Rendirán homenaje a Mario Lavista, a través del cuerpo, en el Festival Cultura UNAM

Rendirán homenaje a Mario Lavista, a través del cuerpo, en el Festival Cultura UNAM

Mario Lavista (1943-2021) y el Taller Coreográfico de la UNAM comparten una historia que comenzó con Gloria Contreras, fundadora de la compañía, quien encontró en la música del compositor material para llevar a la danza. El tiempo pasó, Lavista y Contreras murieron, pero aquella relación artística encontró la manera de continuar y, cinco años después de la muerte del músico, vuelve al escenario para seguir escribiéndose desde el movimiento.

De esa historia parte Mario Lavista- Resonancias. A 5 años de su trascendencia, programa preparado para el Festival Cultura UNAM, cuya selección fue trabajada por Irina Marcano, directora artística del Taller Coreográfico, y Claudia Lavista, hija del compositor y directora de Danza UNAM, que se presentará el 3 y 4 de octubre en la Sala Miguel Covarrubias.  

Ambas reunieron una obra creada por Contreras en 1988, dos coreografías que ahora serán remontadas con la compañía y un estreno de Marcano, de manera que el homenaje no solamente recupera una relación que pertenece a la historia del Taller, sino nuevas maneras de bailar la música de Lavista.

“Inspirados en ese vínculo que ha existido por muchísimos años entre el maestro Mario Lavista, Gloria Contreras y el Taller Coreográfico de la UNAM tomamos una de estas piezas de repertorio para introducirlas dentro de la curaduría de este espectáculo y sumarla a las obras de estreno con una línea muy contemporánea”, explica Marcano, en entrevista. 

Una de las piezas que mantiene viva esa relación es “Marcias”, creada por Contreras en 1988 y que ahora será recuperada con una diferencia respecto a otras ocasiones, pues por primera vez el Taller Coreográfico la realizará con músicos en vivo. Natalia Morelos estará en el oboe, mientras que las copas de cristal serán tocadas por los propios bailarines bajo la dirección de Francisco Ageo Méndez.

“Realmente es una pieza muy mágica y es la primera vez que la vamos a hacer con músicos en vivo; entonces, rescatar una obra y, además ponerla en el escenario con músicos en vivo, es muy muy valioso”, cuenta Marcano.

El programa también recupera “Reflejos de la noche”, con coreografía de Melva Olivas, y “El último viaje”, de Víctor Manuel Ruiz, dos trabajos que fueron estrenados cuando murió Lavista con el Centro de Producción de Danza Contemporánea (Ceprodac) y que ahora serán remontados con los bailarines del Taller. La primera tendrá la participación en vivo del Cuarteto Lavista, mientras que la segunda utiliza “Música para mi vecino” y fue elegida para cerrar la función.

La obra que nace específicamente para este homenaje es “Belleza cruda”, creada por Marcano a partir de “Danza para bailarinas de Degas”, composición para flauta y piano en la que Lavista tomó como referencia las pinturas de Edgar Degas. La directora encontró en esa música una manera de observar a las bailarinas más allá de aquello que muestran sobre el escenario y dirigir la atención hacia las horas de ensayo, el cansancio físico y las condiciones que acompañan una profesión construida también fuera de la mirada pública.

Créditos: (Especial)

“Me gustó mucho porque el maestro Mario logra dar esa sensación etérea de las bailarinas y de los mismos cuadros impresionistas de Degas, muy poéticos, muy sutiles. Aunque es una pieza corta, dura siete minutos, tiene varios matices, por momentos muy dinámicos y por otros muy contemplativos”, cuenta la maestra. 

Para “Belleza cruda”, Marcano retomó además algunos elementos visuales presentes en los cuadros de Degas, como las flores, el tul, los volantes y las transparencias, que forman parte de una propuesta con vestuario de Fernanda Cervantes e iluminación de José Eduardo Viteri.

“Decido tomar eso como inspiración y hablar de la crudeza de la misma profesión, de la identidad de cada uno de estos personajes que están dentro de la obra, que por momento parece una escultura o una pintura, pero empiezan a cobrar vida para regalarnos esa identidad que hay detrás de la escena y todo lo que no vemos. Cómo colapsamos, lo que se sufre, lo que se vive en lo físico, el cansancio de los ensayos y todo lo que conlleva esta profesión de la danza”, comparte. 

Volver a la música de Lavista también ha colocado a los bailarines en una forma distinta de trabajar, ya que si bien el Taller Coreográfico tiene una base neoclásica y sus integrantes cuentan con entrenamiento clásico, las características de estas composiciones y los lenguajes empleados por los coreógrafos los han llevado a buscar otras maneras de escuchar y responder a la música, alejándose del conteo que utilizan habitualmente para prestar atención a sonidos y matices diferentes.

“En particular el lenguaje que se está usando en estas piezas es muy complejo, es muy contemporáneo y la música del maestro Mario es una música también muy experimental, donde uno no únicamente tiene que contar la música y te digo contar en un formato habitual que usamos los bailarines clásicos, sino empezar a vivirla o a descubrir otros matices y otros sonidos que han implicado un reto para nosotros”, finaliza. 

La funciones  comenzarán con “Ofrendada”, videodanza realizada por Claudia Lavista cuando murió su padre.

Por José Pablo Espíndola

EEZ