La CIA y el FBI fallaron en la coordinación
La falta de coordinación entre la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) fue un factor determinante para que se perpetraran los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, bajo la autoría directa de la red terrorista de Al-Qaeda.
El internacionalista argentino Juan Battaleme señaló en una entrevista que el principal error que permitió los ataques del 11/S fue la "ausencia de la coordinación entre distintas agencias estadounidenses que se abocaban a la cuestión del terrorismo, tanto internas como externas".
Precisó que, al no existir esta cooperación, "seguían agendas y problemas distintos, compitiendo entre ellas por recursos y prestigio". Asimismo, apuntó que "otro elemento crítico e histórico fue la total desatención occidental en Afganistán, tras el retiro definitivo de la Unión Soviética en 1989".
Un documento desclasificado del FBI durante un juicio señala que al menos dos de los terroristas responsables del ataque estaban siendo monitoreados de cerca por la CIA e incluso podrían haber sido reclutados por la agencia mucho antes de estrellar los aviones Boeing 767 contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en la ciudad de Nueva York.
En aquella época, la CIA operaba exclusivamente fuera de Estados Unidos recopilando inteligencia extranjera, mientras que el FBI investigaba delitos federales y aplicaba la ley estrictamente dentro del territorio nacional. Esta división legal agudizó la brecha operativa entre ambos organismos de seguridad.
Otros documentos presentados incluyeron testimonios detallados de investigadores del FBI que sostienen que la CIA obstruyó activamente las investigaciones oficiales para ocultar sus conexiones con Al-Qaeda. La parte más sorprendente revela cómo un agente del FBI explicó que se abrieron distintas cuentas bancarias para los dos artífices y se les alquiló un apartamento en San Diego "a petición expresa de la CIA".
De acuerdo con un agente especializado bajo el código CS-23, la CIA obstaculizó la investigación criminal al negarse a entregar información sobre su relación con Omar Bayoumi – ciudadano saudí con vínculos con dos de los secuestradores del 11/S–. Cuando se les preguntó, los funcionarios de inteligencia reportaron que no tenían archivos sobre este presunto intermediario de la inteligencia saudita, una afirmación que el agente tildó de "absoluta falsedad".
"El intento de reclutar a los atacantes Nawaf Hazmi y Jalid Mihdhar fue una operación dirigida por la CIA", sostiene CS-23. Agrega que la agencia usó su relación con la inteligencia saudita para operar secretamente en suelo estadounidense. Este arreglo era necesario porque "la CIA tiene prohibido por ley realizar operaciones de inteligencia dentro de EU", por lo que recurrieron de forma sistemática a servicios aliados extranjeros.
El informe concluye que la CIA vició la investigación incluso antes de iniciar al manipular testigos de forma directa. "CS-23 aseguró que los agentes del FBI que testificaron ante la Investigación Conjunta del 11/S recibieron instrucciones de no revelar el alcance total de la vinculación saudita con Al-Qaeda".
POR ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ
EEZ