Karoline Leavitt: el adiós de la fundamentalista del trumpismo
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Desde la primera intervención, Karoline Leavitt dejó claro que su tono sería combativo e inflexible, con una fidelidad inquebrantable hacia su tótem: Donald Trump. Un año y medio después, la portavoz del gobierno más joven de la historia de Estados Unidos abandona el puesto dejando un extenso historial de enfrentamientos con periodistas y la sensación de haber convertido la sala de prensa de la Casa Blanca en una suerte de ring de boxeo contra los medios que osaron desafiar las decisiones del Gobierno, por irracionales que pudieran ser.
Pese a su inexperiencia y juventud, Leavitt no ha dejado nunca la sensación de sentirse incómoda o verse superada por el cargo. Se mantuvo siempre firme en su papel, defendiendo los postulados del trumpismo a capa y espada y desplegando una capacidad innata para sostener versiones de los hechos que verificadores independientes ya habían desmontado repetidamente, inasequible al desaliento.
Irónicamente, amenazó el primer día con pedir explicaciones ante cualquier mentira que pudiera publicarse sobre el Gobierno y acabó dejando un extenso legado de falsedades en ese año y medio. "Si sentimos que se están difundiendo mentiras en esta sala, vamos a pedir cuentas por esas mentiras", advirtió. Después, equiparó los aranceles impuestos por Estados Unidos a "una rebaja de impuestos para los estadounidenses", y defendió que la ley de gasto e impuestos de Trump no aumentaba el déficit, pese a los múltiples análisis independientes, incluidos algunos no partidistas, que concluían que sí lo hará en billones de dólares en la próxima década.
Y así ha sido hasta el final. El martes, un día antes de que Trump anunciara su renuncia al cargo, Leavitt protagonizó un apasionado intercambio con periodistas de Fox News, la cadena afín al Gobierno republicano, en el que insistió que Estados Unidos es ahora "más asequible" ahora que cuando Trump asumió el poder. Eso pese a que el IPC ha aumentado un 3,5% con respecto al año pasado, que el galón de gasolina está en cuatro dólares de media a nivel nacional gracias al conflicto con Irán, y que el precio medio de la vivienda ha aumentado durante los últimos 36 meses de forma consecutiva.
Pero lo más recordado de su gestión, sin duda, serán los enfrentamientos directos con periodistas. Con Kaitlan Collins, de la cadena CNN, tuvo varios. La llamó "deshonesta" en pleno estallido del caso Signal. The Atlantic había revelado que altos cargos de la Administración compartieron planes militares sensibles en un chat de mensajería que, por error, incluía al periodista Jeffrey Goldberg. Tampoco le gustó que Collins la pusiera en entredicho por la cobertura mediática de los soldados estadounidenses muertos durante la llamada OperaciónEpic Fury contra Irán.
El episodio más comentado en redes, sin embargo, tuvo menos que ver con política que con estilo. Cuando un periodista de HuffPost le preguntó quién había elegido Budapest como sede de la cumbre entre Trump y Putin, Leavitt respondió, sin inmutarse: "tu madre lo decidió". Tras la queja del periodista, la portavoz redobló su ataque. "Eres un propagandista de extrema izquierda al que nadie toma en serio", dejó escrito en un intercambio de textos.
Antes, participó en una de las decisiones más polémicas de la historia de la Casa Blanca: el veto a los periodistas y fotógrafos de Associated Press del Despacho Oval y otros espacios presidenciales después de que la agencia se negara a sustituir Golfo de México por Golfo de América en sus informaciones. Leavitt defendió el veto acusando a la agencia de difundir "mentiras", una postura que organizaciones de defensa de la libertad de prensa calificaron de represalia por una decisión puramente editorial.
Encontrar a alguien con ese nivel de lealtad y fervor no va a ser fácil para Trump, especialmente por el momento complicado que atraviesa su Gobierno. La titubeante marcha de la economía estadounidense promete pasarle factura en las elecciones de medio mandato, con el conflicto con Irán de fondo y las muertes de ciudadanos americanos e indocumentados durante las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas.
Con Leavitt, los conservadores pierden a una fundamentalista del trumpismo que ha elegido pasar más tiempo con su familia. "Ser madre y recibir a un nuevo bebé mientras desempeño uno de los trabajos más exigentes del mundo ha sido la etapa más gratificante, pero también la más desafiante, de mi vida, por no decir más", indicó Leavitt.
"La verdad es que, desde que regresé a la Casa Blanca tras el nacimiento de mi hija, he sentido en mi corazón que no puedo ser la mejor madre que mis dos hijos pequeños merecen si dedico el tiempo, la energía y la atención constantes que exige el cargo de secretaria de prensa de la Casa Blanca", añadió. "Por eso, finalmente he tomado la decisión agridulce de dejar la Casa Blanca y emprender un nuevo capítulo en mi vida"
Eso sí. No parece que vaya a ser su último capítulo en política. "Seguiré defendiendo abiertamente el movimiento MAGA y al Partido Republicano", en primera línea de la lucha del partido contra lo que calificó como una "amenaza existencial" por parte de los demócratas.