"¿Por qué Betancourt?", el bolichico al que Estados Unidos confía el crudo de Caracas

"¿Por qué Betancourt?", el bolichico al que Estados Unidos confía el crudo de Caracas

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La investigación del prestigioso medio ProPública, que ha accedido a 18 páginas del "acuerdo histórico" petrolero entre Estados Unidos y el Gobierno tutelado de Delcy Rodríguez, no sólo ha confirmado los puntos más peliagudos del pacto estrella de la Administración de Donald Trump. También ha profundizado en varias de las claves que atormentan a los venezolanos, en especial los motivos que llevaron a Washington a elegir a su principal intermediario pese a su currículum manchado por la corrupción.

"La primera pregunta en un nuevo Congreso de Estados Unidos será: ¿por qué Alejandro Betancourt?", cuestionó James Story, antiguo embajador en Caracas y diplomático clave en el desafío planteado por la primera Administración Trump contra Nicolás Maduro.

"Parece razonable celebrar una audiencia en el Congreso", insistió Story, para saber porqué el más famoso de los bolichicos (empresarios boliburgueses muy jóvenes que se hicieron ricos gracias a sus negocios sucios con Hugo Chávez) se ha visto tan beneficiado de nuevo con un acuerdo multimillonario, que según lo avanzado por ProPública garantiza a Estados Unidos, más allá de quién gobierne en Washington o Caracas, acceso privilegiado y descuentos sobre el petróleo venezolano durante medio siglo.

Y lo que es más llamativo, y ha multiplicado las suspicacias en el país sudamericano: no se incluyen en lo redactado compromisos explícitos para asegurar los 200.000 millones de dólares en regalías e impuestos, la contrapartida estadounidense.

Sin embargo, para Betancourt no se trata, ni mucho menos, de un salto sin paracaídas, ya que el acuerdo petrolero esconde blindajes durante al menos 15 años tanto para el dueño de North American Blue Energy Partners (NABEP), segunda empresa petrolera privada más grande de Venezuela en 2026, como para los otros inversionistas.

Todo son ventajas para uno de los cómplices del desfalco al que fue sometido el sistema eléctrico nacional, que gastó cifras millonarias en la compra de termoeléctricas que nunca funcionaron. Todavía hoy los venezolanos se manifiestan contra los apagones eléctricos constantes que se sufren en el país con mayores reservas de petróleo del planeta.

El documento descubierto por ProPública confirma que Washington se hará con una participación del 35% de NABEP a través de una sociedad matriz en Barbados. Estados Unidos tendría derecho a adquirir el 20% de la producción petrolera de la empresa de Betancourt a 30 dólares por barril, un precio que ni en la tienda virtual china de Temu es tan barato, menos de una tercera parte del actual.

La dimensión del negocio es enorme: Betancourt controlará 17 pozos de crudo y el 21% de las reservas de petróleo. Y buscará más inversiones con la salvaguarda de que, al tratarse de un acuerdo con el Pentágono, este se convierte en motivo de seguridad nacional.

"Betancourt es un tipo sumamente conveniente para los americanos. Su empresa tiene relaciones en el terreno, se maneja en las tramas corruptas del régimen y además les permite crear un vehículo para aumentar la inversión que no ha llegado", desvela a EL MUNDO el historiador venezolano César Báez, exiliado en Washington.

Para buena parte de los venezolanos, el regreso de Betancourt ha sido toda una sorpresa: no sólo estaba marcado por la corrupción en algo que les afecta todos los días, sino que también había enfadado a la dictadura de Maduro por su acercamiento con la presidencia encargada de Juan Guaidó, lo que provocó su exilio en España, donde pasó a ocupar espacios en las revistas de los famosos, gracias al impacto de su marca de gafas de sol Hawkers y otros menesteres sociales.

"La irrupción de NABEP venía cocinándose desde antes de la captura de Maduro. Para la política doméstica estadounidense, no interesada en el discurso de democracia y derechos humanos, lo de Venezuela necesitaba una explicación transaccional. Eso de que Estados Unidos viene por el petróleo no es del todo falso. Pero Venezuela no está produciendo, está en mínimos históricos. Para recuperar la producción necesita inversiones de miles de millones de dólares. Ese dinero no lo va a poner el Gobierno estadounidense, lo deberían poner las petroleras", explica Báez a este periódico.

Pero las grandes petroleras son escépticas por la falta de garantías que ofrece el protectorado estadounidense sobre la revolución bolivariana. "Y ahí NABEP salió a flote. Echaron a Harry Sargeant [el amigo de Trump], que tenía una participación minoritaria en NABEP. Con el control asegurado, Betancourt pasó de ser un enlace de Estados Unidos con algunos sectores del régimen a ser parte de la operación para generar una garantía de inversión", subraya el historiador.

Para el régimen de los hermanos Rodríguez no hay polémica por ningún lado. "La verdad y la realidad es que Venezuela, a través de su Ejecutivo nacional y en apego estricto a su Constitución, administra los recursos [por la venta de petróleo]", aseguró Jorge Rodríguez al acabar el tercer ciclo de negociaciones con la oposición elegida por Washington.

Tanto lo que suceda en torno al acuerdo como las decisiones del Palacio de Miraflores cuentan con nuevos hinchas en medios, redes sociales y movimientos políticos, otra de las características que definió al predecesor de Betancourt: el famoso testaferro de Maduro, Alex Saab, encarcelado hoy en Estados Unidos tras haber disfrutado, y mucho, de las glorias revolucionarias.