Mayton Perea y su llegada a la UFC: “Estoy viviendo un sueño que hasta ahora no me lo creo”

Mayton Perea y su llegada a la UFC: “Estoy viviendo un sueño que hasta ahora no me lo creo”

El 15 de septiembre de 2026 quedará grabado como una fecha histórica y de mucha alegría para el peleador ecuatoriano Mayton Perea, puesto que en aquella fecha logró el sueño de obtener un contrato con la UFC (Ultimate Fighting Championship).

Esa noche, el tricolor se enfrentó al estadounidense Zevan Hunt en el Dana White’s Contender Series, un rival al que derrotó en solo 45 segundos, lo que provocó el estallido de júbilo del nacido en Imbabura.

Perea no oculta su alegría por cumplir un sueño que se planteó desde temprana edad, a pesar de que en un inicio su familia no estuvo de acuerdo con que practicara una disciplina como las artes marciales mixtas.

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En una entrevista con EL UNIVERSO, Perea habla de los objetivos planteados para el futuro, así como de cómo se dio el proceso de preparación para poder pelear por la firma del contrato. Dice que no le gusta el fútbol y que admira otros deportes como el rugby y el fútbol americano.

¿En qué momento de su vida se planteó practicar las artes marciales mixtas para cumplir el sueño de alcanzar la UFC?

Toda mi vida ha sido practicar deporte; desde muy pequeño siempre me ha encantado competir. No tenía planteado como tal llegar a la UFC; lo hacía por hobby, porque estaba muy apasionado por el deporte. Me encantaba la lucha olímpica y cómo me sentía cuando iba a entrenar. En un punto de mi vida, el hobby se convirtió en mi profesión y hoy estoy viviendo un sueño.

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¿Quién lo impulsó para dar inicio a su carrera?

Mi hermano mayor, Marcos. Él siempre practicaba deportes, era muy bueno en todo lo que hacía. Practicaba artes marciales, le gustaba trotar, hacer de todo; y cuando competía en cualquier deporte —atletismo, boxeo—, ganaba.

Él se retiró de las artes marciales y me dijo: “Si yo era bueno, tú también”. Y me hizo incursionar en el mundo de las artes marciales. Para ese momento, también conocí a mi primer entrenador de lucha olímpica y de artes marciales. Entonces, en ese momento incursioné en el mundo del deporte, lo seguí una vez que lo conocí y nunca paré. Esas dos personas influyeron en que yo haga artes marciales hoy en día.

Cuando inició con sus primeros entrenamientos, ¿sintió algo de preocupación o temor por ser una disciplina de contacto?

No tenía miedo. Yo hacía locuras, me peleaba con quien sea y, hoy en día, sí me da miedo. Hoy en día ya me cuido más; es como que uno dice «me subo a pelear» y tienes ese pavor. Cuando eres niño creo que no, uno disfrutaba más. Hoy en día lo hago porque amo a mi familia, porque quiero una vida mejor para todos, entonces soy mucho más profesional.

¿Su familia se opuso a esta práctica deportiva?

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Mi madre odiaba que yo entrenara lucha olímpica o que hiciera cualquier deporte de contacto. Siempre era de las personas que me decían: “Odio que hagas eso”, y peleábamos mucho. El único que siempre me apoyó y decía “tienes talento y futuro” era mi hermano mayor, Marcos. Él está conmigo.

En este momento a mi mamá ya le gusta, ya ve mis peleas y está muy contenta y orgullosa. Pero antes tuve problemas con mi familia y me fui de la casa a los 14 años a una residencia deportiva porque en la casa no me apoyaban. Quería ser deportista y me fui para cumplir un sueño.

¿Qué sintió en el momento en que le comunicaron que existía la oportunidad de buscar un contrato con la UFC?

Mis mánagers me llamaron para un campamento y me dijeron: «Ya no tienes que hacer más peleas fuera de las regionales, UFC quiere que pelees por un contrato en el Contender». Y fue algo increíble; hasta ahora no me lo creo. Mi vida cambió, todo ha sido diferente.

No sabría cómo explicar lo maravilloso que es cumplir un sueño. Un día me decía: “Quiero estar en UFC” y todos los días lo manifestaba. Y ahora, ¿qué pasa cuando cumples tu sueño? ¿Qué pasa cuando tu vida cambia? Entonces, hoy creo que debo tener nuevos objetivos en la vida.

¿Sintió ansiedad porque llegara el día de ir por la UFC?

Lo que sentí es felicidad. Desde que recibí esa llamada, todo ha sido felicidad, mucho mejor para mi familia, al pasar de tener necesidad, de decir “necesito dinero para una competencia, para hacer una dieta, para pagarla...“.

Después de esa llamada, mi vida cambió; nunca sentí ansiedad, nunca sentí tristeza. Hubo momentos donde sí sentí la presión de que iba a representar a Ecuador en una liga importante de MMA contra un invicto. En la última semana (previo a la pelea) sentí eso, pero después me sentí muy tranquilo. Sabía que iba a ganar.

¿Qué le dijo su entrenador antes de salir al combate?

Me dijo que tengo que tener una mente muy fuerte, que no puedo quebrarme, que tengo que ser mentalmente indestructible. Entonces eso es lo que hicimos: creer que somos mejores y demostrar por qué somos mejores.

Al momento en que lo declaran ganador, ¿qué se le vino a la mente?

Que cumplí mi sueño. Tal vez en las cámaras no se escucha, pero yo le hablo a las cámaras y empiezo a saltar. Ahí era cuando le decía: “Amor, lo logramos, amor” (a su esposa, Angie Ramírez), “lo logramos”. ¿Es algo increíble, no?

Y cuando le mostraron su contrato...

Es una de las emociones más grandes que puedes tener. Participas en un reality show, la entrevista de trabajo más dura del mundo, y conseguimos este trabajo.

¿Qué viene para usted ahora, siendo miembro de la UFC?

Estaré en un evento en Quito en octubre, donde voy a pelear contra un excampeón de la UFC, y esperamos tener un debut en noviembre o si no, será el próximo año. (D)