Anida la paranoia en Morena

Anida la paranoia en Morena

Sembró el gobierno de Donald Trump no sólo la sospecha sobre políticos de Morena presuntamente ligados con grupos del narcotráfico, sino también la inquina entre los propios miembros del partido en el poder.

Las solicitudes de extradición contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha; el senador Enrique Inzunza; y otras ocho personas, además de la cancelación de visas a prominentes militantes —andy López, el más reciente— han creado un caldo de cultivo que, de no frenarse, podría derivar en una guerra fratricida morenista.

Hacia afuera, las acciones de Washington fortalecen la narrativa de los sectores de oposición y contrarios a Morena, sobre nexos de sus afiliados con el crimen organizado, aunado al presunto uso de dinero y recursos ilícitos en campañas políticas.

Percepción difícil de revertir, pese a las campañas que se han emprendido en ese sentido desde la dirigencia, a cargo de Ariadna Montiel, e incluso desde la Presidencia de la República.  

Hacia adentro del partido, las acusaciones y cancelación de visas refuerzan la convicción de que en sus filias pululan los traidores, topos y chivatones.

El ala dura del morenismo, por ejemplo, busca detectar a soplones que estarían aportando información —cierta o inventada— a la Casa Blanca y sus agencias,

con la idea de hacer avanzar sus agendas personales de cara al 2027… y hasta el 2030.

Intentan proyectar un ánimo de unidad “inquebrantable”, siguiendo la línea marcada desde la dirigencia de Montiel y presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández, pero bajo la mesa cruzan nombres de posibles delatores, para cerrarles el paso y, en su momento, ajustar cuentas.

Tienen nombres de los evidentes. Es el caso del exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa, Gerardo Mérida Sánchez, quien el 11 de mayo pasado se entregó a las autoridades estadounidenses y apenas el lunes pasado dejó el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, presumiblemente por haberse convertido en testigo protegido.

Sobre otros personajes hacen conjeturas. Más aún cuando The New York Times publicó a finales de junio que  “al menos una decena de funcionarios” mexicanos, “entre ellos gobernadores y miembros del Congreso” son informantes de EU.

La paranoia sospechosista en Morena está germinando tan rápidamente que, aún sin tener pruebas, señalan directamente a personajes incluso del Gabinete presidencial. Como al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, a quien ven con mucho recelo por sus frecuentes visitas a EU, con el pretexto de las rondas de diálogo del T-MEC.

Y es que algunos viajes los realiza sin avisar a Presidencia, y sin que se sepa a ciencia cierta a qué va. Además, recuerdan que quiere ser Presidente y cuando contendió por la candidatura en 2024 se lanzó con todo contra la actual presidentA Sheinbaum.  

O el ex embajador en EU Esteban Moctezuma, a quien no pueden ver más que como alguien cercano al empresario Ricardo Salinas Pliego, activo opositor a la cuatroté.

Lo peor es que se está imponiendo entre el morenismo la idea de que todos, sin excepción, son sospechosos de estar colaborando con el imperio al que en el discurso reclaman respeto a la soberanía nacional y no injerencia.

POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN 

COLABORADOR

RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM.MX   

@R_SANCHEZP

MAAZ