Mujeres, buscan ganar terreno plantas de producción
En México, de acuerdo con la Encuesta Anual de la Industria Manufacturera (EAIM) presentada en diciembre de 2025, 36.5% del personal ocupado en esta industria es femenino, por lo que la presencia masculina continúa permeando en este sector con un 63.5%.
A nivel nacional, la industria de la manufactura es una de las más importantes para la economía del país, pues de acuerdo con el INEGI y con la secretaría de Economía, aporta un 20% del Producto Interno Bruto (PIB), aproximadamente.
En este contexto, de acuerdo con la EAIM, en 2024, el subsector con mayor participación en el valor de los productos elaborados en el sector de industrial manufactureras fue Fabricación de equipo de transporte con un 32.6%, al que le siguieron Industria alimentaria con un 16.4% e Industria química con un 8.3%.
Sin embargo, al igual que en el panorama general, en los subsectores, la participación femenina no supera el 40%, ni siquiera en los cargos de liderazgo, en donde ellas representan un 35.5% en estas áreas en las plantas de producción.
Asimismo, su participación se concentra en los subsectores relacionados a la fabricación de productos textiles y de prendas de vestir, en las que concentran el 62% y 57%, respectivamente.
En este sentido, de acuerdo con la EAIM, en 2022 y 2023, el porcentaje de participación laboral en esta industria no presentó ningún aumento ni disminución; para 2024, la participación femenina aumentó .2 puntos porcentuales y para 2025 esta cifra se mantuvo; por su parte, la participación masculina, presentó un descenso mostró un descenso de .2 puntos porcentuales de 2023 a 2024 al pasar de 63.7% a 63.5%, cifra que se mantuvo para 2025.
Además, de acuerdo con el índice de Desarrollo Industrial 2025 de FINSA, en este sector, la mayor participación económica de las mujeres se registró en la Ciudad de México con un 47 por ciento (el nivel de participación más alto del país); a este le siguieron entidades como Colima, Querétaro, Hidalgo y Morelos.
En lo que se refiere a los obstáculos para incrementar la participación femenina en este sector, principalmente está la elección de carreras relacionadas con la Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés), ya que, de acuerdo con datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en México, solo una de cada tres estudiantes en estas áreas es mujer.
El trabajo de cuidado es otro de los retos a los que se enfrentan las mujeres en el país, ya que, las mexicanas realizan tres de cada cuatro labores de cuidado no remunerado, destinando más del doble de tiempo que los hombres a estas tareas, lo que se traduce en 19 millones de mujeres fuera del mercado laboral.
Sin embargo, ante este panorama, hablar de inclusión femenina en la industria de la manufactura, no es solo hablar de inclusión y equidad, sino también de competitividad industrial, ya que, de acuerdo con el informe “Industria de manufactura: potenciar el talento femenino para promover la inclusión y la estrategia”, incluir a más mujeres en este sector, favorece el desarrollo de equipos más colaborativos.
Asimismo, tiene un impacto en términos organizacionales como la consolidación de equipos de alto rendimiento, desarrolló de redes y relaciones estratégicas dentro del sector, y vinculación directa de sus acciones con resultados financieros.
Además, se ha observado una mayor participación femenina en áreas emergentes como sostenibilidad y gobierno corporativo, así como inteligencia artificial y automatización.
En este sentido, para fortalecer la presencia femenina en el sector de la manufactura, se propone que las organizaciones implementen esquemas de trabajo que contemplen las distintas etapas de vida de las mujeres, tengan programas de mentoría y patrocinio ejecutivo, tengan capacitación técnica continua en áreas estratégicas, implementen mecanismos transparentes de evaluación y promoción, e implementen una cultura operativa orientada a la equidad y el reconocimiento del desempeño.
En conclusión, implementar a más mujeres en la industria de la manufactura no solo se trata de un tema social y de género, sino de fortalecer capacidades digitales, liderazgo en crisis, desempeño financiero y cohesión organizacional.
También, integrar talento femenino en todos los niveles de la manufactura amplía el capital humano disponible, mejora la resiliencia del ecosistema productivo y la competitividad industrial, de acuerdo con los datos recabados.
PAL