Qué son las 'madres Beta' y por qué una crianza menos exigente puede beneficiar a los hijos: "Tenemos un concepto sobre ser una 'buena madre' que hay que revisar"
Madres helicópteros, madres tigre... parece que la crianza en los últimos años va siempre acompañada de algún calificativo como si la experiencia de la maternidad no fuera por sí sola revolucionaria y transformadora. La realidad es que las madres actuales están sometidas a un escrutinio y a una presión difícil de soportar, en gran parte por el escaparate que suponen las redes sociales, un espejo en el que se muestran retazos de vidas aparentemente ordenadas y perfectas, con horarios regulados, niños que obedecen y multitud de tareas y propuestas para hacerlo mejor...
En la era de la sobreinformación, las madres se sienten sobrepasadas por unas exigencias con respecto a sus hijos que las sumen en un agotamiento físico y mental muy difícil de gestionar, como ya ha indicado algún estudio. En este contexto emerge un nuevo paradigma, el de las 'madres Beta'. ¿En qué consiste?
Tenemos un concepto en la mente colectiva sobre lo que significa ser una 'buena madre' que hay que revisar
De las madres helicóptero a las 'madres Beta'
El fenómeno de los padres helicóptero ha sido ampliamente reseñado: progenitores que están siempre atentos y 'sobrevolando' cualquier cosa que tenga que ver con sus hijos, hasta el punto de desarrollar un control muy férreo sobre todo lo que tiene que ver con ellos. Supone involucrarse de forma total en la vida de los hijos, pero no solo en lo que necesitan, sino también en lo que no precisan, de modo que se les deja poco o ningún margen para explorar por sí solos las dificultades de la vida y buscar solucionas para enfrentarlas. Es como si los padres no fueran capaces de tolerar el malestar de sus hijos e intentasen evitárselos a toda costa.
Esto tiene unas consecuencias, no solo para el menor, que crece sin poder desarrollar todas sus potencialidades, como han advertido los expertos, y que suelen mostrar más síntomas de ansiedad, sino también sobe los padres, que se ven desbordados vital y emocionalmente ante el (imposible) objetivo de llegar a todo, con la consiguiente merma de la salud mental.
Es en este panorama cuando surge el concepto de 'madre Beta', una tendencia que está haciéndose visible, paradójicamente, en TikTok, con la que las madres muestran su rechazo a una crianza excesivamente controladora, en favor de una maternidad más relajada donde la imperfección y la sobreprotección se dejan a un lado.
De la madre perfecta a la madre "suficientemente buena"
Este posible cambio de tendencia, que ha sido objeto incluso de análisis en el Wall Street Journal , enlaza con una idea que no es nueva: la del pediatra y psiquiatra Donald Winnicott que en los años 60 defendió que la madre no debía intentar la perfección, sino únicamente "ser suficientemente buena". Esto implicaba que podía equivocarse, y que eso era bueno, en tanto que permitía que sus propios hijos aprendieran de un modelo 'más humano' donde el error era posible. Si los padres o la madre se equivocan y el niño es consciente de ello, también aprende a aceptar sus propios errores y esto le conduce a una flexibilidad vital que le será de mucha ayuda, como insistía el experto.
Ahora, el concepto de 'madres Beta' insiste en esta concepción: las madres siguen presentes, atienden a sus hijos de forma responsable y cercana, pero no los sobreprotegen, dejan un espacio para que sean ellos también los que aprendan a salir de los problemas, poniendo en marcha las potencialidades que muchas veces se ven aplastadas por una crianza que pretende controlarlo todo desde la perfección.
Apoyos, acompañamiento y culpa en la maternidad
Pero para que las madres opten por este tipo de maternidad más flexible y menos exigente con ellas mismas es necesario un cambio en su entorno. En este sentido, Noelia Extremera, psicóloga perinatal, docente y autora de Las emociones de mamá (Ed. Grijalbo), comenta cómo la exigencia extrema sigue existiendo en las madres recientes: "Tengo la sensación de que en los primeros momentos de maternidad sigue muy presente esa idea de que hay que informarse/formarse, llegando a puntos de cierta obsesión en algunos casos. Pero si entendemos los sistemas en los que habitamos la maternidad, podemos entender que las mujeres tengan esa necesidad", destaca.
"Si las madres contaran con apoyos sensibles, respetuosos e informados en su entorno, no tendrían la necesidad. El foco ha de ponerse en el por qué las madres sienten tanta necesidad de formarse para su experiencia materna. ¿Es desde la necesidad? ¿Es desde la curiosidad? Tengo la impresión de que esa tendencia a despojarse de la exigencia ocurre, en líneas generales, un poco más avanzada la experiencia materna", aclara con respecto a las 'madre Beta'.
¿Cómo podemos favorecer entonces una crianza que no resulte tan exigente para las madres? "Hace un tiempo escuché a Marta Sánchez Mena, psiquiatra perinatal, en una formación, explicando que lo primero es que las madres puedan estar suficientemente sanas. Lo que nos lleva al gran ejercicio de reflexión que tenemos que hacer para entender cómo se están sintiendo acompañadas y sostenidas las madres", señala la psicóloga perinatal. Y añade "Si las madres pueden sentirse suficientemente sanas, entonces también tendrán un escenario más facilitador que les permita integrar la idea de Winnicott sobre la madre suficientemente buena. Tenemos un concepto en la mente colectiva sobre lo que significa ser una 'buena madre' que revisar".
En ese concepto de maternidad y en cómo se perciben a sí mismo las mujeres, la culpa suele tener un lugar muy destacado. ¿Esa exigencia de perfección que lleva a sentirse culpables a tantas mujeres desaparecerá en algún momento en favor de las 'madres Beta'? "La idea de despojarse de la culpa al completo es complicado porque la culpa tiene un valor funcional imprescindible, lo que sí es necesario es que los niveles sean adaptativos. El sistema patriarcal que nos atraviesa favorece enormemente esa culpa y ese perfeccionismo disparado", aclara la especialista.
En este sentido, "sería interesantísimo que el contexto social tuviera el conocimiento de Winnicott precisamente para que las madres vivieran su maternidad en circunstancias favorecedoras. Como ya vemos, en el avance de las propias experiencias, cuando las madres sienten que tienen espacios, grupos o apoyos percibidos como sensibles, cuando se sienten reconocidas en su experiencia, entonces, las madres pueden ir despojándose de esa exigencia impostada en los cuidados", concluye.



