OEA responde al cierre electoral en Nicaragua
El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a una reunión extraordinaria de cancilleres para examinar la situación de Nicaragua, un paso que interrumpe la rutina de los últimos años, cuando decenas de sesiones sobre ese país terminaron en comunicados de condena sin efectos prácticos.
Brasil votó en contra y México se abstuvo en caso Nicaragua
La diferencia es de instrumento. Una reunión de cancilleres puede desembocar en la ruptura o la degradación de nexos diplomáticos y en presión económica; el Consejo Permanente solo emite declaraciones.
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La vía de la expulsión, en cambio, está cerrada: el gobierno de Daniel Ortega y Rosario Murillo retiró a Nicaragua del foro en noviembre de 2023, a diferencia de lo ocurrido con Cuba en 1962.
La convocatoria, impulsada por Estados Unidos, se aprobó con 29 votos a favor, uno en contra de Brasil y la abstención de México. El 5 de agosto, una propuesta equivalente no había reunido los apoyos necesarios.
La cita aún no tiene fecha. "La repetición de condenas sin una acción institucional significativa enseña a Murillo y Ortega que pueden simplemente esperar a que nos cansemos", dijo Michael Kozak, responsable de la oficina para América Latina del Departamento de Estado.
El movimiento ocurre semanas antes de que el Congreso nicaragüense, controlado por los copresidentes, apruebe una reforma constitucional que excluye a los opositores de los comicios y fija un mandato presidencial de siete años renovables.
Brasil objetó el rumbo. "Todos estamos a favor de los derechos humanos, pero no queremos que el medicamento mate al paciente", advirtió su embajador, Benoni Belli, en alusión a eventuales sanciones.
Ortega, de 80 años, gobierna desde 2007 y consolidó su control tras la represión de las protestas de 2018, que dejó unos 350 muertos. En 2021 encarceló y desterró a los candidatos con opción de vencerlo. La oposición en el exilio sostiene que la reforma prepara la sucesión familiar.