Descifrando a Diomande: “Destrozaba jugadores... no era normal”

Descifrando a Diomande: “Destrozaba jugadores... no era normal”

Vivía con 25 personas en su casa de Abiyán y jugaba al fútbol con chanclas, en tierra. Con 9 años le pegaba tan fuerte que le apodaban Roberto Carlos... aunque él admiraba a Cristiano Ronaldo. Las primeras botas no las tuvo hasta los 10, y dormía abrazado a ellas... y a su hermana Roxane. Sigue siendo su gran apoyo, aunque ya no esté (falleció semanas después de su debut en Liga con el Leganés, en el Bernabéu). Con 15 años voló a perseguir su sueño. Sin hablar inglés, aterrizó en Florida y en la DME Academy comenzó a cambiar su historia. AS se adentra en esa etapa. En esos dos años que fueron el puente a Leganés, el trampolín al éxito. Para tratar de entender una explosión desmedida. A través de los ojos de quienes le ‘sufrieron’: Alexis Urueña, director del área de desarrollo de Marlex International, y Samer Jawhari exjugador de esa academia rival ante la que Dio se exhibió con 16 años. Pero sobre todo de los ojos de quien le cinceló: Todd Eason, entonces director de la DME y una figura capital en el proceso evolutivo. Los recuerdos de tres personas, un objetivo: descifrar a Yan Diomande. Sin pedir nada, le ha llegado todo.

Descifrando a Diomande: “Destrozaba jugadores... no era normal”

La historia de superación de la joya marfileña que superó un camino de rechazos en Europa y juega para cumplir una promesa sagrada a su difunta hermana.

“Estaba fue callado. No diría asustado, pero sí inseguro. Era normal, su primera vez fuera de casa...” Todd Eason, exdirector de DME Academy

Arranca Todd: “Ya teníamos a otros chicos africanos en la academia y cuando me confirmaron que tenía el visado, que se retrasó un poco, y el vuelo, fui a recogerle a Miami”. Primer problema: “Aeropuerto enorme, terminal internacional y tenía que encontrar a un chico que no hablaba inglés. Lo encontré, claro, pero no podíamos comunicarnos...”. Primera solución, porque Todd estaba preparado: “Había preguntado a los chicos qué canción podría gustarle y le puse una en francés. Sonrió, porque la reconoció. Con el traductor de Google le iba haciendo preguntas y así hicimos ese trayecto de cuatro horas. Él estaba muy callado. No diría asustado, pero sí inseguro. Era normal, su primera vez fuera de casa...”. Lo era, a más de 8.000 kilómetros de Abiyán. Sobre todo, en otro mundo.

Continúa Todd, sobre un trayecto que, recuerden, fue hace solo cuatro años: “Estaba tratando de asimilarlo todo. Le dije: ‘Mira, aquí juega Messi, en el Inter Miami’. Lo conocía, claro: ‘Oh, vale, vale’. Le sorprendía todo lo que veía: los edificios, las autovías eternas... Estaba tratando de asimilarlo todo. Y llegamos. Le enseñé su habitación y le presenté a su compañero, James Eliuda, que es de Sudán del Sur. Al día siguiente fue el primer entrenamiento y... ‘¡Wow, este chico es especial!’. Había trabajado con muchos chicos africanos y su nivel era superior a los estadounidenses, pero cuando vi a Dio... ‘Esto va a ser interesante’, pensé“. Lo fue.

Descifrando a Diomande: “Destrozaba jugadores... no era normal”
Yan Diomande, en su etapa en la DME.Diario AS / Cedida

“Era como Vinicius... ¿Qué hace en esta liga?"

Y para medir el impacto, antes de seguir con Todd, vamos con quienes se impactaron. Toma la palabra Alexis Urueña, habituado a trabajar o a enfrentarse a chicos de contextos similares a Diomande con Marlex International, donde perfila procesos de reclutamiento y potenciación sinónimos a los de DME. Pero ninguno con talento equiparable al marfileño: “Destacaba mucho, era muy superior. Y eso que tenía 16 años (jugaba en la UPSL, una liga semiprofesional con futbolistas ya adultos). Ya salía por ambos perfiles, lo intentaba y lo intentaba, siempre. Era como Vinicius. En el equipo nos preguntábamos: ‘¿Qué hace en esta liga?’. No me ha sorprendido en absoluto su impacto y aquella etapa, jugando contra gente mayor y con más experiencia, le hizo más fuerte mentalmente".

Descifrando a Diomande: “Destrozaba jugadores... no era normal”
Alexis Urueña, CEO de Marlex Academy.Cedida

“¡Ni con marcaje doble le paramos!"

“¡Llamaba muchísimo la atención!“, exclama Samer Jahwari, ahora, a sus 24 años, mediapunta o extremo en primera división de Líbano (tiene doble nacionalidad libanesa y venezolana). Un futbolista que sueña con ser internacional, que trabaja para ello, y que quedó impresionado al enfrentarse a Diomande cuando aún defendía los colores de Marlex. “Su combinación de velocidad, potencia y habilidad le hacían casi indefendible. Aunque tuviera solo 16 años, tenía muchísima personalidad. Se veía que era especial. ¡Tuvimos que hacerle marcaje doble y ni así le pudimos parar!“.

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Samer Jahwari, en la actualidad.Cedida

Tampoco podían pararle en los entrenamientos. Prácticamente nadie. Retoma Todd: “Desde el principio teníamos claro que no iría a una liga universitaria. Sabíamos que iría al fútbol profesional directo. Exploramos incluso la MLS y entrenó con ellos, pero pensaba que ni siquiera ese nivel era suficiente para él. Subía y subía...”. Hubo un partido, de hecho, que llamó especialmente la atención. En la primavera de 2023, contra Colorado Rapids 2. Contra chicos de entre 18 y 24 años, la diferencia la marcó él.

