Luigi Mangione se declara culpable de las acusaciones de asesinato del CEO de UnitedHealthcare: "Disparé al señor Thompson y murió"

Luigi Mangione se declara culpable de las acusaciones de asesinato del CEO de UnitedHealthcare: "Disparé al señor Thompson y murió"

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Luigi Mangione ha reconocido ante un tribunal federal de Nueva York que disparó y asesinó en plena calle a Brian Thompson, CEO de UnitedHealthcare, cuando salía de la conferencia anual de inversores de la compañía en diciembre de 2024. Mangione, un ingeniero de 28 años, se ha declarado culpable de dos cargos que podrían traducirse en cadena perpetua: acoso con resultado de muerte y acoso mediante el uso de medios de comunicación o desplazamiento interestatal, con resultado de muerte.

"Disparé al señor Thompson en Manhattan y murió", declaró Mangione sin apenas inmutarse frente a la jueza federal Margaret M. Garnett. "Entendía que mis acciones le harían temer por su vida o sufrir lesiones corporales. Sabía que lo que hacía era ilegal". La sentencia está prevista para el 18 de diciembre mientras aún tiene pendiente un juicio el mes que viene en una corte estatal de Nueva York por el mismo incidente.

Durante sus palabras ante el tribunal, Mangione describió el ataque contra Thompson como una vendetta personal contra la poderosa y compleja industria sanitaria tras sufrir dolor de espalda durante años. Explicó que se hizo con una pistola fabricada en una impresora 3D para acabar con la vida de Thompson.

Cinco días después, la Policía detuvo a Mangione, de 26 años entonces, en un McDonald's de Altoona, Pensilvania, tras ser reconocido por un empleado del restaurante. Mangione es licenciado en Ingeniería por la Universidad de Pensilvania.

Pese a conmocionar a una parte de la sociedad estadounidense por cometer un asesinato a sangre fría a plena luz del día en una calle de Manhattan -frente al hotel Hilton de Midtown- Mangione desarrolló casi de inmediato una insólita legión de simpatizantes, que interpretaron el asesinato como un ataque simbólico contra un sistema de seguros sanitarios privado ampliamente percibido como abusivo con los pacientes. Esa simpatía pública se tradujo en camisetas, donaciones para su defensa, apoyo en redes.

En la justicia federal, enfrenta dos cargos de acoso relacionados con el seguimiento de la víctima. Por ellos, podría recibir una condena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. Además, la justicia del estado de Nueva York lo acusa de asesinato, un delito que también contempla la misma pena máxima.

El juicio está previsto para comenzar el 8 de septiembre con la selección del jurado. Sin embargo, sus abogados intentarán evitar que siga adelante. La defensa sostiene que, tras el acuerdo de culpabilidad alcanzado en la causa federal, su cliente no puede ser juzgado nuevamente por los mismos hechos.

Su caso es, sin duda, excepcional, la historia de un chico listo de familia de clase media muy bien conectada en su Baltimore natal, graduado en colegios de prestigio y siempre con buenas notas. Sus amigos lo describen como un joven inteligente y considerado. Pero algo había que no encajaba del todo. El dolor de espalda crónico que padecía, agravado por un accidente haciendo surf, le estaba afectando más de la cuenta.

Sorprendentemente, en julio de 2023 se había sometido a una operación que salió bien. Él mismo compartió en redes sociales que había entrado en una etapa en la que yo no necesitaba calmantes para el dolor. Eso le abrió las puertas al viaje a Asia que realizó meses antes de volver a Estados Unidos, con la idea entre ceja y ceja, de acabar con la vida del presidente ejecutivo de UnitedHealthcare.

Mangione estuvo en una suerte de retiro espiritual en Japón y pasó después tiempo en Tailandia e India. Allí conoció a otros viajeros estadounidenses a los que les contó lo frustrado que estaba por el estado del sistema sanitario en Estados Unidos y el altísimo coste de los seguros. No daba crédito cuando le explicaron lo que costaba una radiografía en Tailandia comparada con una casa.

Días de antes de regresar a Nueva York, dejó escrito en su diario lo que constituye toda una declaración de intenciones. "Por fin me siento seguro de lo que voy a hacer", escribió. "No tengo ninguna duda de que es lo correcto o de que está justificado". Ahora, sin haber cumplido aún los 30 años, se enfrenta a toda una vida desprovisto de libertad.