Mitsubishi Motors de México, en desacato de dos jueces
OJO CON LO que está pasando en Mitsubishi Motors de México, la filial de la japonesa Mitsubishi Motors Corporation que dirige en el país un equipo que se metió sólo en un problema judicial que ya escaló hasta Tokio. La historia arranca en diciembre de 2025. La armadora renovó por escrito y hasta diciembre de 2028 un contrato de distribución de uno de sus distribuidores grandes e importantes del Bajío y Michoacán.
Hablamos de FAME, de Francisco Medina, con décadas en el negocio y varias marcas en su portafolio. En ese mismo convenio Mitsubishi declaró que el distribuidor no tenía incumplimiento alguno.

Pero cinco meses después le notificó, con fedatario, que le terminaba el contrato “de pleno derecho” por un supuesto incumplimiento de capital social. El mismo capital que acababa de certificar como cumplido.
Lo grave no es la contradicción, sino lo que vino después. Para cuando Mitsubishi mandó esas cartas, ya había un juez de la CDMX conociendo del asunto y ya existían medidas cautelares, confirmadas por la Novena Sala Civil del Tribunal Superior
de Justicia.
El tribunal le ordenaba mantener las agencias operando con normalidad y abstenerse de cualquier acto de terminación. La armadora las conocía, pero aún así terminó el contrato.

La empresa que dirige aquí Ah-kin Vázquez mandó un comunicado a toda su red de distribuidores diciendo que FAME ya no era distribuidor autorizado, y les pidió no venderles inventario.
No contenta, avisó a la Procuraduría de Protección al Consumidor (Profeco), de Iván Escalante, y luego se fue a un juzgado federal a pedir que le convalidaran la terminación que el juez local le tenía prohibida.

Con una pena convencional de un millón de pesos diarios de por medio, para que se entienda el tamaño de la apuesta. Pero a Mitsubishi le ha ido mal.
El juez federal le negó la medida cautelar que pidió para que Medina dejara de usar la marca. Y en agosto un segundo juez civil de la capital le dictó 13 medidas cautelares más.
Entre ellas, la orden de emitir un nuevo comunicado a su propia red rectificando el anterior, la de informarle a la Profeco que las agencias siguen operando y la prohibición de redireccionar clientes hacia otros distribuidores.
También ordenó la retención de sus cuentas bancarias hasta por 44.7 millones de pesos para garantizar los daños, medida que hoy se disputa en segunda instancia.
En ese auto, el juez dejó escrito, con todas sus letras, que no le pasaba desapercibido que Mitsubishi emitió las cartas de terminación después de decretadas y notificadas las primeras cautelares.
Cualquiera pensaría que con dos jueces encima la armadora que preside globalmente Takao Kato se detendría.

No: el 22 de septiembre su propio Centro de Relación con Clientes le respondió por escrito a una consumidora que la agencia “se ha independizado de la red” y que los automóviles y refacciones que ahí compre ya no tienen respaldo ni garantía de Mitsubishi.
Un día antes, la marca había plantado un espectacular con la leyenda “Seguimos atendiéndote” y su número de atención justo enfrente de la agencia del distribuidor, en una de sus plazas de Michoacán.
Es decir, capturar al cliente en la puerta y rematarlo en el call center.
Fue exactamente lo que dos tribunales le prohibieron.
El litigio lo lleva Cervantes Díaz Abogados, la firma de Luis Alfonso Cervantes Castillo, que ya presentó incidentes de incumplimiento con denuncia de desacato en ambos juzgados.

LA OPERACIÓN QUE pondrá fin a más de dos décadas de Telefónica México como operador independiente ya cuenta con luz verde regulatoria. La Comisión Nacional Antimonopolio (CNA), que lleva Andrea Marván, autorizó a OXIO concretar la adquisición de la filial mexicana de la compañía española, una transacción valuada en 450 millones de dólares. Con el visto bueno en mano, la autorización tendrá una vigencia de seis meses para cerrar la operación. La empresa fundada por Nicolas Girard busca consolidarse como uno de los jugadores más relevantes del mercado móvil mexicano, con una base cercana a 20 millones de clientes. La compra forma parte del proceso de reordenamiento internacional emprendido por Telefónica, que desde hace años evaluaba alternativas para su negocio en México. La integración marcará uno de los movimientos más relevantes del sector de telecomunicaciones en el país durante 2026.

EN VOLKSWAGEN MÉXICO, que dirige Holger Nestler, ya empezaron a verse los efectos de una decisión que venía cocinándose desde hace meses: el cierre de un turno en la línea Jetta-Tiguan. La planta de Puebla redujo su producción 23% durante septiembre y confirmó que el ajuste operativo no fue menor para una de las armadoras más importantes del país. La salida de más de 600 trabajadores sindicalizados y los retiros anticipados forman parte de una estrategia para adecuar la capacidad instalada a las condiciones actuales del mercado. Jetta y Tiguan resintieron el recorte, mientras Taos logró compensar parcialmente la caída. Aunque el balance anual también muestra números en terreno negativo, la fábrica conserva crecimiento en el acumulado de 2026. Volkswagen busca eficiencia antes que volumen. Y eso apenas comienza a reflejarse en Puebla.

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL abrió para México una ventana que pocas veces se presenta y que, de acuerdo con José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, podría traducirse en una nueva ola de inversiones en centros de datos a lo largo de la frontera norte. La apuesta es aprovechar la energía disponible en Texas y el gas de bajo costo para convertir al país en un polo estratégico para la infraestructura digital que demandan los modelos de IA. El planteamiento cobra relevancia, porque existen fondos de inversión listos para financiar proyectos de esta naturaleza. Pero el verdadero desafío va mucho más allá de albergar servidores. México sigue dependiendo de componentes importados desde Asia, particularmente de Taiwán, lo que limita la generación de valor agregado. Medina Mora advierte que la oportunidad está en desarrollar proveedores locales y fortalecer la industria de semiconductores.
LA ALERTA ENCENDIDA esta semana sobre una reducción en el flujo de gas natural desde Estados Unidos volvió a exhibir la elevada dependencia energética de México. La filial de Kinder Morgan, Tennessee Gas Pipeline, declaró fuerza mayor tras detectar un problema en trabajos de mantenimiento en un ducto de Texas, situación que obligó a bajar los envíos hacia territorio mexicano. La afectación alcanzó los puntos de entrega de Río Bravo y del Centro Nacional de Control de Gas Natural (Cenegas), claves para el abastecimiento nacional.

Aunque el incidente fue resuelto en cuestión de días y las operaciones comenzaron a normalizarse, el episodio provocó una reducción cercana a 20% en el suministro habitual proveniente de Estados Unidos. Desde Cenagas, que dirige Cuitláhuac García, se aseguró que el sistema respondió sin mayores contratiempos y que el país cuenta con capacidad para enfrentar contingencias de corto plazo. El incidente vuelve a mostrar la vulnerabilidad estructural de una economía que importa la mayor parte del gas que consume.
POR DARÍO CELIS ESTRADA
COLABORADOR
@DARIOCELISE
MAAZ