“Destrozaba a los jugadores... esto no es normal”

“Había estado unos días a prueba con su primer equipo, recibía informes de que estaba destrozando a los jugadores. Pero para el encuentro, ante el filial, jugó con nosotros. Ganamos 4-3 y él participó en los cuatro goles. Y nosotros no teníamos a nadie de más de 18 años. Hizo lo que quiso. Fueron los primeros en ofrecer comprarlo a los 16 años. Cuando vi eso pensé: ‘Esto no es normal, es algo que no hemos visto antes’. Él se adaptaba al nivel que fuera y eso era fundamental. Porque, además, aunque marcase diferencias, no era nada egoísta”. Y así llegamos a otra clave. Porque Dio era diferente, pero también se comportaba de manera diferente.

Descifrando a Diomande: “Destrozaba jugadores... no era normal”
Yan Diomande, en su etapa en la DME.Diario AS / Cedida

“Por eso va a encajar tan bien en el Madrid...”

“No era el típico que cogía el balón en el centro del campo y se iba de todos, aunque podía”, sigue Todd. “No. Prefería hacer partícipes a sus compañeros, tanto entrenando como en los partidos. Quería que estuvieran todos involucrados. Y si subía el nivel del rival, él subía el suyo. Lo necesario. Era un fenómeno, porque quería que todos se sintieran cómodos. Por eso pienso que va a encajar tan bien en el Madrid. Va a permitir que Mbappé, Vini, Bellingham, le muestren el camino, cuáles son los estándares. Él podría salir y hacer el partido suyo, pero no es así. Es muy generoso. No llega para presumir, sino para jugar”.

“Va a encajar en el Madrid, permitirá que Mbappé, Vini y Bellingham le muestren el camino” Todd Eason

“Ser mejor, sin presumir”

Y Todd apunta en otra dirección para tratar de rascar aún más en la superficie de Diomande, de mostrar eso que, en ocasiones, se esconde detrás de los regates, los goles y los highlights: “Es muy inteligente, entiende mejor el juego sin balón que con él”. ¿En serio? “Sí, sí, y desde el principio. Lo tiene dentro. Llegó sabiendo jugar, tiene una conciencia defensiva increíble y toma siempre la decisión correcta. Nunca he visto algo así, especialmente en chicos tan jóvenes. No sé de dónde lo saca, pero es completísimo. Físico, técnica... Pero es que su conciencia del juego están incluso por encima de sus atributos naturales. No es el típico jugador africano. Físicamente era superior, claro, pero no lo demostraba en el día, sólo cuando era necesario para ganar. Siempre involucraba al resto...”.

“Su conciencia de juego está por encima de sus atributos naturales” Todd Eason, exdirector de la DME

No quiere decir que Diomande no sea competitivo, como aclara Todd: “No, no, siempre quiere ganar. Solía ponerle en el equipo más, digamos, débil. En los entrenos, para nivelar. Y se llevaba esas pachangas. Le veías animando a sus compañeros sin parar y a veces hacía el trabajo de dos o tres, pero sólo, insisto, cuando lo consideraba necesario. No ves todo lo que tiene hasta que decide mostrarlo. Eso sí, cuando lo hace... ¡Wow! Siempre quiere mejorar, ser el mejor, pero sin presumir”.

Descifrando a Diomande: “Destrozaba jugadores... no era normal”
Yan Diomande, en su etapa en la DME.Diario AS / Cedida

Aunque ese Diomande vocal no siempre fue así. Normal, pues el idioma y el impacto cultural fue brutal. Lo contextualiza Todd: “Al principio le costó un poco, no le vi sonreír de verdad, tranquilo, porque estaba siempre concentrado, hasta un mes después, más o menos. Pero en cuanto hizo amistad con compañeros que hablaban también francés y comenzó a sentirse cómodo empezó a salir su personalidad”. Y continúa: “Es tímido, pero bromista. Aunque lo único que quería era aprender y jugar al fútbol, para ganar dinero para su familia. Es lo único que le importaba. Valoraba mucho todo lo que se le daba. Tenía una cama, botas para jugar, comida. Cosas normales, que no lo eran para él. Estaba tremendamente agradecido por todo. Nunca pedía nada”. Y así, sin pedir nada, le ha llegado todo.

“Si les gusta Vinicius, se van a enamorar de Dio”

“Tiene que respetar el proceso y tiene margen de mejora, pero por mi experiencia, no tiene techo. La exigencia del Madrid no es para todos, pero tengo el presentimiento de que, en manos de Mourinho además, vamos a disfrutar mucho, mucho de Diomande”, vaticina Alexis Urueña. “Me he enfrentado a muchos jugadores, pero es difícil encontrarlos con sus capacidades y sus condiciones, menos a una edad tan temprana. Le queda mucho, pero tiene condiciones para aspirar al nivel de Lamine Yamal o Vinicius. No me sorprendería verle en el escalón de los mejores del mundo”, adereza Samer.

“Tiene condiciones para llegar al nivel de Lamine o Vinicius” Samer Jahwari, rival de Diomande en su etapa americana

Y Todd también tiene claro que caerá de pie: “¿Por qué invertir tanto en un chico de 19 años? Es parte del negocio. En el Madrid van a disfrutar de algo emocionante y puede devolver al club a la cima del mundo. Lo van a ver los aficionados. Si les gusta Vinicius, se van a enamorar de Dio. Porque también defiende y trabaja muchísimo. Es muy completo y está sólo en el inicio de lo que puede conseguir. Su precio iba a seguir subiendo. Vale cada euro que se ha pagado por él".

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