Migra siempre conlleva una pérdida: Kiran Desai

Migra siempre conlleva una pérdida: Kiran Desai

Para un inmigrante como Kiran Desai (Nueva Delhi, 1971) hablar de la casa siempre implica hablar de algo que se esfuma. “Como inmigrante aprendes que el sentido de identidad es tan mutable que puedes crear una nueva versión de ti mismo una y otra vez, la idea de hogar conlleva siempre su pérdida, como inmigrante te vuelves muy consciente de que en la noción de hogar está implícita su pérdida”, dice.

La escritora ha configurado su visión del mundo saltando de una nación a otra: los primeros años en la India, después Inglaterra, luego Estados Unidos, aunque en los últimos años podría sumar a México, donde ha pasado largas temporadas con su madre, la también escritora Anita Desai, escapando del frío invernal del norte para escribir.  

Aprendida la lección de ser inmigrante, agrega, “no hay vuelta atrás a una versión única, no sé si realmente se puede volver a casa”. A donde sí ha vuelto es a México, para participar en el Hay Festival. En Querétaro aprovecha para hablar de su nueva novela “La soledad de Sonia y Sunny” (Salamandra, 2026) y de los temas que  atraviesan sus libros: la migración, siempre el movimiento de las personas; la identidad; el racismo; la melancólica sensación de sentirse solo; pero también el amor, el arte, la literatura.

Escribir esa novela de más de 700 páginas ha significado para Desai una especie de fuga que la borró completamente, desde su segundo libro, “El legado de la pérdida” (Salamandra), con el que hace 20 años se convirtió en la escritora más joven, apenas 34 años, en levantarse con el Premio Man Booker 2006. “Quise desprenderme por completo de la autoconciencia, creo que todo lo que los artistas desean es fundirse con su obra y yo me entregué de lleno. Durante 20 años viví inmersa en este libro, no lo veía simplemente como un libro, sino que consideraba la escritura como mi propia vida”.

“Me levantaba y me sentaba en mi escritorio, escribía miles de historias explorando el tema de la soledad —como si fuera agua que cambia de forma y se transforma—. Sin embargo, llegó un momento en que comprendí que debía darle forma de libro. Coincido en que 20 años es mucho tiempo, pero fueron años muy felices”. La novela cuenta la historia de dos jóvenes cuyos destinos se cruzan y separan a lo largo de continentes y años: una epopeya de amor y familia, entre la India y América, la tradición y la modernidad.

En “El legado…”, el personaje Biju es indocumentado y explotado. Cuando Desai llegó a Nueva York pensó: “Todo el mundo se está mezclando en las cocinas de los sótanos. En ese entorno, personas que nunca antes se habían visto se encuentran por primera vez: un indio conoce a un mexicano, a un guatemalteco, a alguien de Zanzíbar o de África. En esa realidad laboral de los indocumentados, la gente se conoce por primera vez, es algo muy interesante: esas primeras conversaciones, ese primer entendimiento que surge… quería captar eso”.

En “La soledad…”, las cosas han cambiado, sus protagonistas son profesionales, han viajado a EU como símbolo de estatus familiar, pero aún así enfrentan a diario esos microrracismos que acechan al inmigrante. “Cuando conoces muy bien a personas de otro país y convives estrechamente con ellas, a veces los estereotipos racistas se refuerzan. Pero lo interesante es que, si bien en el mundo occidental siempre hablamos de razas, lo cual es un problema enorme, el racismo en el mundo no occidental es también un tema fascinante”.

“Por ejemplo, en la India, los indios son muy racistas —algo sobre lo que para mí era muy importante escribir—, increíblemente racistas. Resulta muy interesante observar cómo hablan de las personas de África o de otros asiáticos, analizar toda esa jerarquía racial en los países no occidentales y ver qué es lo que realmente dicen unos de otros en esas regiones, es algo que a veces olvidamos porque estamos demasiado centrados en lo que dicen los blancos sobre las personas de piel morena o negra”, piensa.

Algo de todo eso debió reflexionar la autora en México, donde completó algunas páginas de su nuevo libro. “Mis amigos, que ahora están en San Miguel (de Allende), me decían: ‘Tienes que terminar ya, tienes que salir a almorzar’. Pero yo seguía trabajando, en silencio. México me ha regalado este paraíso de soledad; me ha permitido trabajar en un país rebosante de vida. Abres la ventana y percibes una sensación de historia antigua, similar a la de la India. Sientes cómo entra la vida. No estás aislado de la misma manera que en el mundo occidental, se percibe como un lugar creativamente rico, aunque estés trabajando en soledad”.

La misma sensación de sentirse en casa la vivió su madre, aquí pudieron establecer largas conversaciones: “Veníamos cada invierno solo para escribir. Mi madre estudió mucho español, con el tiempo llegó a leer “Pedro Páramo” en el idioma original, yo también estudié, pero no demasiado, lo olvidé todo, pero venía, me sentaba y trabajaba a solas”.

Aquí, recuerda, "hablamos de cuestiones como el racismo y el colonialismo, temas que a veces no se pueden tratar de la misma forma en Estados Unidos. A mi madre le interesaba el tema, escribió un libro titulado “Rosarita” (2025), ambientado en México, que trata sobre una mujer india que llega a este país. Creo que a ambas nos interesa ese diálogo que durante tanto tiempo ha oscilado entre la India, Gran Bretaña y Estados Unidos”.

Pero para hablar de los temas que siempre le han interesado no fue suficientemente México, entonces Desai recurrió al amor en su último libro. "Me pareció que una historia de amor —larga y no resuelta— era un buen prisma para examinar todas estas cuestiones; para verlas desde el lado opuesto a la pérdida: el anhelo de amor como una especie de hogar, el intento de encontrar un hogar en otra persona...
O, al menos, si no en un lugar físico, sí en un sentido de identidad más amplio, en la idea de quién eres a través de otra persona".

"Pero lo principal sobre lo que quería escribir —y por eso este libro es una historia de amor, aunque no pertenezca al género romántico— es que, en lugar de hablar de cómo el amor supera todas las divisiones (los problemas raciales, religiosos, las brechas nacionales o políticas), quería hablar de cómo todas esas divisiones influyen realmente en las historias de amor", concluye.

ELEMENTOS

  • -Kiran Desai es parte de la generación que renovó las letras indias en inglés.
  • -Su madre, Anita Desai, de 88 años, también fue finalista del Booker en tres ocasiones.
  • -Para Kiran es una de sus escritoras favoritas y es la primera persona que siempre lee sus libros.
  • -A México viajaron juntas sobre todo a Oaxaca, las playas de Colima y Jalisco y San Miguel de Allende. 

PAL