China cambia el foco de sus robots humanoides: del espectáculo al trabajo
En Pekín, los robots todavía bailan, boxean y juegan al ping-pong para atraer las miradas. Pero el verdadero desafío ya no está en el espectáculo, sino en conseguir que doblen una camisa, manipulen objetos o trabajen de forma fiable en una fábrica.
Ese cambio de prioridades marca la Conferencia Mundial de Robots 2026, inaugurada este miércoles en la capital china. La industria robótica del país busca demostrar que sus máquinas pueden dar el salto de las exhibiciones llamativas a tareas concretas en fábricas, comercios y hogares.
Durante los cinco días del evento, los organizadores aseguran que se exhibirán alrededor de 3.000 productos. Más de 300 empresas participan en una cita en la que abundan las máquinas que clasifican y trasladan paquetes, embolsan productos, doblan ropa o recogen basura. A pesar del nombre de la conferencia, no había señales de que otros países estuvieran exponiendo.
Robots humanoides, más allá del espectáculo
El espectáculo, sin embargo, sigue funcionando como escaparate. Unitree, uno de los principales fabricantes de robots humanoides de China, fue una de las grandes atracciones de la jornada. Mientras sus máquinas captaban la atención del público, la compañía protagonizaba otro acontecimiento a varios kilómetros de Pekín. Su debut bursátil en Shanghái hizo que sus acciones alcanzaran casi seis veces su precio inicial, reflejo del creciente entusiasmo de los inversores por el sector.
Ese entusiasmo convive con las dificultades para convertir las demostraciones en productos capaces de trabajar a gran escala. La propia Unitree ha advertido que la comercialización masiva podría demorarse porque las manos robóticas todavía no tienen suficiente precisión ni resistencia.
Precisamente las manos se han convertido en uno de los principales retos de la industria. Numerosos estands exhiben dedos, pulgares, ganchos y pinzas diseñados para agarrar objetos, pulsar botones y manipular piezas de diferentes formas y texturas. El objetivo es alcanzar la precisión necesaria para que los humanoides puedan desenvolverse de forma fiable en entornos de trabajo.
De la exhibición a las fábricas
Aun con esas limitaciones, las compañías buscan demostrar que algunas aplicaciones ya empiezan a salir del terreno experimental. UBTECH llevó a la conferencia varios modelos industriales que trasladaban componentes como podrían hacerlo en una planta de producción. Robotera presentó un torso de robot humanoide destinado a clasificar paquetes y DexForce exhibió máquinas capaces de empaquetar teléfonos móviles en cajas.
La logística aparece, por ahora, como uno de los ámbitos más avanzados. Leju, fabricante de humanoides industriales, aseguró que sus robots ya se utilizan en fábricas europeas y plantas automovilísticas chinas para mover cajas y cargar pequeños componentes. Según la compañía, esas máquinas han alcanzado un nivel de eficiencia equivalente al de un trabajador humano.
Las posibles aplicaciones, no obstante, van más allá de las fábricas. UBTECH mostró robots educativos capaces de impartir clases de inglés y supervisar exámenes en centros universitarios. Entre los modelos que más atención despertaron también había humanoides con rostros de apariencia realista, promocionados para ofrecer atención emocional.
Jiao Jichao, vicepresidente de UBTECH Robotics, afirmó que uno de esos humanoides puede hablar, realizar diversas expresiones faciales, girar el cuello y mover las manos. Además, está disponible para compradores particulares por 168.000 yuanes, más de 24.000 dólares.
El reto de hacerlos trabajar
Pero las demostraciones de la feria también dejan al descubierto la distancia que todavía separa esas posibilidades de un funcionamiento cotidiano fiable. En un estand que imitaba un supermercado, un robot conseguía introducir productos en una bolsa de plástico, pero tenía dificultades para cerrarla. En otro, varias máquinas retiraban residuos de mesas y los llevaban hasta una papelera, aunque no siempre lograban agarrarlos o depositarlos correctamente.
Incluso una tarea doméstica aparentemente sencilla puede convertirse en un obstáculo. En uno de los estands, un robot asistente equipado con brazos y manos mecánicos intentó doblar una camisa. Después de varios minutos, no lo consiguió.
Por eso, pese a unas demostraciones cada vez más sofisticadas, muchos humanoides siguen resultando más convincentes como artistas que como trabajadores. Su adopción a gran escala fuera de proyectos piloto continúa siendo limitada. Un analista citado por Reuters calcula incluso que entre el 50 % y el 70 % de los humanoides fabricados este año podrían acabar en "fábricas de datos", utilizados para recopilar información de entrenamiento en lugar de realizar trabajos productivos para clientes.
China apuesta por los usos reales
El impulso al sector también se desarrolla en medio de una creciente rivalidad tecnológica con Estados Unidos. Semanas antes de la conferencia, la Comisión Federal de Comunicaciones estadounidense anunció la prohibición de importar nuevos robots humanoides y convertidores de potencia fabricados en el extranjero, alegando riesgos para la seguridad nacional, en una medida dirigida contra China. La restricción también abarca los robots cuadrúpedos, conocidos como perros robot. La agencia sostuvo que estas tecnologías avanzadas podrían plantear riesgos de ciberseguridad y para la seguridad nacional.
Frente a las dificultades técnicas y las tensiones externas, Pekín quiere acelerar el salto hacia los usos reales. China incluyó en 2024 a los humanoides entre sus "industrias del futuro", y el viceministro de Industria Xin Guobin anunció que el Gobierno orientará el desarrollo del sector hacia los "usos prácticos". Está previsto realizar pruebas en escenarios reales que incluyen la agricultura, la sanidad, el cuidado de mayores y las emergencias.
El desafío para la industria china ya no consiste solo en conseguir que un robot baile, boxee o atraiga a una multitud. Ahora debe demostrar que puede hacer algo bastante menos espectacular, pero mucho más difícil, trabajar.
FEW (AP, Reuters, EFE)