente fecha FIFA debutó en Argentina un juvenil de Boca Juniors, Leonel Flores, frente a Bolivia.
Jugó 13 minutos, en ese lapso generó desequilibrio a pura gambeta. Gambeta frontal, atrevida, picante. Ante la menor ponderación, saltaron voces disidentes: “Y ¿pero contra quién jugó…?”. Bueno, enfrentó a Bolivia, una selección nacional, a futbolistas profesionales, de Primera División, la mayoría actuando en el exterior, a tres zagueros jóvenes, fuertes, de buena contextura física y bien preparados. No eran muñecos.
Rinus Michels no dijo “parece bueno Sotil, pero esta es una liga de cuarta”. Al revés, se dirigió a sus acompañantes y comentó: “Es un fenómeno, hay que ficharle”. Lo llevó y lo juntó con Johan Cruyff, con quien hizo una dupla de oro. No se detuvo en el contexto del torneo peruano de aquel momento, se dedicó a observar la técnica individual de Sotil, que era maravillosa. Hay que mirar lo que hace el jugador, no solo el nivel de rival. Que también.
El 30 de mayo de 2019, en el Mundial Sub-20, Erling Haaland le marcó 9 goles a Honduras, que no era una selección de discapacitados. Esos mismos talentos de las redes sociales y del debate futbolero dijeron “sí, ¿pero a quién se los hizo…?”. En cambio, quienes saben de fútbol en serio posaron los ojos en el gigante rubio y empezó a ser objeto de posibles transferencias millonarias.
En la Argentina hay 3.000 clubes. Héctor Yazalde jugaba en el 3.001: el Club Atlético Piraña. Eso es lo mínimo de lo mínimo de lo mínimo. En 1980 fue desafiliado y desapareció de los torneos de la AFA. Yazalde había hecho 25 goles en un año en Primera D. Alguien lo vio y dijo: “Es un crack”.
En 1967 lo contrató Independiente. Y era crack. Fue goleador, pasó al Sporting de Lisboa, donde anotó 46 goles en 29 partidos y ganó la Bota de Oro europea. Jugó el Mundial 74 y luego pasaría al Olympique de Marsella. Un centrodelantero fenomenal. Quien lo llevó a Independiente no dijo el clásico “pero mirá contra quien juega...”. Se centró en Yazalde, no en los contrarios.
Lo mismo ocurrió con Gigi Riva, el notable puntero izquierdo de Italia tres veces goleador de la serie A. Gigi apenas convirtió 5 goles en 1962 para el Legnano, de la serie C, sin embargo se lo pelearon varios clubes. Algunos le advirtieron un gran talento, sin importar en qué categoría militaba. Hay mil ejemplos de estos.
Cada tanto solemos exhumar una anécdota deliciosa de Roberto Recalt, presidente de Nacional de Montevideo en 1990. Cayó en sus manos una revista Solo Fútbol, de Buenos Aires, dedicada a los certámenes del ascenso. En ella advirtió que un tal Julio César Dely Valdés llevaba anotados 28 goles en Deportivo Paraguayo, clubcito ínfimo de la Primera “D” del fútbol argentino.
Quienes lo seguían en la tabla de goleadores tenían 12 goles, 9… Lo comentó con otros dirigentes: “¿Por qué no lo traemos…?, debe ser barato”. Alguien deslizó: “Hizo 28 goles, sí, pero en Primera D…”. Recalt respondió con una lógica devastadora: “Y si fuera tan fácil, ¿por qué no los hicieron otros…?”. A Recalt se lo acusó de comprar un jugador “por catálogo”.
Pero el panameño tuvo un paso sensacional por Nacional, que lo adquirió en 10.000 dólares y lo vendió en cien veces más. En una época en que Peñarol le ganaba hasta con la camiseta a Nacional, Dely Valdés dio vuelta la historia del clásico. Luego triunfó en Europa, anotó muchos goles en el Paris Saint Germain, con el que ganó la Recopa de Europa, y es ídolo eterno del Málaga.
Si Mozambique está considerado hoy como uno de los países más pobres del mundo, imaginemos lo que sería en 1957. Imaginemos su liga de fútbol en aquel momento. Entonces, con 15 años, debutó en Primera División en el Sporting Clube de Lourenço Marques el extraordinario Eusebio.
Pasó por allí a jugar un amistoso con el Sporting en 1960 el modesto Ferroviaria, de Araraquara, estado de São Paulo. Su técnico era José Carlos Bauer, figura de Brasil en el Mundial de 1950. En aquel insólito enfrentamiento, Eusebio le marcó dos goles a Ferroviaria y Bauer supo reconocer en él a un supercrack.
Ferroviaria siguió su gira por Portugal, donde Bauer se reencontró con el célebre Bela Guttman, quien había sido su técnico en el São Paulo FC. Le pasó el dato a Guttman, que era técnico del Benfica y el club lisboeta se lanzó por quien sería la Pantera Negra, deslumbrante goleador del Mundial 66.
Eusebio había marcado 77 goles en 42 partidos. Los genios actuales de Twitter hubieran dicho “¿a quién se los hizo…?”. Pero había que mirar a Eusebio, no a la precaria liga de Mozambique. Naturalmente, hay niveles diferentes en el fútbol. Sin embargo, el fenómeno surge en cualquier parte y hace goles a quienes tiene de rivales.
Lo mismo vale para Messi, quien, una vez más, y ahora ya pasados los 39 años, es líder goleador (lleva 23 tantos) y de asistencias (12) en la MLS cuando recién el torneo va por la mitad. Desde luego, la frase que se impone es “juega contra unos muertos”.
La Major League Soccer es superior a, mínimo, 16 o 17 ligas de América Latina, pero todos en el continente la desacreditan. Por puro desconocimiento. Además, abastece a la ascendente selección de Estados Unidos. En la MLS han jugado Stoichkov, Beckham, Ibrahimovic, Thierry Henry, Pirlo, Drogba, Rooney, Kaká, David Villa, Lampard, Schweinsteiger, Gerrard, Matthäus, Cuauthemoc Blanco, Nani, Donadoni, Nesta, Busquets, Jordi Alba…
Ahora están Thomas Müller, Luis Suárez, el coreano Son… Ninguno ha hecho ni el 10 % de lo que Messi logró con el equipo que era número 29 entre 29 cuando él arribó.
Ha ganado varios títulos, puso a un club ignoto en la consideración mundial, lo valorizó en cientos de millones de dólares, dio un impulso impensable a la liga y al fútbol en Estados Unidos. “El mejor futbolista que haya jugado a este deporte hizo que los ojos del mundo estén sobre la MLS”, señaló Don Garber, comisionado de la liga estadounidense, que crece a pasos gigantes. Aquí también dicen, con arrogancia: “¿Y contra quién juega…?”.
Messi podría parafrasear a Recalt: “Si lo mío es tan fácil, ¿por qué no lo hacen los otros…?”. (O)